‘Juego de tronos’

“Cuando juegas al juego de tronos, o ganas o mueres.
No hay punto intermedio”.

Entre 1455 y 1487, los Lancaster y los York se disputaron el trono de Inglaterra en lo que se denominó la Guerra de las Dos Rosas. Los diferentes señores feudales se adhirieron a una u otra causa dependiendo de las alianzas (por matrimonio o por uso de la tierra) que tuvieran con cada una de las familias, mientras sus súbditos no tuvieron la opción de elegir. Los intentos de unos y otros por acabar por completo con el enemigo (cualquier miembro vivo de la otra familia podía representar una amenaza en las reclamaciones por el trono) inspiraron al ex guionista de televisión y escritor George R.R. Martin a crear ‘Canción de Hielo y Fuego’, una saga de literatura fantástica que, sin embargo, disimulaba inicialmente sus historias de dragones y un gran Mal que llega del Norte bajo una pátina de aventuras de corte medieval.

Pero esas aventuras tampoco se parecían a lo que se solía publicar en el género en la década de los 90, cuando apareció por primera vez ‘Juego de tronos’, el primer volumen de la saga. Había sexo explícito, violencia indiscriminada y brutal, maniobras por el poder despiadadas y unos personajes entre los que no podía identificarse al héroe tradicional llamado a poner orden en el caos. De hecho, lo más parecido a esa figura que había en ‘Canción de Hielo y Fuego’ moría antes de que acabara el primer libro.

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El gran éxito en el cine de la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’ había reavivado el interés por la fantasía, subgénero de espada y brujería, en Hollywood, y las novelas de Martin eran un material demasiado jugoso como para dejarlo escapar. Sin embargo, ningún proyecto de película convencía a Martin, hasta que llegaron la cadena HBO y los guionistas David Benioff y D.B. Weiss con la idea de transformar ‘Canción de Hielo y Fuego’ en una serie en la que, además, no habría cortapisas en el reflejo de ese mundo salvaje que se regía por un único mandamiento: ganar o morir.

Con una HBO necesitada de un gran éxito de público y crítica tras el final de ‘Los Soprano’, ‘Juego de tronos’ llevaba al espectador a Poniente, un mundo de aspecto medieval que estaba gobernado por quien se sentara en el Trono de Hierro. Las luchas por conseguirlo habían sido muy sangrientas y, en la última, se había exterminado a casi toda la familia del rey, los Targaryen. Sólo dos niños habían conseguido escapar, huyendo al exilio con la esperanza de, algún día, poder reclamar su derecho al trono. Mientras tanto, el poder se reparte entre la familia del nuevo rey, Robert Baratheon, y la de su esposa, los Lannister, cuyo poder reside también en su gran fortuna.

Al norte se encuentran los Stark, que ayudaron a Robert a derrocar a los Targaryen, y que viven cerca de un gran muro de hielo que separa todo el reino de una región inhóspita y helada en la que se dicen que viven unos malvados espíritus, los Otros (o los Caminantes Blancos), capaces de reanimar a los muertos, y de los que la leyenda afirma que regresarán a Poniente en cuanto llegue el Invierno. Esto es sólo el punto de partida de una producción que se podría describir como “serie-río”, una serie que maneja cientos de personajes, decenas de tramas que ocurren si simultáneamente y que tiene que contentar tanto a los lectores de los libros, como a los fans de la fantasía, como a los espectadores que, si no estuviera en HBO, no verían ‘Juego de tronos’ ni mediante el método Ludovico de ‘La naranja mecánica’.

