‘Ghost in the Shell: Stand Alone Complex’

“Gente basada en lo analógico como tú,
da igual cuántos componentes digitales añadáis mediante cyberización
o prótesis, vuestro Fantasma nunca será dañado”.

En 1999, el cine comercial de Hollywood se revolucionaba por culpa de una única película, ‘Matrix’, escrita y dirigida por las hermanas Wachowski. Aquella cinta presentaba a un protagonista, Neo, que descubría que el mundo en el que vivía no era más que una simulación para esconder el mundo postapocalíptico real, y que estaba muy influida por, entre otras cosas, ‘Ghost in the shell’, un anime de 1995 que parecía ir un paso más allá de lo que ‘Blade Runner’ y el cyberpunk de William Gibson habían llegado.

Aquella ‘Ghost in the shell’, que trasladaba al cine un manga de Masamune Shirow, presentaba un Japón futurista en el que casi toda la población había sustituido partes de su cuerpo por prótesis cibernéticas, en las que había tanto cyborgs artificiales como seres humanos que se habían transformado poco a poco en uno de ellos, y donde era habitual el “hacking de mentes” y la presencia de un “fantasma en el caparazón”, de una entidad que pudiera pasarse de un cuerpo a otro manteniendo los recuerdos y la personalidad originales. En la película, un terrorista se dedicaba a perseguir ese elusivo fantasma mientras, a su vez, era perseguido por la Sección 9 y la mayor Motoko Kusanagi, una cyborg más compleja de lo que puede parecer a simple vista.

‘Ghost in the shell’ se convirtió en el gran éxito del anime fuera de las fronteras de Japón, junto con ‘Akira’. Eran historias futuristas que no se quedaban sólo en el aspecto de acción, o de thriller, o en la especulación sobre los avances tecnológicos, sino que introducían conceptos filosóficos, políticos y sociales que, en el caso de la primera, se trasladaron a una de sus continuaciones en televisión, ‘Ghost in the shell: Stand Alone Complex’.

Seguir el rastro de todas las temporadas, las OVAs (películas producidas para su lanzamiento directo en DVD) o los spin-off de los animes puede ser bastante complicado, y el universo creado alrededor del manga original de Shirow no es ninguna excepción, pero uno de los mejores ejemplos de ese universo es esta serie, que tuvo dos temporadas emitidas entre 2002 y 2005 y que recuperaba a la Sección 9, a la mayor Kusanagi y esos temas más políticos y sociales. Esta Sección 9 es una división especial de la policía, dedicada a investigar crímenes cibernéticos, que a lo largo de esas dos entregas resuelve tanto casos sueltos como intenta cazar a un terrorista llamado el Hombre que Ríe, alguien que actúa contra los estamentos más altos de la policía y que es un consumado hacker. Mantiene su identidad astutamente oculta entre la multitud de desencantados con el sistema y ataca tan de improviso como vuelve después a la oscuridad. Es el objetivo de la sección durante toda la primera temporada, y en su creación se nota la influencia de un grupo terrorista real que actuó en Japón, el Fantasma de las 21 Caras. Este grupo se dedicó a extorsionar, entre 1984 y 1985, a los directivos de las empresas de dulces Glico y Morinaga, rompiendo la sensación de los japoneses de que su país era seguro. Actuó durante 17 meses, enviando cartas a las periódicos con avisos de que había envenenado caramelos de ambas empresas y pidiendo dinero para cesar sus actividades. Y tal como había empezado a actuar, el grupo desapareció sin dejar rastro.

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‘Ghost in the shell: Stand Alone Complex’ utiliza esa trama del Hombre que Ríe para ir trazando lentamente un tapiz bastante más amplio de fondo, y que no se termina de ver del todo hasta su segunda temporada, apodada ‘2nd Gig’. El equipo de la mayor Kusanagi se las tiene que ver a menudo con maniobras políticas oscuras, que apuntan a tramas de corrupción y manipulación de la sociedad bastante perturbadoras. Al mismo tiempo, hay historias más centradas en esa “cyberización” progresiva de los humanos y en la obsesión de algunos hackers por ser capaces de “entrar” en la mente, en el “fantasma” de otras personas, y dominarlas por completo. Y los miembros de la Sección 9 tiene que enfrentarse, al mismo tiempo, a sus propios errores del pasado, que suelen regresar para meterlos en nuevos problemas.

