‘BrainDead’

“No hay mil maneras diferentes de conseguir lo que queremos,
sólo hay una manera: la nuestra”

En octubre de 2013, el gobierno federal de Estados Unidos cerró durante quince días. Y no lo hizo de forma metafórica, sino muy literal. El fracaso a la hora de encontrar una solución de compromiso entre republicanos, con mayoría en el Congreso, y demócratas (que tenían al presidente, Barack Obama) que permitiera aprobar los presupuestos para el año fiscal 2014 llevó a que todas las instituciones que dependen de Washington DC cerraran sus puertas hasta que hubiera una ley que las dotara de financiación para el año siguiente.

No era la primera vez que pasaba; el cierre de 1996 duró 21 días y sus consecuencias, sobre todo en el despido de trabajadores federales, fueron importantes, pero el espectáculo que el Congreso dio en 2013 era diferente. En el partido republicano había ascendido una nueva rama, el Tea Party, más radicalizada y con cierto gusto por las declaraciones altisonantes, y al contar con la mayoría en el Congreso, el partido parecía ejecutar algunas acciones sólo para causar todos los problemas que pudiera a la presidencia de Obama. En medio de toda esta situación, los guionistas Robert y Michelle King empezaron a pensar que parecía que los políticos sólo estaban utilizando la mitad de sus cerebros. “Parecía existir esta especie de pensamiento mágico sobre la ira”, explicaba Robert King en una entrevista en Entertainment Weekly, “que si estás lo suficientemente enfadado, conseguirás lo que quieres políticamente”.

Si los Ted Cruz y compañía parecían estar completamente locos, como si alguien les hubiera sorbido el cerebro, ¿por qué no hacer una serie en la que realmente les devoran el cerebro a los políticos de Washington?

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Así nació ‘BrainDead’, una serie veraniega de CBS que contaba la invasión de unos bichos extraterrestres de la Tierra a través de un primer paso fácil, los congresistas. Utilizando los famosos cerezos de Washington y sus flores, los alienígenas (con forma de hormigas) se introducen en la cabeza de sus “huéspedes” humanos, devoran sus cerebros y pasan a suplantar su personalidad. Las personas invadidas se vuelven más extremistas en sus posiciones políticas, pasan a ser muy ordenadas y pulcras, a seguir una alimentación sana basada en batidos verdes y a adorar la canción ‘You might think’, de The Cars. En medio de todo eso llega Laurel, hermana del senador demócrata Luke Healey, que empieza a trabajar para él para conseguir el dinero necesario para financiar su documental sobre música coral polinesia. Su punto de vista externo al funcionamiento del Capitolio le permite darse cuenta enseguida de que algo huele a podrido en Washington DC.

‘BrainDead’ utiliza una invasión alienígena para satirizar la gran polarización actual de la política y de la sociedad estadounidenses

La serie es, en realidad, una sátira política, más que una historia de ciencia ficción, pero la sombra de ‘La invasión de los ultracuerpos’ está muy presente en ella. Los humanos dominados por los extraterrestres pueden actuar a veces de forma robótica y quedarse mirando a los protagonistas de una manera similar a cómo lo hacían las personas suplantadas de aquella película, y la manera en la que Laurel y sus dos principales colaboradores, la doctora Rochelle Daudier y Gustav Triplett, un seguidor de todo tipo de conspiranoias, van descubriendo qué está pasando está más anclada en el mundo real, como si dijéramos. ‘BrainDead’ cuenta una historia muy loca, y es muy consciente de ello, pero mantiene siempre cierto tono de mundanalidad. Su realidad puede estar ligeramente exagerada, pero también es la nuestra, de algún modo.

La invasión extraterrestre es la excusa para que la serie pueda hacer un comentario sobre la polarización a la que ha evolucionado la política estadounidense, y su sociedad. La retórica del “estás conmigo o contra mí”, de atacar al rival con las acusaciones más sucias y absurdas, sin pensar en las consecuencias que puedan tener, es el objetivo principal de la sátira. El gobierno de un país requiere de negociaciones y compromisos entre partes de la sociedad que pueden estar enfrentadas. ¿Qué pasa cuando algunas de esas partes se dedican a sabotear ese proceso?

‘BrainDead’ no es un tratado serio sobre lo que está mal en la política norteamericana; como decimos, es una comedia, a veces muy loca, sobre una invasión alienígena, y también tiene rasgos de comedia romántica con la relación entre Laurel Healy y el asistente del senador Wheatus, Gareth. Ambos están en polos opuestos del extremo político, pero su atracción es uno de los principales motores de la serie, uno que pone un toque de emociones un poco más “normales”. Son dos personas razonables que se ven lanzadas a una situación completamente irracional, y que se dan cuenta de que es irracional. ‘BrainDead’ parece decirnos que los problemas llegan cuando todo el mundo actúa como si toda esa locura fuera normal.