‘Juego de tronos’ utiliza una ambientación pseudomedieval para atraer a un público que, de otro modo, no vería una serie de fantasía

Que ‘Juego de tronos’ haya tenido éxito en todos esos frentes, y que se haya convertido en un fenómeno a escala mundial, se debe a la experta manera en la que Benioff y Weiss han conseguido estructurar la expansiva narración de las novelas y han logrado dar su propia personalidad a la serie. Se mantiene la exploración de lo que la gente puede hacer por conseguir poder, y los recursos que le quedan a quienes se ven sometidos por él, y siempre han sido conscientes de que la serie tenía que evolucionar. La ‘Juego de tronos’ del principio de la sexta temporada se parece poco a la del primer capítulo, y no sólo por la cantidad de personajes que han muerto por el camino. Es una serie que ha ido aprendiendo sobre la marcha cuál era la mejor manera de contar su historia, cómo se podía adaptar y, después, contar cosas a las que los libros no han llegado aún de un modo que fuera fiel a la obra original de George R.R. Martin pero, al mismo tiempo, mantuviera la personalidad distintiva de ‘Juego de tronos’, y cómo podía sacarse todo el partido a sus actores, especialmente los “niños” Stark.

daenerys

El título de HBO también se ha visto en medio de una fuerte polémica por su tratamiento de la violencia, del sexo y, especialmente, de la violencia sexual contra las mujeres. Es un problema que, en parte, le llega heredado de las novelas, y que no siempre ha sabido manejar adecuadamente. Por otro lado, el mundo que presenta en brutal y está estructurado alrededor de los hombres, que son los que pueden acceder al poder y los que someten a las mujeres. ‘Juego de tronos’, sin embargo, va dando la vuelta a los clichés y a las acusaciones que se le hicieron desde el principio y va construyendo, poco a poco, personajes femeninos tan complejos y tan dispuestos a todo por labrarse su parcela de poder como los masculinos.

Su tesis es que los héroes tradicionales no sirven para manejarse en un lugar como Poniente, en el que no hay hueco para las visiones maniqueas del bien y el mal. Y quienes acaban erigiéndose como héroes son los que la sociedad aparta a un lado, los que no se tienen en cuenta en el reparto tradicional del poder. Daenerys Targaryen, la princesa en el exilio, resume una parte importante del leit motiv de ‘Juego de tronos’ al comentar una de las frases más repetidas en Poniente, “valar morghulis”: “Todos los hombres deben morir. Pero nosotras no somos hombres”.

El personaje

tyrion

Si hay alguien que represente mejor los temas de la serie de la importancia de tener poder, y de la relevancia que acaban tomando los personajes, a priori, en los márgenes de la historia, es Tyrion Lannister (Peter Dinklage). Es hijo de una de las familias más importantes de Poniente, pero su condición de enano lo convierte en el inadaptado, en el outsider. Su inteligencia le permite aprovechar su condición de la mejor manera posible, pero también tiene que soportar que su padre lo haga de menos y que nadie considere que puede ser tan buen heredero de los negocios de los Lannister como cualquier otro miembro de su familia.

Tyrion tiene un viaje en la serie lleno de altibajos, de disfrutar de la protección que le da la posición de su familia a convertirse en un fugitivo y encontrar un nuevo propósito en su vida, y siempre queda claro que, tal vez, puede ser la persona con más sentido y sensibilidad de todos los personajes, aunque no siempre lo parezca. Su sentido del humor  y su capacidad de supervivencia lo ha convertido, además, en uno de los personajes preferidos por los fans, y hasta el autor de los libros originales, George R.R. Martin, ha insinuado alguna que otra vez que es su alter ego en la historia.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Winter is coming’ (1×01)
  2. ‘Baelor’ (1×09)
  3. ‘Valar morghulis’ (2×10)
  4. ‘And now his watch is ended’ (3×04)
  5. ‘Hardhome’ (5×08)

Los creadores


David Benioff y D.B. Weiss nunca habían hecho televisión cuando decidieron ponerse a adaptar una saga de libros que su autor, George R.R. Martin, había escrito justo como respuesta a todas las constricciones que los productores habían puesto a su trabajo cuando era guionista de series. Ambos eran conocidos más por sus aportaciones al cine (‘La última noche’ y ‘Troya’ en el caso de Benioff, que era el más famoso de los dos), y para convencer a Martin de que les dejara convertir su saga en una serie, tuvieron que responder a varias preguntas que el escritor les hizo sobre algunos de los misterios de la historia, como quién era la madre de Jon Nieve.