La trama del Hombre que Ríe presenta temas de fondo sobre corrupción, maniobras clandestinas políticas y cuestiones éticas sobre cyborgs

Hay unos personajes que, además, representan esa manera en la que la serie va haciendo evolucionar sus temas de fondo, que son los Tachikomas. Éstos gigantescos robots con forma de tanque con patas asisten a la mayor y a su equipo en las diferentes misiones, pues están armados y poseen, por ejemplo, la capacidad de hacerse invisibles. Son, en realidad, inteligencias artificiales atrapadas dentro de esos corpachones metálicos, diseñadas para actuar todas en equipo. Sin embargo, conforme los Tachikomas trabajan más con la Sección 9, empiezan a desarrollar personalidades individuales y a evolucionar cada uno por su cuenta. Arrancan un poco como el alivio cómico, como los “niños” de la Sección, pero llegan a tener sesudas conversaciones filosóficas sobre su toma de autoconsciencia progresiva y presentan otro lado de las historias sobre los robots que se rebelan.

‘Ghost in the Shell: Stand Alone Complex’ tiene acción, sí, componentes de misterio y Kusanagi es igual de interesante que en la película inicial, pero puede profundizar más en los temas que trataba aquella. La manera en la que alterna capítulos autoconclusivos con otros que avanzan la trama serializada puede frustrar un poco a los espectadores menos pacientes, pero no hay que tener prisa. Sus responsables saben lo que están haciendo.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Jungle cruise’ (1×10)
  2. ‘Lost heritage’ (1×18)
  3. ‘Stand Alone Complex’ (1×26)
  4. ‘Poker face’ (2×14)
  5. ‘Martial Law’ (2×23)

El personaje

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La mayor Motoko Kusanagi bien puede ser el personaje más irónico que ha dejado la saga ‘Ghost in the shell’. Al poseer un cuerpo completamente cyberizado, está casi más cerca de una superheroína, con una gran fuerza física, la capacidad de camuflarse con el entorno de tal manera, que parece ser invisible, y una notable capacidad para entrar en las redes de información que unen las mentes de otros cyborgs y otras personas para buscar pistas que le ayuden a resolver los casos. En el paso de la película a la serie, sin embargo, Kusanagi tardó en encontrar su camino y una caracterización más profunda de la que había tenido en la película.

Su historia se cuenta en un episodio en la segunda temporada, aunque se dejan caer algunos detalles en la primera, y ayuda a que los espectadores entiendan su entrega a la Sección 9. A lo largo de los diferentes animes y secuelas que ha habido de la historia original, el retrato de Kusanagi ha ido cambiando, pero lo que se ha solido mantener es el hecho de que lleva siendo una cyborg durante casi toda su vida y, por lo tanto, a veces busca recordar algunas emociones humanas por su cuenta y riesgo. También es muy celebre su exiguo vestuario, especialmente su desnudez cuando opta por utilizar el camuflaje de invisibilidad.

El creador


Masamune Shirow es el creador del manga original en el que se basa todo el universo en cine y televisión de ‘Ghost in the Shell’, pero el responsable de ‘Stand Alone Complex’ es Kenji Kamiyama, un reputado director y guionista de animes que empezó como artista de fondos en ‘Akira’ o, curiosamente, ‘Patoaventuras’. ‘Ghost in the shell: SAC’ fue su primer gran proyecto como director y se encargó también, en 2006, de una secuela, ‘Solid State Society’. En esos proyectos, ha intentado mantenerse fiel al material de Shirow, aportando más humanidad a las historias. Su última gran serie, hasta el momento, es ‘Eden of the East’, de 2009, que arranca con un ataque con misiles, sin víctimas, y va contando la historia de una chica que vuelve de una estancia de intercambio en Estados Unidos, un joven que ha perdido la memoria y un grupo que afirma trabajar para salvar Japón.

