‘Alien Nación’

“Son antinaturales. Ya se han llevado demasiados empleos,
¡nuestros empleos! Si los dejamos entrar ahora,
habrá mil más la semana que viene”.

En 1986, la Administración Reagan firmaba la Ley de Reforma del Control de la Inmigración, que legalizaba la situación irregular de tres millones de inmigrantes que llevaban en Estados Unidos desde antes del 1 de enero de 1982. Dos años más tarde, se estrenaba una película que encajaba en la moda de las buddy movies de la época, o lo que es lo mismo, de la pareja de policías con personalidades contrapuestas, dando un giro un poco extremo al subgénero. En lugar de tener un detective serio y profesional y otro alocado que siempre se salta las reglas, ‘Alien Nación’ contaba con un policía humano y otro, extraterrestre.

La película, y la serie que estrenó Fox un año después, mostraba unos Estados Unidos en los que se había integrado una raza de alienígenas que había llegado en una enorme nave espacial, con 250.000 tripulantes. Huían de la esclavitud de su planeta natal, y en cuanto aterrizan en la Tierra, el presidente Reagan les daba amnistía total y les garantizaba un camino más fácil para obtener la ciudadanía estadounidense.

‘Alien Nación’ es una historia de inmigrantes que deben enfrentarse a los prejuicios y recelos de la comunidad que los acoge

Pero todo esto es más sencillo de decir que de hacer, y tres años más tarde, aunque parece que los extraterrestres están realmente integrados en la sociedad norteamericana, en realidad sufren discriminaciones de todo tipo y su población se ve seriamente afectada por una nueva y potente droga. Los dos protagonistas de la serie, los detectives Matthew Sikes y Francisco, el alienígena, van descubriendo no sólo el submundo criminal de la sociedad de los extraterrestres, sino también quienes son los Amos que crearon su raza para esclavizarla, y hasta donde pueden llegar los Puristas, una organización humana que considera que los Recién Llegados están arrebatándoles sus trabajos y son una amenaza para su forma de vida.

Los paralelismos sociales estaban muy claros en la serie, algo que conecta los trabajos de Rockne S. O’Bannon, guionista de la película, y Kenneth Johnson, responsable de la puesta en marcha de la serie, que sólo duró una temporada. O’Bannon, sin embargo, quería que esas alegorías sociales y el comentario sobre dos culturas diferentes que aprenden a respetarse, se viera a través de la relación de sus dos protagonistas. “Para mí, (lo importante) era enfatizar el aspecto de la hermandad de policías contradictorios, y enraizarlo de esa manera”, afirmaba el guionista. Para Johnson, el lado social también era muy importante, aunque los fans consideraban que, a veces, los paralelismos con la situación de los inmigrantes en Estados Unidos y, sobre todo, de la “guerra contra la droga” lanzada por el presidente Reagan a mediados de los 80 eran demasiado obvios.

Era exactamente lo que se buscaba. La excusa de toda una raza alienígena que llega a la Tierra, y que intenta integrarse sin perder sus costumbres, y sin dejarse amilanar por los grupos xenófobos que quieren expulsarla, es un vehículo perfecto para hacer analogías sociales que, de otro modo, quizás no resultarían tan efectivas.

aliennacion

Para Johnson, de hecho, esa posibilidad es lo que más le atrajo del proyecto. Sikes, el policía humano, era el violento e impulsivo, y el que tenía que hacer más esfuerzo por superar su educación conservadora para aceptar a su compañero. Francisco entraba en el arquetipo del detective más reflexivo, y es a través de él como se va profundizando en la cultura de los extraterrestres y los problemas a los que tienen que enfrentarse para adaptarse a su nueva vida en la Tierra. Algunos se resisten a ello, por ejemplo, y aunque la serie fue cancelada en 1990, las revueltas raciales de principios de esa década (como la motivada por la muerte de Rodney King a manos de varios policías de Los Ángeles) mostraban que la serie había estado muy acertada en sus alegorías sobre la situación social de un país en el que aún se miraba con recelo a sus minorías étnicas.