Benioff y Weiss han reconocido en varias ocasiones que, en la primera temporada de ‘Juego de tronos’, estaban aprendiendo sobre la marcha y cometieron muchas equivocaciones. El primer piloto de la serie tuvo que volver a rodarse (hasta cambiando a algunos actores, como Jennifer Ehle y Tamzin Merchant, que eran las Catelyn Stark y Daenerys Targaryen originales) porque era un completo desastre, y en algunos capítulos de aquella primera temporada, el montaje inicial era demasiado corto. Eso les obligó a escribir algunas escenas que no estaban en los libros de Martin, pero que empezaron a marcar el camino que la serie seguiría después.

Ficha

Título original: ‘Game of thrones’
Cadena/nacionalidad: HBO/Estados Unidos
Año: 2011-18
Creadores: David Benioff y D.B. Weiss
Reparto: Sean Bean, Lena Headey, Peter Dinklage, Nikolaj Coster-Waldau, Kit Harington, Emilia Clarke
Temporadas/capítulos: 8 (73)
Otros: Basada en la saga de libros ‘Canción de Hielo y Fuego’, de George R.R. Martin

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‘Gravity Falls’

La realidad es sólo una ilusión
y el universo, un holograma”.

¿Cuántas obras de ficción han surgido de la nostalgia por los veranos largos y despreocupados de la infancia? ¿Por esos sueños de aventuras y esos amigos que hacíamos en nuestro lugar de vacaciones? ¿Por esa promesa de romper la rutina del colegio adentrándonos en lugares fuera de nuestro alcance el resto del año? ‘Gravity Falls’ es una de esas obras.

Su creador, Alex Hirsch, era un veinteañero con poca experiencia en televisión que decidió meter en una serie todas las cosas que le gustaban cuando era un niño y darles el pegamento de su relación real con su hermana gemela. De su afición por ‘Expediente X’ y su pretensión de hacer una ‘Twin Peaks’ mezclada con ‘Los Simpson’ nació ‘Gravity Falls’, la historia de un épico verano de Dipper y Mabel en el pueblo de su tío abuelo Stan, que tiene una tienda de curiosidades esotéricas llamada Mystery Shack como fachada de todas las estafas y estratagemas que está siempre ideando para ganar dinero sin dar, realmente, un palo al agua.

Los dos gemelos Pines tienen 12 años y, por casualidad, se encuentran un misterioso diario que detalla todas las cosas extrañas que ocurren en el pueblo. Hay monstruos de todo tipo, lugares mágicos y un villano interdimensional que busca todas las maneras posibles de dominar el mundo, y los únicos que pueden detenerlo son Dipper, Mabel, Stan, Soos, dependiente de la tienda con un intelecto no demasiado brillante, y Wendy, una adolescente sarcástica por la que Dipper enseguida se queda colgado. El niño se obsesiona con averiguar quién es el autor de ese diario (diarios, en realidad), y mientras investiga su identidad, va viviendo las aventuras más peculiares, divertidas e increíbles, muchas con un claro aroma al cine y la televisión fantásticos de los 80 y principios de los 90.

No hay límite para todo lo que puede ocurrir en ‘Gravity Falls’. La principal amenaza, que va presentándose poco a poco, es un apocalipsis interdimensional, pero ya resulta sumamente entretenido conocer al resto de habitantes del pueblo, tan excéntricos como algunos de los personajes que poblaban Twin Peaks, o a algunos de esos monstruos, extraídos directamente de la cultura popular. Hay zombies, big foot, brujas, búnkeres inquietantes y hasta agentes del gobierno que aparecen, de vez en cuando, para investigar el pueblo, y la serie se toma en serio la construcción de su mitología y de su trama serializada. Los fans se podían dedicar horas a buscar pistas que explicaran algunos de los enigmas del pueblo, y ‘Gravity Falls’ no se guardaba las respuestas demasiado tiempo. Su segunda y última entrega, por ejemplo, se dedica a resolver todas las dudas posibles.