FICHA

Título original: “Kôkaku Kidôtai: Stand Alone Complex”
Cadena/nacionalidad: Sky PerfecTV-Animax/Japón
Creador: Kenji Kamiyama
Año: 2002-05
Temporadas/capítulos: 2 (52)
Otros: Basada en el manga ‘Ghost in the shell’, de Masamune Shirow

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‘Real humans’

“Están vivos. Tienen conocimiento. 
Sueñan, crean y se equivocan, como nosotros. No son perfectos”.

En 1921, el dramaturgo checo Karel Capek estrenaba la obra de teatro ‘R.U.R.’, o lo que es lo mismo, ‘Rosumovi Univerzální Roboti’, que significa algo así como “los robots universales de Rosumov”. Era la primera vez que se utilizaba esa palabra, robot, y denominaba a unos seres artificiales, fabricados con materia sintética, pero orgánica, que estaban al servicio de los humanos. Era una evolución moderna e industrializada del monstruo de Frankenstein, que Mary Shelley había creado en 1818, y llevaba un paso más allá algunos de los temas que la novelista británica había introducido en su libro. Los robots de Capek podían pensar por sí mismos y no estaban esclavizados, al contrario; estaban contentos de trabajar para los humanos, hasta que dejaban de estarlo. Es el esquema básico que han seguido después multitud de historias que tratan de la relación entre humanos y robots, sobre todo si esos seres artificiales son androides con una apariencia humana tan perfecta, que hasta podría decirse que son más humanos que nosotros mismos, como se afirmaba en ‘Blade Runner’ sobre los replicantes.

Los replicantes son, tal vez, el paso evolutivo anterior a los hubots, los robots que presenta la serie sueca ‘Real humans’. Estos hubots también son muy parecidos a los humanos, aunque no pueden evitar cierta aura de máquina, de estar siguiendo una programación que los clasifica según la tarea en la que se requiera de su asistencia. Los hay preparados para hacer las tareas del hogar, para cuidar de ancianos, para trabajar como operarios en cadenas de montaje, como albañiles… Hasta existen modelos que permiten que sus dueños realicen con ellos otras actividades recreacionales menos públicas.

Los hubots se pueden comprar en tiendas que no se diferencian demasiado de un concesionario de coches y son el accesorio más popular entre las familias de clase media. Todo el mundo quiere tener uno, como si fueran el último modelo de iPad. Pero no todo el mundo está preparado para asumir esa invasión de una tecnología que puede significar la sustitución definitiva de los hombres por las máquinas. Quienes opinan de ese modo se agrupan alrededor de un partido político llamado Äkta Människor, humanos verdaderos, que es el título original de la serie, y su reticencia a aceptar esa tecnología no siempre va a ser relativamente pacífica. Del mismo modo que la integración de los hubots en la vida cotidiana de los suecos de a pie tampoco va a serlo. Porque, ¿quién les niega a los androides la capacidad de decidir por sí mismos lo mejor para ellos, de ser libres? ¿Y quién niega a los humanos la posibilidad de enamorarse de una máquina?

La vieja pregunta de “qué nos hace humanos” es el tema principal de ‘Real humans’ y sus hubots al servicio de una sociedad como la nuestra

Lars Lundström, el creador de la serie, afirmaba al diario inglés The Independent que, en parte, por ahí se le había ocurrido la idea de ‘Real Humans’. Si todos tuviéramos sirvientes robóticos con los que pudiéramos tener sexo, ¿qué consecuencia tendría en nosotros? “Me fascinaba lo que eso podría hacer a las relaciones humanas. ¿Las estropearía o sería útil?”, apuntaba Lundström al periódico, y es una cuestión que está muy presente en la serie desde el principio. De hecho, cuando arranca el primer capítulo, asistimos a la huida de un grupo de hubots, liderada por un joven activista humano que está enamorado de una de las androides. Pretenden llevar una vida independiente, al mismo tiempo que vemos hasta qué punto ha abrazado la ciudadanía esta nueva tecnología.