 

Los temas de ‘Alien Nación’ pueden encontrarse explorados de nuevo en títulos mucho más recientes. Películas como ‘District 9’ y series juveniles como ‘Star Crossed’ han explorado los mismos temas (en el caso de la segunda, disfrazada de una historia de amor a lo ‘Romeo y Julieta’), y otras como ‘Almost human’ han utilizado el mismo concepto que ‘Alien Nación’, pero emparejando a un policía humano y a otro robótico. Era una serie sobre la tolerancia y la aceptación del otro, disfrazada de policiaco de ciencia ficción, y aunque no fuera una de las mejores producciones de los 80, sí mostraba el potencial del género para el comentario social.

El personaje

francisco

George Francisco (Eric Pierpoint) era el personaje que ‘Alien Nación’ utilizaba para adentrar al espectador en la cultura y las costumbres de los extraterrestres. Y también para mostrar las dificultades intrínsecas a empezar de nuevo en un planeta (o país) totalmente extraño, con tradiciones que resultan tan alienígenas para los Recién Llegados como su cabeza calva y alargada lo es para los humanos. Francisco mantiene aún parte de la capacidad de sorpresa ante algunas costumbres terrícolas, mientras la lucha de su hijo por no integrarse en la Tierra, hasta negándose a aprender inglés, cuenta la otra cara de esos especiales inmigrantes.

A través de él, también, la serie aprovecha para explorar con mayor detalle la diferente biología de los alienígenas, en los que el macho comparte el embarazo con la hembra, por ejemplo. Como es lógico, igualmente es el personaje en el que ‘Alien Nación’ refleja más las tensiones raciales de ese Los Ángeles mestizo que, sin embargo, se resiste a darse cuenta de que lo es. El propio Johnson afirmaba que “Fox pensaba que tenía ‘Arma letal’ con alienígenas, y yo dije, ‘no, no, no’. Sería mucho más interesante hacer ‘En el calor de la noche’ y mostrar los prejuicios raciales, y la discriminación y el choque de culturas”.

El creador

Después de Kenneth Johnson (del que ya hablamos al comentar ‘V‘), fue Diane Frolov la guionista que más capítulos escribió de ‘Alien Nación’, varios de ellos con su marido, Andrew Schneider. Frolov es un caso de guionista que pasa por algunos de los títulos más destacables de los últimos años en televisión, sin que nunca se haga del todo famosa. Participó también en ‘Doctor en Alaska’ y en ‘V’, y sus trabajos más reconocibles actualmente bien pueden ser ‘Los Soprano’ (que creó David Chase, showrunner de la serie anterior durante sus dos últimas temporadas) y ‘Boardwalk Empire’, siempre al lado de su marido.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘The night of the screams’ (1×06)
  2. ‘Three to tango’ (1×08)
  3. ‘Chains of love’ (1×10)
  4. ‘Green eyes’ (1×21)

Ficha

Título original: ‘Alien Nation’
Cadena/nacionalidad: Fox/Estados Unidos
Creador: Kenneth Johnson
Año: 1989-90
Reparto: Gary Graham, Eric Pierpoint, Michelle Scarabelli, Lauren Woodland, Sean Six
Temporadas/capítulos: 1 (22), más cinco tv movies
Otros: Basada en la película ‘Alien Nación’, de Graham Baker

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‘Continuum’

“¿Cómo sabes que el futuro no ha cambiado ya?”

Estamos en 2077, en un mundo en el que los gobiernos se declararon en bancarrota y tuvieron que ser rescatados financieramente por las grandes multinacionales. De resultas, estas empresas son ahora el nuevo gobierno a través del Congreso Corporativo, e implantan prácticamente un estado policial para mantener su status quo. La situación de opresión social lleva a que aparezca una organización terrorista, Liber8, que quiere acabar con ese gobierno de las corporaciones y volver a una sociedad más justa. Sus miembros vuelan el edificio de una de esas grandes empresas, son detenidos y condenados a muerte. Pero durante su ejecución, algo sale mal. En lugar de morir, los miembros de Liber8 viajan al pasado, a 2012, para intentar cambiar la historia y evitar que las corporaciones tomen el poder. En su plan, sin embargo, no se incluye que viaje con ellos Kiera Cameron, una agente de policía del futuro que se ve atrapada en el pasado y que, si quiere regresar a casa, tiene que impedir que Liber8 tenga éxito en sus planes.