MABEL, DIPPER

Sin embargo, donde la serie destaca especialmente es en la construcción de sus dos protagonistas. Hirsch reconocía en una entrevista en Collider que había trasladado allí su propia relación infantil con su hermana gemela, señalando que “tengo una hermana gemela de verdad, y yo era ese niño neurótico que llevaba 16 cámaras desechables a todas partes, y mi hermana realmente vestía jerséis estrafalarios y cada semana le gustaba un chico diferente, de forma ridícula. La principal relación de la serie es mía al 100%, de mi propia infancia”. El contraste entre Mabel, de personalidad más relajada y siempre dispuesta a pasárselo bien en cualquier situación, y la tendencia a preocuparse constantemente de Dipper deja algunos de los mejores momentos de ‘Gravity Falls’, especialmente en su apartado más cómico.

‘Gravity Falls’ logra integrar a la perfección el humor con las aventuras de misterio que le gustan a Dipper

Ahí también resulta clave su plantel de secundarios, liderado por Stan. Es un estafador de poca monta que se aprovecha de la fama del pueblo en cuanto a eventos misteriosos para vender los fraudes más descarados en su tienda, y arranca la serie sin estar muy seguro de querer tener a sus sobrinos nietos por allí. Los diversos planes de Stan para ganar dinero, a cada cual más chapucero, casi siempre se entrometen en la investigación de Dipper de los enigmas de Gravity Falls, y son acogidos con entusiasmo por una Mabel que le ve el lado positivo a todo.

Además de él, tenemos también a Soos, un chico no demasiado avispado que se presta a ayudar en todo, y a Wendy, que abre para los gemelos Pines una ventana al mundo de los adolescentes. Wendy es la chica cool que resulta, inevitablemente, muy atractiva para un niño a las puertas de la pubertad, pero su retrato también va evolucionando hacia algo más tridimensional. Cuando este quinteto se lanza en equipo a resolver algún problema, la serie suele alcanzar sus mejores cotas.

stan

La afortunada mezcla del humor y las aventuras de misterio ayudaron a que la serie no sólo fuera un éxito entre su público objetivo en Disney Channel, sino también entre adultos con ganas de sentirse un poco niños de nuevo, y que captaban algunas de las referencias más meta de sus capítulos. Eso le permitió contar con un reparto impresionante para que pusieran voz a algunos de sus personajes, y la intención de Hirsch de que la serie sólo durara dos temporadas aún elevó más su estatus de título de culto entre sus espectadores de más edad. Aparte de que la mitología de fondo de la serie está tan trabajada como podría estarlo la de títulos como ‘Perdidos’, por ejemplo, y la introducción de dimensiones alternativas y viajes en el tiempo permite que se pueda jugar con muchos más aspectos de su universo.

‘Gravity Falls’ cuenta un único verano, una época en la que Dipper y Mabel no sólo viven todo tipo de aventuras, sino en la que crecen y empiezan a dejar atrás su infancia. El trauma que tiene la segunda cuando se da cuenta de que está a punto de convertirse en una adolescente es muy significativo de todo lo que hacía bien la serie. Eso, y que su final aprovecha que en animación hay pocos límites a la imaginación para echar un pulso, en cuanto a épica y escala, a cualquier película de acción actual. Al fin y al cabo, es toda la dimensión espacio-temporal de Gravity Falls lo que está en peligro.

El personaje

dipper

Dipper Pines (Jason Ritter) es el protagonista principal de ‘Gravity Falls’. Es un niño un poco neurótico que, al principio, no está demasiado convencido de que pasar el verano con su excéntrico tío abuelo Stan vaya a ser una buena idea, pero al darse cuenta de que en ese pueblo pasan cosas inexplicables, pasa a obsesionarse con averiguar por qué. Su investigación de todos esos misterios, y de la identidad del autor de unos diarios que los recogen todos, es lo que impulsa la trama de la serie en su mayor parte.