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La exploración de qué nos hace humanos es parte importante de la serie, como lo es de cualquier título que pretenda tratar con un mínimo de seriedad el tema de los androides de apariencia humana, y que trabajan integrados entre ellos. Los replicantes no tardaron demasiado en darse cuenta de que los recuerdos que les habían implantado no eran suyos, y de que era injusto que tuvieran una vida media de dos o tres años. Si eran casi indistinguibles de los humanos, ¿por qué tenían que ser inferiores a ellos, ser tratados como máquinas sin libre albedrío ni personalidad propia? ‘Real Humans’  explora todo esto mostrando cómo se adaptan dos familias a tener hubots en casa, y a través de una ambientación que podría ser perfectamente la de ahora mismo. La serie no está situada en un futuro lejano, de espacios inmaculados y llenos de tecnología, sino en el ahora más inmediato; como mucho, tiene lugar en la sociedad de dentro de diez años, una sociedad en la que podrían haber evolucionado los robots desarrollados en la actualidad por compañías como Honda o Toyota.

Porque las máquinas están muy presentes en nuestras vidas cotidianas, pero todavía tienen el aspecto de máquinas. Hay brazos robóticos que montan coches o realizan delicadas operaciones médicas, y hay robots de apariencia más o menos humanoide (o más similares a Rocketeer) que trabajan en la Estación Espacial Internacional, y cada vez más facetas de nuestra existencia están entregadas a algún tipo de robot.

De hecho, ya hay algunos ejemplos de androides que podrían pasar por modelos iniciales de los hubots de ‘Real Humans’, como los fabricados por el profesor Hiroshi Ishiguro, del Laboratorio de Robótica Inteligente de la universidad de Osaka (Japón). Sus robots, como el modelo Actroid, tienen apariencia humana y son capaces de reproducir algunos movimientos faciales, y uno de ellos, el Geminoide, es una réplica bastante fiel del propio Ishiguro. Los vídeos que hay de ese modelo pueden hacernos creer que estamos ante uno de los androides de ‘Real Humans’, y que no falta mucho para que empiece a desarrollar una consciencia de su propia individualidad, y a cuestionarse el sentido de su existencia. Y entonces, ¿quién será capaz de distinguir a los verdaderos humanos?

El personaje

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En ‘Real humans’ son tan importantes los humanos que utilizan hubots para su vida cotidiana como los robots que empiezan a adquirir consciencia propia, o los que ya son entes independientes y buscan huir del yugo, y de la desconfianza, de los humanos. Hay un personaje que funciona un poco como puente entre todos esos mundos distintos, que es Anita (Lisette Pagler). O Mimi, que era su nombre cuando era una hubot libre que estaba en la clandestinidad. En el primer capítulo, es atrapada y puesta de nuevo en funcionamiento como robot de servicio, con su memoria formateada. Acaba en casa de una familia convencional donde la madre no está muy convencida de que tener un hubot sea necesario, y donde el padre comienza a tener curiosidad por qué otras cosas puede hacer Anita con las actualizaciones de software disponibles.

El lento proceso de Anita recordando quién es en realidad, y todas las consideraciones éticas y morales que despierta la manera en la que esa familia la utiliza, son un eje importante de la primera temporada de la serie. También lo es porque sus compañeros liberados la buscan, especialmente Leo, un humano que se une a su causa y que está enamorado de ella, y eso ofrece otro punto de conflicto importante. El conocimiento que tiene el espectador de lo que Anita había logrado antes de volver a ser un electrodoméstico consigue que gran parte de las interacciones que la familia tiene con ella acaben siendo bastante perturbadoras.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. 1×01
  2. 1×05
  3. 1×10
  4. 2×02
  5. 2×10

El creador


Lars Lundström llevaba años pensando en la idea detrás de ‘Real humans’, mientras trabajaba como guionista en bastantes series de la televisión sueca. Su especialidad eran los policíacos, hasta escribiendo para la adaptación escandinava de las investigaciones del inspector Wallander, de Henning Mankell, pero su consagración ha sido esta serie de ciencia ficción en la que intentaba explorar, desde todos los ángulos, cómo sería realmente tener unos asistentes robóticos en casa que fueran capaces de hacer prácticamente lo mismo que hacemos los humanos, y que además se parecieran enormemente a nosotros.

