‘Outlander’

Olvidas tu vida al cabo de un tiempo,
la vida que solías tener

Claire Randall es una veterana de la Segunda Guerra Mundial, una enfermera militar que, durante seis años, se acostumbra a ver cuerpos destrozados por balas, bombas y todo tipo de arma letal utilizada por el ejército alemán. Cuando finaliza la contienda, en 1946, Claire y su marido deciden tener la luna de miel que nunca pudieron disfrutar y se marchan a Escocia, a las Highlands.

Aquellas tierras tienen una historia sangrienta. Escocia fue un reino independiente hasta el siglo XIII, cuando el rey muere sin descendencia y Eduardo I de Inglaterra se posiciona como el pretendiente con mayores derechos a ese trono. Desde ese momento, las guerras contra los ingleses son continuas hasta en el siglo XVIII, cuando se unen ambos reinos mediante un tratado. El marido de Claire quiere buscar información sobre un antepasado suyo que sirvió en el ejército inglés durante aquellos años, y que se ganó una reputación de sanguinario y cruel entre los highlanders.

Pero allí también hay hueco para las leyendas y las historias mágicas, para lo que parecen cuentos sobre rituales celebrados de noche en círculos de piedras prehistóricos, círculos que aún albergan un gran poder. Claire descubrirá enseguida que ese poder es el de enviarla al pasado, a 1743, cuando en Escocia se fraguaba la rebelión jacobita que pretendía restaurar a un Estuardo en el trono de Inglaterra.

Outlander’ es, en realidad, más una serie de aventuras históricas que un título que de verdad se tome en serio el viaje en el tiempo. Éste es más una excusa para llevar a Claire al siglo XVIII, y a encontrarse allí con un highlander con el que vivirá su particular historia de amor, que un tema que la serie explore, pero el hecho de que su protagonista sea una mujer del siglo XX, que ha vivido una terrible guerra, atrapada en una época en la que los derechos de la mujer ni se planteaban, sí que ofrece un choque cultural que da pie a numerosas tramas y conflictos. Las supersticiones de los lugareños son difíciles de entender para ella, y sus conocimientos de lo que la Historia deparará a esa rebelión contra la Corona que están organizando los clanes (una dura derrota en la batalla de Culloden, en 1746) la sitúan en una posición muy delicada. Es una inglesa en medio de escoceses que se ven perseguidos y oprimidos por el ejército del rey Jorge II, y tiene que medir mucho sus palabras y sus actos si no quiere verse acusada de espía.

Aunque el viaje en el tiempo es el punto de partida de ‘Outlander’, no es después tan importante para el resto de la serie

La serie juega, así, con el truco del pez fuera del agua, de la persona que no encaja en un determinado escenario y que tiene que aprender con rapidez a integrarse. ‘Un yanqui en la corte del rey Arturo’, de Mark Twain, ya presenta una situación muy parecida a la de ‘Outlander’, sin el componente romántico; a Twain le interesa más la sátira social, pues su protagonista aparece en la Inglaterra del siglo VI llevando a cuestas sus conocimientos sobre la tecnología del siglo XIX y su protestantismo, una religión que no aparecería hasta el siglo XVI. Claire, por su parte, no quiere cambiar nada (al menos, al principio). Su único objetivo, inicialmente, es volver a su tiempo, pero cuando vea que eso no es tan sencillo, intentará adaptarse a su nueva vida en 1743.

outlander2

‘Outlander’ podría ser una evolución de las historias tradicionales de viajeros temporales. Si uno de ellos se queda atrapado en una época determinada, y tuviera que vivir en ella durante años, si no para siempre, ¿se integraría completamente en ese nuevo tiempo? ¿Mantendría algo que lo delataría como diferente? ¿Conseguiría que sus vecinos dejaran de observarlo con ciertas reticencias?

La visión de una determinada época histórica a través de los ojos de un viajero del futuro puede darle un tono diferente a una serie. Claire está asistiendo al declive del estilo de vida de los clanes de highlanders, algo de lo que ellos, lógicamente, no son conscientes. Y aunque utilice en ocasiones su experiencia de 1945, como en su faceta de sanadora, se dedica a intentar integrarse. El tirón entre su tiempo y su nueva situación se representan con esos dos hombres que forman parte de su vida, su marido y Jaime Fraser; cada uno está en una época diferente, ejemplifican modos de vida diferentes y, de algún modo, ponen a Claire ante la dicotomía de elegir quién quiere ser. La guerra ha marcado los últimos seis años de su vida. ¿Quién es ella lejos de los hospitales de campaña?