Es fundamental la relación que tiene con su hermana gemela Mabel, sobre todo porque parte de la moraleja de ‘Gravity Falls’ es que tiene que aceptar que, conforme se hagan mayores, esa relación no se va a mantener igual y que es muy posible que se distancien mucho. Los peajes emocionales que se pagan al dejar de ser un niño forman parte del retrato no sólo de Dipper, sino de los dos gemelos Pines en conjunto, y le da otra capa a lo que, si no, sería un héroe juvenil un poco más habitual. Porque Dipper se lanza a resolver misterios y a luchar contra los malos (ya sean el pequeño y déspota Gideon o Bill Cifra) con el mismo arrojo con el que lo haría el héroe de otra historia de pugna entre el Bien y el Mal, pero conservando su lado de joven un poco estirado para otras cosas. Dipper y Mabel se complementan perfectamente, y por eso ‘Gravity Falls’ es, en realidad, una serie sobre su relación fraternal y cómo pueden mantenerla cuando dejen atrás la infancia.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Tourist trapped’ (1×01)
  2. ‘Dreamscaperers’ (1×19)
  3. ‘Into the bunker’ (2×03)
  4. ‘Not what he seems’ (2×11)
  5. ‘Dipper & Mabel vs the Future’ (2×17)

El creador


Alex Hirsch (1985) pertenece a una generación de renovadores de las series animadas infantiles en Estados Unidos que está liderada por Pendleton Ward, creador de ‘Hora de aventuras’, con el que coincidió mientras trabajaba en su primera serie, ‘Las maravillosas desventuras de Flapjack’. Hirsch estudó en CalArts, el prestigioso Instituto de las Artes de California de donde habían salido los animadores que resucitaron Disney en los 80 y los 90, y antes de crear ‘Gravity Falls’ para esa compañía pasó por el otro gran canal de animación en Estados Unidos, Cartoon Network, conocido por probar series con conceptos peculiares o tonos muy diferentes de lo habitual.

Hirsch concibió su serie como una oda a sus propias experiencias de infancia en sus vacaciones de verano en Oregón, en una cabaña en el bosque sin televisión y en la que su principal pasatiempo era dejar volar su imaginación. Entre esos recuerdos y su afición por el misterio cuando era un niño, creó ‘Gravity Falls’ sin haber cumplido aún los 30, otra nota en común con esos renovadores de los dibujos animados para niños en canales tan establecidos como el propio Disney Channel, Cartoon Network o hasta Nickelodeon.

Ficha

Cadena/nacionalidad: Disney Channel/Estados Unidos
Año: 2012-16
Creador: Alex Hirsch
Reparto (voces): Alex Hirsch, Jason Ritter, Kristen Schaal, Linda Cardellini
Temporadas/capítulos: 2 (40)

‘Steven Universe’

“Soy un miembro de las Gemas de Cristal. 
Luchamos contra monstruos 
y protegemos a la humanidad, y esas cosas”

Steven es un niño de unos diez años que vive en un pueblo costero del este de Estados Unidos. Perdió a su madre el día de su nacimiento y tampoco ve tanto a su padre, que tiene un lavadero de coches y que, en su juventud, soñaba con ser una estrella del rock. Steven se ha criado con tres amigas de su madre, tres entes que, en realidad, son Gemas, seres extraterrestres con nombres de piedras preciosas y que, cuando la madre de Steven abandonó su forma corpórea para que él pudiera existir, prometieron protegerlo, cuidarlo y, además, proteger la Tierra de cualquier amenaza que llegara de fuera.

Es un punto de partida bastante particular para una serie de animación orientada a un público infantil, ¿no? Teniendo en cuenta que su creadora, Rebecca Sugar, y parte de su equipo creativo proviene de ‘Hora de aventuras’, una de las series animadas más originales de los últimos tiempos, ya no resulta tan sorprendente que ‘Steven Universe’ sea como es, pero sí es digna de mención la evolución paso a paso que ha tenido la serie.

steven

Porque cuando arranca la historia, sólo sabemos que Steven es mitad humano, mitad Gema, que tiene ciertos poderes que no ha podido utilizar aún y que las otras tres Gemas, Perla, Amatista y Granate, intentan protegerlo todo lo que pueden de los peligros a los que ellas se enfrentan y, al final, de su propio pasado “familiar”. Enseguida nos familiarizamos con el resto de habitantes de Beach City y con esa vida normal que Steven lleva allí, hasta que va aprendiendo quién era en realidad su madre y de lo que él es capaz.