Lundström quería que los hubots fueran una tecnología neutra, que no es ni buena ni mala, sino que depende de lo que sus usuarios hagan con ella. Quería escapar de lo que, a su juicio, es el tratamiento más común en las historias de robots que viven entre los humanos: “Muchas historias de robots han sido en blanco y negro, los humanices son presentados como una amenaza que tiene que superarse. Eso me parece aburrido”.

Ficha

Título original: Äkta människor
Creador: Lars Lundström
Cadena/nacionalidad: SVT/Suecia
Año de emisión: 2012-14
Reparto: Lisette Pagler, Pia Halvorsen, Johan Paulsen, Natalie Minnevik, Josephine Alhanko
Temporadas: 2 (20 capítulos)
Otros: Tiene un remake de AMC y Channel 4 titulado ‘Humans’

‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor’

No te vuelvas loca persiguiendo el futuro.
No podemos predecir, sólo podemos intentar prevenir

En el futuro, las máquinas se han rebelado contra los humanos. Una inteligencia artificial llamada Skynet, responsable de los sistemas de defensa, adquiere consciencia propia y desata un holocausto nuclear, entrando en guerra con los humanos a través de cyborgs denominados terminators. Para eliminar a la resistencia humana, Skynet envía al pasado a un modelo T-800, un terminator letal que debe asesinar a Sarah Connor, la madre del líder de los resistentes, antes de que éste nazca. Pero, a la vez, viaja también en el tiempo Kyle Reese, un soldado cuyo objetivo es proteger a Sarah e impedir que el terminator cumpla su misión.

Ésa es la trama de ‘Terminator’, una película dirigida por James Cameron que se convirtió en un sorprendente éxito a mediados de los 80, teniendo después cuatro secuelas y convirtiéndose en un estándar para cualquier historia de viajeros temporales que iban al pasado a intentar cambiar el futuro. La saga cinematográfica tuvo su momento más álgido con la segunda, ‘Terminator 2. El Juicio Final’, y las demás casi iban a rodándose más para que el estudio, FOX, retuviera los derechos de la franquicia.

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Con ese mismo objetivo, y con la idea de crear una continuidad entre la segunda película y la cuarta, ‘Terminator Salvation’, que debía estrenarse en 2009, el canal FOX estrenaba en 2007 ‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor’, una serie que debía contar la huida de Sarah y su hijo John de las autoridades, para los que son fugitivos, y de los nuevos terminators enviados desde 2029 para matarlos. Sin embargo, también tienen una cyborg protectora, Cameron, con la que van viajando de ciudad en ciudad buscando no llamar la atención y poder sobrevivir hasta que John pueda evitar la rebelión de Skynet. O, directamente, su creación.

‘Las crónicas de Sarah Connor’ no tuvo, inicialmente, una acogida demasiado cálida de los fans de ‘Terminator’, a los que no les gustaba la elección de Lena Headey como protagonista

‘Las crónicas de Sarah Connor’ se estrenó en la peor temporada posible para ella, la de 2007/08, una temporada marcada por una larga huelga de guionistas que acortó más de lo normal las temporadas de muchas series y que las dejó sin episodios nuevos que emitir durante meses. También debutó en medio de cierta controversia por la elección de la actriz británica Lena Headey para dar vida a Sarah Connor, a la que los fans no consideraban lo suficientemente dura como para hacer honor al icónico retrato de Linda Hamilton. Headey optó por dar más matices al personaje, por mostrar a una mujer que tenía que reconciliar ser madre soltera de un adolescente (del que dependía el futuro de la humanidad) con su condición de fugitivos y de perseguidos por todo tipo de enemigos llegados de 2029, enemigos que eran casi indestructibles. Ah, y con un diagnóstico de leucemia.

Las aventuras de Sarah y John arrancan en 1999, cuando Cameron los lleva al futuro más  próximo, a 2007, para huir de los enviados de Skynet (saltándose también los eventos de la tercera película, pero es que la continuidad temporal nunca ha sido el fuerte de la saga). La serie tenía grandes escenas de acción, enemigos ocultos a los que no siempre era fácil distinguir y, en Cameron, hasta su propia historia de robot que va desarrollando emociones humanas.