El personaje

OUT-101_20131010_EM-0917.jpg

Claire Randall (Caitriona Balfe) es la gran protagonista de ‘Outlander’ y, por tanto, el personaje en el que se pone más atención y cuidado en su evolución. Los secundarios y, sobre todo, Jaime Fraser (Sam Heughan) también van ganando importancia con el paso de los capítulos, pero es a través de los ojos de Claire, y de su voz en off, como el espectador percibe todas las nuevas situaciones en las que se va encontrando. Ella es una mujer muy moderna, muy del siglo XX y, en algunos campos, hasta es más del siglo XXI; se corresponde más con los personajes femeninos que van protagonizando las series desde los últimos cinco años, aproximadamente. Claire y su marido Frank se alistan ambos durante la Segunda Guerra Mundial, pero es ella la que se va al frente, por ejemplo, mientras su esposo se queda en la retaguardia, en Inteligencia.

Es cabezota, le gusta beber quizás un poco de más, no es religiosa y sabe llevar el mando en amplias facetas de su vida, incluidas las más íntimas. Una mujer así lo tiene complicado para sobrevivir en una época en la que los hombres tenían tanta ascendencia sobre sus esposas y sus hijas como el siglo XVIII, y ahí está, en gran parte, el conflicto sobre el que se construye ‘Outlander’. Claire es inteligente, aunque a veces tienda a decir cosas que no debe, y es esa inteligencia la que más la define como personaje. Es la heroína de una historia clásica de aventuras y, como tal, ella tiene que labrarse su propio destino.

La creadora

El guionista Ronald D. Moore es el responsable de la serie (hablamos de él en el capítulo dedicado a ‘Battlestar Galactica’), pero ‘Outlander’ es una adaptación de una saga de libros de la estadounidense Diana Gabaldón, que empezó escribiendo artículos sobre software y ordenadores a mediados de los 80, luego se pasó a la divulgación científica y después, a los best-sellers de corte histórico por culpa de un capítulo de la era clásica de ‘Doctor Who’ en el que el acompañante del Doctor era Jamie McCrimmond, un joven escocés del siglo XVIII.

A partir de ahí, Gabaldón fue creando una contrapartida femenina, e inglesa, para todos los highlanders, pero no era capaz de mantener al personaje en la época. Su protagonista no paraba de hacer comentarios sarcásticos y modernos sobre esos hombres, y así entró el último elemento de su ‘Forastera’; el viaje en el tiempo. Curiosamente, aunque Gabaldón ha escrito casi una decena de libros sobre Claire Randall y sus descendientes, inicialmente no estaba muy claro que fueran a tener éxito. Ante la mezcla de géneros en su novela, su editor le propuso publicarla, en lugar de como ciencia ficción, como novela romántica, que tenía mayor potencial de ventas. Fue todo un acierto.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘Sassenach’ (1×01)
  2. ‘The Garrison commander’ (1×06)
  3. ‘The wedding’ (1×07)
  4. ‘Through a glass, darkly’ (2×01)
  5. ‘Faith’ (2×07)

Ficha

Cadena/nacionalidad: Starz/Estados Unidos
Año: 2014-
Creador: Ronald D. Moore
Reparto: Caitriona Balfe, Sam Heughan, Tobias Menzes, Duncan Lacroix, Graham McTavish, Lotte Verbeek
Temporadas/capítulos: 2 (29)
Otros: Basada en la saga de libros ‘Forastera’, de Diana Gabaldón

Anuncios

‘El Ministerio del Tiempo’

“- Las normas del ministerio son estrictas.
– Estrictas son las personas.
Las normas son palabras escritas en un papel”.

Viajar al pasado para evitar que se cambie la Historia. Es una de las excusas más viejas para dar inicio a una historia de desplazamientos temporales. Algún tipo con aviesas intenciones se hace con un aparato que le permite viajar al pasado y cambiar desde allí el futuro en su propio beneficio, y los héroes del relato tienen que impedírselo. Por ejemplo, digamos que el villano pretende salvar a Hitler de su muerte en el búnker al final de la Segunda Guerra Mundial. Es algo que no se puede permitir. Como dicen en el primer episodio de ‘El ministerio del tiempo’, la Historia puede no ser la mejor, pero es la única que tenemos.