Con ese punto de partida, ‘Continuum’ puede tocar varios palos al mismo tiempo. Es un procedimental policiaco en el que Cameron, para mantener su identidad secreta, trabaja con la policía de Vancouver resolviendo casos relacionados con Liber8, que enseguida hacen notar su presencia. Al mismo tiempo, es una historia de ciencia ficción sobre viajeros temporales que no saben si sus acciones realmente tendrán un efecto sobre el futuro, y también está muy enraizada en la crisis económica y bursátil de 2008, los rescates de los gobiernos a bancos y aseguradoras que se vieron afectados por ella y los movimientos ciudadanos como Occupy en Norteamérica, que protestaban ante el trato de favor que recibía ese 1% de ciudadanos ricos y de empresas que, en realidad, dominan todo el sistema desde las bambalinas.

‘Continuum’ aúna los viajes en el tiempo con el comentario social sobre la crisis económica y la privatización de servicios públicos

Simon Barry, su creador, ha apuntado que, en realidad, ‘Continuum’ nació de su interés por vender a las cadenas estadounidenses una idea de ciencia ficción en un envoltorio de serie policial de “caso de la semana”, una fórmula que fuera de más fácil “digestión”. Sin embargo, antes de poder presentarla a ninguna, el canal canadiense Showcase, especializado en títulos de género, se la quedó, y Barry tuvo campo libre para meterse a explorar de lleno las implicaciones sociales y, sobre todo, temporales de las peripecias de Liber8 y Kiera Cameron.

Unos quieren cambiar el futuro; la otra lucha por mantenerlo igual, aunque sea una época de desigualdades y opresión, porque es la única manera de que pueda regresar al lado de su marido y su hijo. Pero ‘Continuum’ es, en gran parte, la historia de la evolución de Cameron. A través de diversos flashforwards, vamos teniendo una ventana a cómo es ese 2077 del que proceden todos los personajes, y se va aclarando si podemos de verdad estar del lado de la agente Cameron o de los terroristas de Liber8. Ella misma va abriendo los ojos a la posibilidad de que, tal vez, esté apoyando a los villanos de la historia, aunque Liber8 aplique unos métodos violentos con los que tampoco está de acuerdo.

Y, al mismo tiempo, entra en contacto con las versiones más jóvenes de algunas de las personas que dominarán el mundo en su futuro, como Alec Sadler. En 2012 sólo es un veinteañero que tiene un completo laboratorio informático en el granero de la casa de su madre, pero en 2077 es todo un magnate multimillonario y muy influyente, el principal objetivo de las acciones de Liber8. Y también alguien que puede saber bastante más de lo que parece del viaje al pasado de Keira.

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‘Continuum’ va complicando su manejo de diferentes líneas temporales y de distintas facciones luchando por el control del futuro según va avanzando en sus temporadas. Lo que arranca como un policiaco muy dependiente de la fórmula va explorando cuestiones como la posibilidad de que exista el destino (y que éste esté predeterminado), la influencia en el continuo temporal por el mero hecho de haberse desplazado al pasado, la cada vez mayor implicación de las empresas privadas en aspectos antes competencia del estado como las fuerzas del orden o las convicciones personales de alguien que creía tener la razón y se da cuenta de que, tal vez, siempre ha estado equivocado.

La serie, además, forma parte de esa tendencia de los últimos años de situar en su centro a una protagonista femenina que, aunque muchas veces podría ser la heroína de la historia, es bastante más complicada. Keira Cameron cree saber perfectamente lo que está bien y lo que está mal y, además, en sus investigaciones cuenta con la ayuda de un traje que le permite, entre otras cosas, hacerse invisible, y de un chip, instalado en su cerebro, que graba todo lo que ve y le facilita los análisis de las escenas del crimen o la detección de si un sospechoso está mintiendo. Es otro ejemplo más de ese intrusismo de la tecnología y las corporaciones en la vida privada de los ciudadanos de 2077, aunque ella no se dé cuenta. Todavía.