La serie, de todos modos, nunca se toma a sí misma demasiado en serio. La idea es demostrar lo ridícula que es la radicalización impulsada por los alienígenas, y por eso se permite, por ejemplo, empezar todos los episodios con un “previously on” cantado, que resume lo que se ha visto hasta el momento en la serie, y que es a su vez otro chiste metarreferencial más. Pero sí que trata con seriedad las emociones de sus protagonistas, sobre todo en lo que respecta a la relación de Laurel con su padre o en su sensación de no estar haciendo lo que debería con su vida.

Las acciones de las hormigas llegadas desde el espacio exterior obligan también a plantearse esas preguntas, y la lucha contra ellas se va desarrollando poco a poco (‘BrainDead’ sabe que, incluso dentro de su mundo, cualquier persona descartaría la idea de la invasión extraterrestre como una locura) porque lo más importante de la serie es la construcción y evolución de sus personajes frente a esa situación. El don que desplegaba ‘The good wife’, la anterior serie del matrimonio King, para presentar y hacer interesantes enseguida a sus personajes se mantiene en ‘BrainDead’, que pasó demasiado desapercibida en su emisión en Estados Unidos, quizás por lo diferente de su propuesta.

El personaje

The Path to War Part One: The Gathering Political Storm

Red Wheatus (Tony Shalhoub) es el personaje que mejor encarna la tesis sobre la que gira ‘BrainDead’. Inicialmente, no es más que un senador republicano por el estado de Maryland que lleva demasiado tiempo en Washington y es un borracho perezoso. Sin embargo, en cuanto los insectos alienígenas lo infectan, se convierte en un ‘halcón’ capaz de decir las mayores salvajadas y de sabotear constantemente los esfuerzos del senador Healy por aprobar algún tipo de ley. Wheatus, además, trabaja en secreto para preparar esa invasión inminente de los extraterrestres, y tiene que conseguir que sus exabruptos y sus maniobras para mantener Washington siempre en un estado constante de guerra fría distraigan la atención de lo que realmente está poniendo en marcha.

Wheatus es una exageración de los republicanos del Tea Party y, en general, de los políticos que han hecho gala de ser muy “directos” en sus declaraciones, lo que se traduce en descalificar al contrario y en soltar con gran convicción medias verdades (o, directamente, mentiras) sin pararse a pensar en las consecuencias que eso puede tener en el electorado. Lo que muestra ‘BrainDead’ es a unos congresistas sólo preocupados por mantener su parcela de poder, o ampliarla, por demostrar que sus rivales son unos inútiles o por derrotarlos en una votación, da igual que se esté decidiendo ir a la guerra con Siria o cerrar las ayudas federales para los veteranos. En ese clima, las acciones de los alienígenas a través de Wheatus pueden triunfar sin que nadie piense que está pasando algo raro.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘The insanity principle: How extremism in politics is threatening democracy in the 21st century’ (1×01)
  2. ‘Back to work: A behind-the-scenes look at Congress and how it gets things done (and often doesn’t) (1×05)
  3. ‘Notes toward a post-Reagan theory of party alliance, tribalism and loyalty: Past as prologue’ (1×06)
  4. ‘The path to war part one: The gathering political storm” (1×08)
  5. ‘Six points on new the Congressional budget: The false dichotomy of austerity vs expansionary politics’ (1×11)

Los creadores


El matrimonio de Robert y Michelle King se hizo conocido en la televisión estadounidense con ‘The Good Wife’, una serie sobre la mujer del fiscal del distrito de Chicago que, después de que éste vaya a la cárcel por un escándalo de corrupción y prostitución, tiene que volver a trabajar como abogada para poder mantener a sus hijos. La serie tenía el envoltorio de un drama legal en el que la política, y la evolución de su personaje central, ocupaba un lugar muy relevante en su trama.

Cuando esta serie terminó, los King se animaron a probar suerte en la sátira de ciencia ficción con ‘BrainDead’, que nació a partir del cierre del gobierno federal de 2013, y cómo los políticos de Washington cada vez parecen comportarse de una manera más extraña, como si los alienígenas realmente los hubieran suplantado. Los King, antes de hacerse famosos con ‘The Good Wife’, habían tenido una carrera en Hollywood bastante ecléctica. Robert ha escrito de los guiones de películas como ‘La isla de las cabezas cortadas’, ‘Límite vertical’ o ‘El laberinto rojo’, y el primer proyecto conjunto con Michelle fue, curiosamente, otra serie de abogados, ‘Proyecto Justicia’, que sólo duró una temporada.