Nombrada en homenaje al director de la película original, la cyborg estaba interpretada por Summer Glau, lo que era un contraste muy interesante con Arnold Schwarzenegger o Robert Patrick en ‘Terminator 2’. Cameron no sólo era la protectora de John, también empieza a aprender, a través de él, lo que es el sentido del humor, la amistad, el amor, e incluso tenía su propia historia pasada porque, al fin y al cabo, había sido el John Connor del futuro quien la había enviado a 1999 para proteger a su yo adolescente y a su madre.

‘Las crónicas de Sarah Connor’ no lo tuvo fácil para sobrevivir en un panorama televisivo en el que, a la huelga de guionistas, se unieron sus audiencias en declive y unos fans que han tardado algún tiempo en apreciarla de verdad. Ahora, suelen decir que las mejores historias en la saga creada por James Cameron son las dos primeras películas y la serie de televisión, que fue cancelada al final de una segunda temporada en la que empezaba a  perfilarse en el horizonte la guerra futura que había dado comienzo a todo.

El personaje

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Los seguidores de la serie siempre tuvieron mucho cariño a Cameron, pero Sarah Connor (Lena Headey) es el gran personaje de un título que, además, lleva su nombre. Esta Sarah ya no era la que Linda Hamiton interpretó en el cine porque había vivido la muerte de Kyle Reese y ya llevaba un tiempo huyendo de la amenaza del futuro. Sobre sus hombros recae una enorme responsabilidad, lo que hace que, a veces, veamos a una Sarah cansada y vulnerable, que sigue adelante sólo porque la protección de su hijo es su único objetivo, porque tiene un deber que cumplir. Además, el diagnóstico de leucemia que recibe nada más empezar la serie todavía añade una carga mayor sobre su conciencia, así que se dedica a preparar a John para ser el líder que la humanidad necesitará en el futuro, sabiendo que ella ya no estará allí para apoyarlo.

No deja de ser curioso que los fans de ‘Terminator’ no se mostraran demasiado convencidos inicialmente por Headey en el papel, porque el lado de mujer dura ha acabado definiendo buena parte de la carrera de la actriz después de ser Sarah Connor. Además de ser la villana de ‘Dredd’, el papel que la ha hecho famosa es el de Cersei Lannister en ‘Juego de tronos’, y nadie podrá acusar nunca a la reina de Poniente de ser frágil. La experiencia de Sarah Connor (y de la película ‘300’) ayudó a la actriz a dar un giro al tipo de personajes que interpretaba, y a insuflar nueva vida a una saga que, en el cine, parece estar ya bastante agotada.

El creador


Josh Friedman (1967) fue el guionista al que se le encargó crear ‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor’ como una manera de recuperar un poco los temas de las dos primeras películas, descartando los excesos que empezaron a notarse en ‘Terminator 3. La rebelión de las máquinas’. Friedman era, principalmente, un hombre de cine que había escrito los guiones de la versión de Steven Spielberg de ‘La guerra de los mundos’ , un vehículo para Keanu Reeves llamado ‘Reacción en cadena’ y la cinta noir ‘La dalia negra’, y en la creación de ‘Las crónicas de Sarah Connor’ intentó mantenerse fiel a ‘Terminator’ y a su secuela más directa.

Sin embargo, él mismo reconocía, en una entrevista a la web Blastr, que “siempre sentí que ‘TSCC’ debía mucho a T1 y T2, e iba a hacer todo lo que pudiera para honrarlo. Con el tiempo, no obstante, te encuentras con una deuda al trabajo que estás haciendo, al material justo enfrente de ti”. Así que la serie se movió por sus propios caminos, se atrevió con algunas sorpresas que los fans no esperaban y tomó decisiones más atrevidas que sus hermanas mayores en el cine. Tras su cancelación, Friedman intentó crear otra serie, la adaptación del cómic de terror ‘Locke & Key’, que no fructificó, y lo acabó fichando James Cameron para que escribiera la segunda parte de ‘Avatar’.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘Pilot’ (1×01)
  2. ‘The demon hand’ (1×07)
  3. ‘What he beheld’ (1×09)
  4. ‘Automatic for the people’ (2×02)
  5. ‘Today is the day’ (2×18)

Ficha

Título original: ‘Terminator: The Sarah Connor Chronicles’
Cadena/nacionalidad: FOX/Estados Unidos
Año: 2008-09
Creador: Josh Friedman
Reparto: Lena Headey, Thomas Dekker, Summer Glau, Brian Austin Green, Garrett Dillahunt, Richard T. Jones
Temporadas/capítulos: 2 (31)
Otros: Basada en la saga de ‘Terminator’, creada por James Cameron

‘Person of interest’

“Estás siendo observado.”