A principios de los 80, el escritor Tim Powers publicó ‘Las puertas de Anubis’. En aquel libro existían unas puertas que permitían viajar al pasado, y se organiza una expedición de prueba de un erudito del poeta Samuel Taylor Coleridge a 1810, para asistir a una charla suya. Pero, como no podía ser menos, las cosas no suceden como estaba previsto y el protagonista se queda atrapado en el siglo XIX. La influencia de esa novela se nota en ‘El ministerio del tiempo’, en la que el gobierno español tiene un ministerio secreto que vela por la integridad de las puertas del tiempo, descubiertas por un rabino judío en el siglo XV, y que permiten trasladarse a cualquier punto de la Historia de España.

Para evitar que alguien las utilice con el fin de alterar dicha historia, el ministerio recluta a personas de diferentes épocas que tienen que cruzar las puertas para mantener el discurrir del tiempo recogido en los libros. Así es como se forma la patrulla protagonista de la serie, integrada por Julián, un enfermero del SAMUR de 2015 que no ha conseguido superar la muerte de su mujer; Alonso, un soldado de los Tercios de Flandes que está a punto de ser ajusticiado en el siglo XVII, y Amelia, una de las primeras mujeres en ir a la universidad en el siglo XIX. Los tres tienen que impedir que mercenarios del más diverso pelaje cambien la Historia por dinero, o por otros motivos más inconfesables, pero también se darán cuenta de que el trabajo en el ministerio no es tan sencillo.

‘El ministerio del tiempo’ es, en realidad, una serie de aventuras. Se mueve por la Historia de España mostrando a los espectadores aspectos que, a lo mejor, no son demasiado conocidos (como la visita de Himmler al monasterio de Montserrat buscando el Santo Grial, en 1940), y pone a sus protagonistas ante el reto de derrotar a enemigos con unos principios no demasiado diferentes de los que ellos pueden tener. El viaje en el tiempo es el mecanismo que permite que ocurran esas aventuras y, sobre todo, que pone a Julián, Alonso y Amelia ante la tentación de intentar cambiar aspectos de sus propias vidas que no salieron demasiado bien. Para Julián, por ejemplo, es toda una tortura saber que tiene al alcance de la mano la posibilidad de impedir la muerte de su mujer, pero que no debe hacerlo. ¿O sí debería intentarlo? Al fin y al cabo, ¿quién se lo impide?

El sentido del deber de sus personajes, los grandes sacrificios que asumen por su trabajo, es uno de los aspectos más destacados de una serie en la que se mezclan casi sin esfuerzo el lado más divulgativo con la acción, los toques de humor y, sobre todo, el sentido de la maravilla. Para Amelia y Alonso, cualquier avance del siglo XX (y no digamos ya del XXI) es casi cosa de magia, algo increíble y especial que hay que disfrutar al máximo. Y la posibilidad de conocer a sus ídolos literarios, por ejemplo, otra oportunidad que hay que aprovechar.

mdt

‘El ministerio del tiempo’ entremezcla esas misiones, esos contrastes culturales entre diferentes épocas, esas referencias pop a ‘Terminator’, ‘Regreso al futuro’ o ‘Curro Jiménez’, con la evolución emocional de todos sus personajes, y aprovecha los viajes al pasado para tomar prestada una página del libro de estilo de ‘Doctor Who’ (otra serie de la que los hermanos Olivares se declaraban grandes seguidores), y dar a cada episodio un tono diferente. Puede haber capítulos más orientados a la comedia, otros en la línea de las historias de grandes robos, otros pueden ser episodios bélicos o irse más por el lado de la comedia romántica y el enredo, y en todos se utiliza con gran tino a los personajes históricos. La serie ha redescubierto para la audiencia a gente como Lope de Vega, Velázquez, Lorca o el Cid, nombres de los que se ofrece un retrato más o menos fiel a lo que los historiadores cuentan sobre ellos, pero pasado por el tamiz de las aventuras de cada capítulo.