Ficha

Cadena/nacionalidad: CBS/Estados Unidos
Año: 2016
Creadores: Robert y Michelle King
Reparto: Mary Elizabeth Winstead, Aaron Tveit, Danny Pino, Tony Shalhoub, Nikki M. James, Johnny Ray Gill
Temporadas/capítulos: 1 (13)

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‘Futurama’

Estamos en posición sobre Spheron One.
Éste es el momento para el que 
entrenamos toda la tarde de ayer.

Para muchos guionistas de comedia, ‘Los Simpson’ ha arruinado cualquier posibilidad de encontrar chistes originales. La venerable serie animada de Fox lleva más de 20 años en antena, y de sus irreverentes y satíricos inicios ha terminado siendo toda una institución de la animación mundial, pasando de dirigirse a adultos a acabar convertida en pasto de merchandising variado para niños.

Aunque no lo parezca, esta comedia de dibujos animados no sólo ha hecho crítica de la sociedad estadounidense en todas sus vertientes posibles, sino que ha aprovechado sus especiales de Halloween, los ‘Treehouse of Horror’, para convertirlos en una especie de ‘La dimensión desconocida’ anual donde sus guionistas pueden parodiar no sólo historias de terror, sino temas clásicos de la ciencia ficción. El célebre ‘Homer al cubo’, que lleva al personaje a un entorno tridimensional, o frases como “Lisa, en esta casa obedecemos las leyes de la termodinámica”, delataban el gusto por la ciencia, y por la ciencia ficción, de algunos de sus guionistas, pero ese lado friki no podía expresarse con libertad en ‘Los Simpson’.

El éxito de esa serie llevó a que Fox pidiera a Matt Groening, a mediados de los 90, que pensara otro título animado que la acompañara en la noche de los domingos, y Groening y otro colaborador suyo, David X. Cohen, tuvieron la idea de ‘Futurama’, una serie en la que un personaje con tan pocas luces como Homer viajaba por accidente al futuro. ¿Cómo reaccionaría alguien así en un entorno que le parecería sacado de ‘Blade Runner’, como mínimo? Fieles a la concepción de su serie madre, Groening y Cohen no llevaron a Philip J. Fry a ningún sitio glamouroso ni espectacular, si no que lo pusieron a trabajar en una empresa de transportes intergalácticos en una Nueva Nueva York con coches voladores, sí, pero igual de desastrosa que la actual. El siglo XXXI no es tan diferente, en cuanto a mezquindades y egoísmos humanos, del XX o el XXI.

El trabajo en Planet Express le permite a Fry viajar a los confines más insospechados de la galaxia y encontrarse en medio de tramas muy clásicas de la ciencia ficción, que se parodian aprovechando que la serie hace comedia con lo que sería el subgénero del mundo del mañana, que se dedica a especular cómo habrán influido los avances tecnológicos en la sociedad. De hecho, ‘Futurama’ debe su nombre a un pabellón que se dedicaba a exactamente eso, a mostrar cómo podía ser el mundo del mañana, de la Exposición Universal de Nueva York de 1939.

‘Futurama’ parodia todas las tramas clásicas de las series de ciencia ficción, poniendo en su centro a un tipo tan simple como Fry

La serie, por tanto, sigue un poco esa idea, pero como ya hemos apuntado, aunque las grandes personalidades puedan sobrevivir durante siglos sólo con la cabeza en una urna especial (uno de los gags recurrentes más reconocibles), los humanos no son tan diferentes a los actuales. En ‘Futurama’ encontramos a un profesor loco como Farnsworth, a un supuesto héroe clásico del género que, en realidad, es un incompetente como Zapp Brannigan, a una experimentada piloto, Leela, que acaba siendo un poco el interés amoroso de Fry, a un alienígena como el doctor Zoidberg que, aunque afirme ser un gran experto en muchas cosas, en realidad no tiene ni idea de nada, y a un robot autónomo que es, tal vez, el personaje más famoso de ‘Futurama’, Bender, y que es totalmente diferente de los androides habituales en las space operas.

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Los capítulos de esta serie son comedia animada, pero están también repletos de parodias y homenajes a la ciencia ficción, y de chistes que sólo podían escribir físicos y matemáticos como los que formaban su equipo de guionistas. Uno de ellos, Ken Keeler (doctor en matemáticas), creó y demostró matemáticamente un algoritmo para resolver una situación de cambios de cuerpos entre varios personajes en un capítulo de la sexta temporada, ‘The prisoner of Benda’. A ese algoritmo se le conoce como el teorema de Keeler, o teorema de ‘Futurama’, y se utiliza en las universidades para explicar determinados aspectos del álgebra básica.