Existe una máquina del gobierno, un sistema informático que observa y registra todos tus movimientos, que te ve a través de las cámaras de tráfico, te escucha a través de tu teléfono móvil y sabe que te gustan las películas de Pixar y que acabas de comprarte una moto gracias a tu estado de Facebook y a tus correos electrónicos. Ciencia ficción, ¿verdad? Dejó de serlo en cuanto Edward Snowden, contratista independiente de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos), filtró a la prensa en 2013 documentos que probaban que el gobierno llevaba años espiando a sus ciudadanos, obteniendo toda la información posible sobre ellos, hasta pinchándoles el teléfono si hacía falta, en aras de la seguridad nacional, la lucha contra el terrorismo y, paradójicamente, la protección de las libertades.

Los atentados del 11-S cambiaron la percepción de lo que es correcto hacer para prevenir nuevos ataques terroristas, y en algunos ámbitos se llegó a la conclusión de era necesario renunciar a algunos derechos básicos (como la intimidad) para impedir que futuras generaciones tuvieran que ver, otra vez, a las Torres Gemelas ardiendo y desplomándose sobre el distrito financiero de Nueva York.

‘Person of interest’ llegó dos años antes de las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje masivo del gobierno estadounidense a sus ciudadanos

Curiosamente, dos años antes de las revelaciones de Snowden, había una serie de televisión cuya premisa era exactamente ésa, que el gobierno había construido una máquina capaz de monitorizar absolutamente todos los movimientos de cada uno de los ciudadanos estadounidenses, y que tenía la capacidad de discernir quiénes de ellos estaban a punto de verse envueltos en un acto de violencia y, tal vez, hasta de terrorismo. Ésos últimos casos eran los únicos que le interesaban al gobierno, pero el arquitecto de la máquina tenía otros planes, tenía más escrúpulos que sus jefes, y decidió “llevarse” una parte del sistema, la que encontraba a personas “irrelevantes” que estaban en peligro, para ayudarlas. Esto no es tarea sencilla; para no darle a la NSA y al ejército el trabajo hecho, la máquina sólo ofrece los números de la seguridad social de las personas de interés, y sus responsables tampoco saben si serán la víctima o el culpable. Para Harold Finch y su colaborador, John Reese, es más que suficiente.

Con este punto de partida, Jonathan Nolan (hermano del cineasta Christopher Nolan) y Greg Plageman han pergeñado una serie que podría haberse quedado en un ‘Minority Report’ con menos aspectos futuristas y sin personas que ven el futuro y, en su lugar, ha ido evolucionando hacia un comentario sumamente interesante sobre el dilema entre respeto a las libertades y seguridad nacional, sobre quién da legitimidad y derecho a unos gobernantes para que espíen sin miramientos a sus conciudadanos y, todavía más curiosamente, quién se atreve a construir una inteligencia artificial y la sitúa en un altar divino.

Éste último aspecto es el que entronca ‘Person of interest’ con la ciencia ficción más hardcore; Finch construye una máquina omnipotente y tan inteligente, que adopta autoconsciencia, que diseña sus propios mecanismos de supervivencia y que vela, además, por la seguridad de su creador. Finch sólo se comunica con ella a través del ordenador, de mensajes al móvil o de series de números transmitidos mediante llamadas a cabinas telefónicas en la calle, y sólo con esa información, somos capaces de hacernos una idea de que la máquina está, de algún modo, viva.

Y no sólo viva, sino de que aprende, evoluciona, de que los límites que Finch incluyó en su programación, para evitar abusos del gobierno, la acercan mucho más a los humanos. Esto la ayuda a encontrar a los “malos” más fácilmente, pero también la mueve a seguir aprendiendo, lo que, tradicionalmente, ha sido siempre el primer paso antes de que las inteligencias artificiales se rebelen y acaben con la existencia de la humanidad.