El personaje

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En ‘Continuum’ hay unos cuantos personajes con evoluciones interesantes a lo largo de la serie. Está Matthew Kellogg, miembro de Liber8 que decide aprovechar sus conocimientos del futuro para enriquecerse en el presente, y también tenemos a Alec Sadler, que sabe quién va a ser en 2077 e intenta evitarlo, aunque sospeche que su camino vital ya está trazado ante sí. Pero es su protagonista, Kiera Cameron (Rachel Nichols), la que al final representa mejor lo que es ‘Continuum’. Para empezar, no está muy claro que su viaje al pasado fuera realmente un accidente, y si no lo fue, ¿con qué objetivo fue enviada a 2012? Y si debe evitar que ese futuro gobernado por las multinacionales tenga lugar, ¿quiere eso decir que nunca tendrá una familia?

Las mejoras tecnológicas de las que se sirve Cameron (su traje, su chip o su pistola “desplegable”) la acercan a veces al terreno de los superhéroes porque, en ocasiones, parece invencible, pero no lo es. La gracia del personaje son sus dudas sobre si está haciendo lo correcto, sus dificultades iniciales para integrarse en un tiempo bastante diferente del suyo y, sobre todo, su relación con el joven Alec Sadler (Erik Knudsen). A veces resulta frustrante que, pese a todo lo que ve en su trabajo como policía, siga aferrada a la idea de que tiene que evitar que 2077 cambie, en especial cuando el propio Alec dice más de una vez que nadie sabe nada sobre viajes en el tiempo. Es imposible saber si de verdad se ha ejercido alguna influencia en el futuro, y tampoco se puede saber con certeza si esos viajeros temporales pueden regresar a su época. ‘Continuum’ es una serie en la que sus personajes tienen pocas cosas seguras, y en la que el relativismo es parte muy importante de su trama.

El creador

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Simon Barry (1966) nunca había creado una serie de ciencia ficción hasta ahora. Su experiencia como guionista se encuadraba en la película ‘El arte de la guerra’, un thriller de acción con Wesley Snipes, y en trabajos más orientados hacia el policiaco y los dramas criminales. Sin embargo, Barry siempre ha sido fan del género, y empezó a pensar en cómo sería un futuro en el que las empresas tecnológicas, que están adquiriendo cada vez más relevancia, fueran las dominantes en el mundo. Añadió a eso la crisis financiera de 2008 y los movimientos sociales que surgieron entonces, y acabó surgiendo ‘Continuum’.

Barry también ha afirmado en más de una ocasión que quería hacer una historia de ciencia ficción lo más pura y dura que pudiera, y en la que los viajes en el tiempo se exploraran más de lo habitual, y también se preocupó de hacer que sus personajes, que arrancan la serie en posiciones muy determinadas sobre lo que es correcto y lo que no (y sobre si tienen razón o están equivocados) fueran adentrándose en terrenos más llenos de grises éticos, que llegara un punto en el que dejaran de estar tan seguros de lo que debían hacer.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘A stitch in time’ (1×01)
  2. ‘Time’s up’ (1×06)
  3. ‘Second skin’ (2×04)
  4. ‘Second truths’ (2×06)
  5. ‘Waning minute’ (3×07)

Ficha

Cadena/nacionalidad: Showcase/Canadá
Año: 2012-15
Creador: Simon Barry
Reparto: Rachel Nichols, Erik Knudsen, Victor Webster, Luvia Petersen, Roger Cross, Stephen Lobo
Temporadas/capítulos: 4 (42)
Dónde verla: Editada en DVD

‘Life on Mars’

¿Estoy loco, en coma o he viajado al pasado?

The Sweeney’ era una serie policiaca británica de los 70 que seguía a un par de agentes de una división especializada en robos con violencia en Londres. Sus protagonistas utilizaban métodos expeditivos para atrapar a criminales todavía más violentos que ellos, y su alto ritmo y el retrato realista que hacía de las calles londinenses modernizó el género en la televisión británica.