‘Futurama’ añade el humor y la sátira más geek al comentario social de ‘Los Simpson’, y tal vez por eso tuvo una emisión muy accidentada en Fox y terminó más como título de culto que como fenómeno de masas. Sus cuatro primeras temporadas en abierto son guardadas como un tesoro por los fans, que aunque recibieron con los brazos abiertos la resurrección de Comedy Central, cinco años después de su finalización, primero con cuatro tv movies y, después, con tres temporadas regulares, consideran que ya no eran exactamente lo mismo.

Lo único cierto es que ha habido pocas series que se hayan tomado tan en serio y, al mismo tiempo, hayan hecho tantos chistes a costa de la ciencia ficción más hardcore, también de la más pulp, y que hayan introducido todo tipo de teorías científicas sólo para entregar veinte minutos semanales de diversión al espectador. Viendo ‘Futurama’, se aprecia que quienes hacen la sátira conocen perfectamente de lo que están hablando, y que sólo puede producirse algo así si se es muy fan del género. Uno de sus guionistas, Patrick M. Verrone, afirmaba en un artículo para la web Slate que “éramos fácilmente los guionistas de dibujos animados más sobrecualificados de la historia (…), pero no fuimos lo suficientemente listos como para averiguar cómo evitar la cancelación (tres veces)”.

El personaje

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Si hay un personaje intrínsecamente unido a ‘Futurama’, ése es Bender Bending Rodriguez (John DiMaggio), el robot del grupo. Debe su nombre a John Bender, el “chico malo” y delincuente juvenil de la película ‘El club de los cinco’, de John Hughes, y mantiene algunas de sus características. Es malhablado, egocéntrico, alcohólico (porque, si no bebe constantemente, sus baterías no se recargan), con mal genio, y en un principio fue programado para trabajar en cabinas automáticas que ayudan a la gente a suicidarse, aunque después pasa a ser el cocinero del Planet Express. Es el mejor amigo de Fry, y da por completo la vuelta al arquetipo del androide al servicio de los humanos que suele presentarse en las series de ciencia ficción. Por supuesto, con semejante comportamiento, y con su talento para las frases ingeniosas, Bender se convirtió rápidamente en el personaje favorito de muchos fans, amenazando en bastantes ocasiones con “comerse” la serie si los guionistas no lo controlaban un poco.

Bender representa, en parte, lo que hacía a ‘Futurama’ diferente. Sus tendencias anti sociales y sus ínfulas ocasionales de dominación mundial ya se adelantaron al lado más bestia de las series de otro guionista que es un gran aficionado a la ciencia y a la ciencia ficción, Seth McFarlane, que llegó a producir una continuación de ‘Cosmos’, la serie documental de Carl Sagan. El robot del Planet Express ha sido imitado y convertido en el mismo objeto de mercadotecnia que Bart Simpson, pero la diferencia es que si Bender fuera real, probablemente ninguno querríamos tenerlo cerca.

Los creadores

Aunque el que figure como creador de ‘Futurama’ sea Matt Groening (1954), dibujante y guionista que empezó a llamar la atención con la tira diaria ‘Life in hell’, no puede hablarse de la serie sin mencionar a David X. Cohen (1966), graduado en física e informática por la Universidad de Harvard, y que ayudó a Groening a poner en pie la serie. Cohen era el guionista jefe y el showrunner de ‘Futurama’, y era el que se aseguraba de que, si había algún gag con referencias científicas, éstas fueran correctas.

Llegó a la serie escribiendo primero para ‘Beavis y Butthead’ y, después, para ‘Los Simpson’, donde Groening contactó con él para el arranque de ‘Futurama’. Éste ha sido descrito por los dos como muy complicado, porque no conseguían entenderse con los ejecutivos de Fox. Éstos querían supervisar casi todos los detalles de la serie y Groening se negaba, buscando la misma libertad que tenía con ‘Los Simpson’. La consiguió finalmente, pero hay quien se pregunta si eso no terminó jugando en su contra para sobrevivir durante más tiempo en esa cadena.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘Hell is other robots’ (1×09)
  2. ‘The luck of the Fryrish’ (3×10)
  3. ‘Roswell that ends well’ (4×01)
  4. ‘Jurassic bark’ (5×02)
  5. ‘The prisoner of Benda’ (6×10)

Ficha

Cadena/nacionalidad: Fox-Comedy Central/Estados Unidos
Año: 1999-2003, 2008-13
Creador: Matt Groening
Reparto: Billy West, Katey Sagal, John DiMaggio, Tress MacNeille, Phil Lamarr, Lauren Tom
Temporadas/capítulos: 7 (140)
Dónde verla: Editada en DVD