PERSON OF INTEREST

La máquina es el personaje más importante de ‘Person of interest’, pero está al fondo. La vamos conociendo a través de sus interacciones con Finch, con Reese, con Root (una hacker que quiere “liberarla”) y con Shaw, y apreciamos todo lo que puede hacer cuando aparecen unos enemigos con muchos menos escrúpulos, y con carta blanca para seguir el curso de acción que crean necesario para garantizar la seguridad ciudadana y para eliminar las amenazas contra ellos.

La serie podrá ser, formalmente, una historia de acción y, a veces, un thriller, pero acaba mostrando lo que puede significar de verdad vivir en un estado orwelliano. Y muestra una inteligencia artificial muy plausible para nuestra sociedad actual, una IA que exista en internet, virtualmente, cuya “mente” se extienda por todas partes sin que podamos verla. ¿Estaría un ente así vivo?

El personaje

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‘Person of interest’ es, en gran medida, la historia de cómo Harold Finch (Michael Emerson) aprende a aceptar que construyó una Máquina con capacidad para tomar sus propias decisiones y que la “educó” para tener ciertas consideraciones éticas y morales. Finch tiene que asumir que no es necesario que tenga miedo de la Máquina, pero al mismo tiempo le consume el sentimiento de culpa por haber entregado algo tan poderoso al gobierno, dándole esencialmente carta blanca para controlar como quiera a sus ciudadanos. Las discusiones entre Finch y Root, que ve a la Máquina de un modo completamente distinto, presentan el dilema sobre el que está construida toda ‘Person of interest’.

Finch es también uno de los que más sufre por hacer lo que cree correcto, por no plegarse ante lo que querían quienes le encargaron la construcción de esa inteligencia artificial. Ve cómo las personas a su alrededor están en peligro, cómo su propia creación tiene que desarrollar maneras de escapar al control gubernamental y de sobrevivir a los intentos por acabar con ella. El mundo que Finch ayudó a crear no tiene miramientos y es oscuro y lleno de terrores, y él tiene que vivir con el convencimiento de que podría haber hecho algo para que la situación no acabara así. Aunque sepa que, al final, el nacimiento de la Máquina era inevitable.

El creador

Hasta que llegó ‘Person of interest’, Jonathan Nolan (1976) era más conocido por los guiones que escribía para las películas de su hermano Christopher. ‘Memento’, ‘El caballero oscuro’ e ‘Interstellar’, por ejemplo, son algunos de esos trabajos conjuntos, hasta que se animó a probar suerte en televisión, donde trabaja su mujer, la también guionista Lisa Joy. Nolan afirma que, en parte, ‘Person of interest’ nace de su experiencia creciendo en el Reino Unido, donde Scotland Yard y el gobierno británico instalaron multitud de cámaras en las calles para poder luchar mejor contra la amenaza terrorista del IRA en los 70 y los 80.

De hecho, en las series de policías británicas actuales es muy común ver a los detectives comprobando el sistema de cámaras de las calles de Londres para buscar a un sospechoso. Sin embargo, la única manera de que alguien pueda ver todas esas cámaras a la vez es si las domina un ordenador, una inteligencia artificial que tenga la capacidad de recoger toda la información posible y procesarla, entregando después a las autoridades su análisis de potenciales amenazas. Con la unión de esa experiencia personal y de la lucha contra el terror del gobierno estadounidense tras el 11 de septiembre de 2001, ya tenía las bases para crear ‘Person of interest’.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Firewall’ (1×23)
  2. ‘Relevance’ (2×16)
  3. ‘God mode’ (2×22)
  4. ‘The devil’s share’ (3×10)
  5. ‘If-then-else’ (4×11)

Ficha

Cadena/nacionalidad: CBS/Estados Unidos
Creador: Jonathan Nolan
Año: 2011-16
Reparto: Michael Emerson, Jim Caviezel, Taraji P. Henson, Kevin Chapman, Amy Acker, Sarah Shahi
Temporadas/capítulos: 5 (103)
Dónde verla: En España, Calle 13. Editada en DVD