Casi 30 años más tarde, en 1998, tres guionistas bastante versados en dicho género como Ashley Pharoah, Tony Jordan y Matthew Graham se reunieron para pensar nuevas ideas para una serie. La gran revolución televisiva lanzada por HBO aún no se había puesto en marcha y los tres escritores, aunque tenían como objetivo pensar nuevos conceptos, no hacían más que hablar de lo mucho que les había gustado en su momento aquella serie policiaca de los 70. Una pregunta, entonces, empezó a sobrevolar su charla: ¿cómo reaccionaría un policía de las series actuales, con toda la tecnología de ‘CSI’, si apareciera de repente en ‘The Sweeney’?

Un policiaco parecía una apuesta segura para la BBC, pero el toque de ciencia ficción del detective que viaja al pasado era un riesgo demasiado grande para la televisión británica de finales de los 90. Hay que recordar que, por ejemplo, aún faltaban siete años para que la cadena pública recuperara ‘Doctor Who’. “Entonces, los canales no estaban cómodos con algo así, algo que no estaba ambientado en el mundo real y que tenía un elemento de fantasía”, apuntó en una entrevista en la revista SFX Tony Jordan, por lo que el proyecto de ‘Life on Mars’ se quedó en el limbo.

En 2006, sin embargo, el mercado estaba ya más preparado para una serie así. En Estados Unidos hacía poco que se había estrenado ‘Perdidos’, con su mezcla de géneros y sus toques de misterio y ciencia ficción en medio de un drama de personajes, y su enorme éxito, y un cambio en la directiva de ficción de BBC, propició que el viejo proyecto de Jordan, Graham y Pharoah tuviera la oportunidad de ver la luz.

Así nació ‘Life on Mars’, una de las series más exitosas e influyentes de los últimos años en el Reino Unido. El título de la BBC era un policiaco, sí, pero con un punto de partida high concept, como dirían allí. Sam Tyler es un policía de Manchester, en 2006, que es atropellado por un coche mientras investiga un caso. Cuando se despierta, lo hace en el mismo sitio, y suena la misma canción que tenía puesta en su coche, ‘Life on Mars’, de David Bowie, pero su entorno ha cambiado radicalmente. Está todavía en Manchester, pero en 1973.

¿Cómo ha ocurrido eso? ¿Y cómo puede Sam averiguar qué le está pasando y volver a casa? Las respuestas a esas preguntas son las que impulsan las dos cortas temporadas de ‘Life on Mars’. Sam tiene extrañas visiones y sueños que parecen indicarle si está en coma, loco o de verdad ha viajado en el tiempo, como repite en los títulos de crédito, pero no le resulta tan fácil seguir sus pistas porque, en su día a día, sigue trabajando como policía, pero al lado de un tipo tan de los 70 y tan troglodita para sus principios del siglo XXI como Gene Hunt. En la comisaría se fuma constantemente, hay pocas agentes femeninas y, las que hay, son tratadas como si no valieran para nada por sus compañeros, y los métodos para interrogar a un sospechoso pueden incluir una grabadora, sí, pero no tanto para grabar la conversación como para asestarle un golpe en la cabeza con ella al detenido. La lenta asunción de Sam de dónde (cuándo) se encuentra y sus intentos por trasladar algunos de sus conocimientos de 2006 a ese grupo de brutos se convertirán en el centro de la serie, además de la amistad que va forjándose entre Tyler y Gene Hunt.

El propósito de Pharoah, Jordan y Graham con ‘Life on Mars’ era hacer un policiaco de los 70, y es lo que consiguen, pero el detalle de que Sam ha viajado de algún modo al pasado no se descarta. El choque cultural que esa circunstancia le provoca se explota muchas veces con efectos cómicos, y permite que la serie tome cierta distancia de todos las cosas que hacen Hunt y sus compinches. Las peripecias de los policías son, casi siempre, ligeras y divertidas, y cuando hay algún caso de verdad serio, lo más habitual es que esté relacionado con el pasado de Sam, o pueda ayudarle a averiguar qué le está pasando.

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Con sólo 16 episodios, no da tiempo a que el concepto inicial de ‘Life on Mars’ se agote, pero la serie no da una solución definitiva a su conflicto. Ésta no llegaría hasta ‘Ashes to ashes’, un spin off centrado en Gene Hunt y que trasladaba la acción al Londres de 1981, donde “aterrizaba” una policía a la que habían disparado en 2008. Alex Drake también se esforzaba por resolver el misterio de lo que había pasado, y al hacerlo, se aclaraba el destino de Tyler.