‘El Ministerio del Tiempo’ utiliza anécdotas poco conocidas de la Historia de España para armar las misiones y las aventuras de su patrulla

Y esas aventuras pueden ser tanto muy ambiciosas como un poco más pequeñas. Pueden ir desde impedir que Hitler acepte la propuesta de Franco de que España entre en la Segunda Guerra Mundial a liberar a unos soldados españoles presos por las tropas napoleónicas porque entre ellos hay un antepasado de Adolfo Suárez. En todas ellas, Julián, Alonso, Amelia y el resto de personajes tienen que enfrentarse también a sus propios problemas, a sus propios conflictos. El Ministerio los recluta porque en sus épocas están desarraigados y les da una constante, un lugar que pueden considerar su refugio y un grupo de personas que acaban convirtiéndose en familia. Y esos sentimientos sin resolver se aprecian siempre por debajo de la búsqueda del entretenimiento de la audiencia.

Esa sensación de diversión que transmiten las misiones, aunque tengan unas consecuencias emocionales que los personajes no preveían al principio, es lo que más destaca en ‘El ministerio del tiempo’. Eso y la idea de que no hay que confiar ciegamente en las instituciones. Al fin y al cabo, se mantienen en marcha gracias a las personas que trabajan en ellas, y son esas personas las que determinan si son justas, malvadas o un completo desastre.

El personaje

mdt_amelia

De los tres protagonistas principales, la que va situándose poco a poco en el centro emocional de la serie es Amelia Foch (Aura Garrido). Arranca ‘El ministerio de tiempo’ como hija de una familia bien de Barcelona a finales del siglo XIX, y siendo una de las primeras mujeres en ir a la universidad en España. Sin embargo, su intelecto y su reticencia a quedarse atrapada en el rol que la sociedad de la época reservaba a las jóvenes de su posición la lleva a chocar constantemente con el estamento universitario y hasta con sus padres, y ahí es donde entra en juego el Ministerio. Amelia es reclutada por sus conocimientos históricos y su capacidad para ser la líder de la nueva patrulla, pero todavía tiene mucho que aprender en el plano emocional.

Amelia representa una parte de los riesgos que ese trabajo salvaguardando la Historia puede acarrear. No es tanto el precio personal que paga Irene Larra, por ejemplo, sino la losa de saber cuál va a ser tu futuro, tu destino. Ese descubrimiento, motivado por su irrefrenable curiosidad, marca al personaje durante las dos temporadas emitidas hasta ahora de la serie, y colorea su relación con Julián, sobre todo. Amelia puede ser un poco Hermione Granger, pero su tumulto interno la separa de esa sombra. Con el paso de los episodios va adquiriendo más seguridad en sí misma y va dándose cuenta de que ese conocimiento del futuro no puede atenazarla tanto. Su futuro no está escrito.

Los creadores

Pablo y Javier Olivares son dos guionistas muy veteranos de la televisión española. Juntos o por separado, pasaron por series tan emblemáticas como ‘Los Serrano’, ‘Los hombres de Paco’ y, en TV3, participaron en algunos de los títulos de más éxito reciente en Cataluña, como ‘Ventdelplá’. En 2011 pusieron en marcha para TVE dos series de corte histórico, ‘Isabel’, sobre cómo Isabel de Castilla se convirtió en reina de España, y ‘Víctor Ros’, una adaptación de unos libros de Jerónimo Tristante sobre un detective en el Madrid de finales del siglo XIX.

Ese mayor interés en explorar la historia de España, más su afición por la ciencia ficción y las aventuras clásicas, les llevó a crear ‘El ministerio del tiempo’, una serie cuya emisión, a principios de 2015, desató un fenómeno en internet inaudito hasta entonces para una serie española. Por desgracia, Pablo Olivares no pudo ver el éxito de su criatura; falleció de ELA antes de que se terminara de rodar el primer episodio.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘El tiempo es el que es’ (1×01)
  2. ‘Cómo se reescribe el tiempo’ (1×03)
  3. ‘Cualquier tiempo pasado’ (1×05)
  4. ‘Tiempo de leyenda’ (2×01)
  5. ‘Cambio de tiempo’ (2×13)

Ficha

Cadena/nacionalidad: TVE/España
Año: 2015-
Creadores: Pablo y Javier Olivares
Reparto: Rodolfo Sancho, Aura Garrido, Nacho Fresneda, Cayetana Guillén-Cuervo, Jaime Blanch, Juan Gea, Natalia Millán
Temporadas/capítulos: 2 (21)