El éxito de ‘Life on Mars’ asentó el ascendente en la ficción británica de la productora Kudos, responsable de la serie de espías ‘Spooks’ y de los timadores de ‘Hustle’, y que revitalizó las series del Reino Unido en la primera mitad de los 2000. La mezcla de viajes en el tiempo e historia de policías de ‘Life on Mars’ estaba lograda de una manera muy original, transmitiendo una atmósfera muy personal y con un grupo de personajes muy bien dibujado e interpretado. El dúo que formaron Sam Tyler y Gene Hunt está entre los mejores pares de detectives de las series británicas, y el fenómeno de audiencia que fueron sus aventuras animó a las cadenas a probar suerte con títulos que se salían un poco de las ficciones tradicionales en las islas.

La fórmula, sin embargo, no es fácil de replicar. ‘Life on Mars’ tuvo tres remakes (uno en Estados Unidos, otro en España y un tercero en Rusia) y ninguno tuvo demasiado éxito. No bastaba con sustituir David Bowie por Nacha Pop y Pink Floyd, o Manchester por Nueva York, para llevarse a Sam Tyler a sus propios terrenos.

El personaje

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Aunque el protagonista de la serie es Sam Tyler (John Simm), es Gene Hunt (Philip Glenister) quien termina siendo el personaje más fácilmente reconocible de ‘Life on Mars’. Hunt es la traslación de los policías de las series de los 70, el tipo que confía más en sus instintos que en los análisis forenses de pruebas y para el que, si detiene a alguien acusado de haber cometido un delito, tiene que ser el culpable por lo civil o por lo criminal. Sus métodos pasados de moda son la principal fuente de conflicto entre Tyler y Hunt cuando empiezan a trabajar juntos, pero poco a poco vamos conociendo mejor a ‘Gene Genie’, como se hace llamar, y resulta inevitable darse cuenta de por qué el público británico lo adoraba.

El carisma que Glenister imprimía al personaje, más los tremendos one liners que los guionistas le daban, hacía que Hunt fuera muy divertido y que se terminara convirtiendo en el mejor amigo de Sam en 1973. También el resto de policías del departamento van recibiendo más matices en su retrato, y ‘Life on Mars’ consigue montar un argumento bastante convincente para que Tyler se replantee su idea inicial de volver a casa a toda costa. El éxito de Hunt hizo que él fuera el gran protagonista de la secuela, ‘Ashes to ashes’, y no Alex Drake (Keeley Hawes), la policía que viaja al pasado en aquella serie. Ésta, de hecho, aguantó más en antena que su ‘Life on Mars’, tres temporadas.

Los creadores

Ashley Pharoah, Tony Jordan y Matthew Graham son tres guionistas muy veteranos de la ficción británica. Los tres habían coincidido en otras series producidas por Kudos, como ‘Hustle’, razón por la que la productora los encerró, básicamente, en un hotel durante un fin de semana para que idearan nuevos proyectos de series. De aquel fin de semana salió ‘Life on Mars’, donde aprovecharon su experiencia escribiendo para ‘EastEnders’, ‘Testigo mudo’ o la serie médica ‘Casualty’ para hacer las historias que más les gustaban. Los tres serían responsables después de ‘Ashes to ashes’, y algunos de ellos han seguido colaborando más tarde. Graham y Pharoah crearon la serie de aventuras arqueológicas ‘Bonekickers’, pero lo más normal es que se hayan dedicado a poner en marcha nuevos proyectos en solitario.

Cinco episodios imprescindibles

  1. 1×01
  2. 1×04
  3. 2×05
  4. 2×07
  5. 2×08

Ficha

Cadena/nacionalidad: BBC/Reino Unido
Año: 2006-07
Creadores: Ashley Pharoah, Tony Jordan y Matthew Graham
Temporadas/capítulos: 2 (16)
Reparto: John Simm, Philip Glenister, Liz White, Dean Andrews, Marshall Lancaster, Tony Marshall
Otros: Tuvo un spin off, ‘Ashes to ashes’, y remakes en Estados Unidos, España y Rusia.
Dónde verla: Editada en DVD