Es una clásica historia de maduración del héroe y de asunción de su papel en una historia mucho mayor, pero contada con pegadizas canciones, en cómodos episodios de 11 minutos y con una gran influencia en su estilo de dibujo de los animes y los videojuegos. Y que aprovecha que su audiencia va creciendo con la serie, y con Steven, para ir profundizando poco a poco en su vasta mitología y en sus mensajes de amor y tolerancia.

La propia Rebecca Sugar afirma que “siempre planeamos que el mundo fuera abriéndose en frente de Steven porque toda la serie tiene que ser una metáfora del paso de la infancia a la edad adulta y, de repente, cómo entiendes lo que está pasando a tu alrededor”. Así que, según Steven va aprendiendo a manejar sus poderes y va dejando atrás su niñez con su relación con su amiga Connie o su entusiasmo por ayudar a las Gemas en sus misiones, descubre también quiénes son de verdad sus tres “madres” y qué se proponía el resto de su congéneres. De hecho, para ser una serie de animación de Cartoon Network, la progresiva apuesta por la serialización de ‘Steven Universe’ (propiciada también por la programación de sus episodios en tandas diarias que duran una semana, para tomarse después un descanso) es toda una novedad en el género, una novedad que es lo que le ha ganado también seguidores mucho más adultos y grandes elogios entre la crítica.

Los colores brillantes con los que está retratada la serie y la emoción de Steven por asumir su destino, por decirlo de alguna manera, ayudan a contar, en realidad, una historia un poco más seria de individuos que tienen que marcharse de su hogar porque allí se salen de las normas establecidas, y que encuentran en la Tierra una familia adoptiva que haría cualquier cosa por ellos. Conforme descubrimos el pasado de Granate, el origen de Amatista o la relación de Perla con Rosa Cuarzo, la madre de Steven, la serie adopta matices bastante más adultos y se va permitiendo comentarios sobre la identidad de género y la importancia del consentimiento en las relaciones amorosas que son los que le han ganado un puesto entre los títulos más comentados por cierta crítica estadounidense.

La mitología detrás de ‘Steven Universe’ se va desvelando poco a poco, al mismo tiempo que su protagonista la va descubriendo

‘Steven Universe’  es una muestra de algunas cosas muy interesantes que está haciendo la animación infantil-juvenil estadounidense en la primera mitad de esta década. Los dibujos animados tratan con respeto y cierta seriedad temas que series de acción real no se atreven a tocar, como hace la creación de Rebecca Sugar con la fluidez en la identidad de género o con los sentimientos sin resolver entre las Gemas, que adoptan a Steven cuando nace, y su padre, que se lo entrega a sabiendas de que no podrá verlo todo lo que le gustaría. Todo esto se cuenta a través de unos personajes muy bien definidos y que logran ser entrañables enseguida, ya sea una villana siempre frustrada porque nadie es capaz de hacer las cosas bien o el lado más vulnerable de Perla, siempre obsesionada por seguir las normas.

Que los personajes con capacidades mágicas (con superpoderes, directamente) se presenten con forma femenina, menos Steven, es otra de las notas más definitorias de la serie, y lo que le permite escapar de las caracterizaciones habituales en animación de que este título se crea para los chicos y éste, para las chicas (divisiones que se establecen para poder vender luego merchandising de la misma manera).

Sin embargo ‘Steven Universe’ se resiste a ser categorizada. Uno de los mejores ejemplos de lo que la hace diferente es una de sus clásicas canciones, en la que Steven canta “todo lo que quiero ser es una mujer gigante”. ¿Quiénes somos nosotros para negarle su deseo?

El personaje

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Steven es el protagonista de ‘Steven Universe’ y el personaje cuya evolución vamos siguiendo en todos los episodios, pero quien mejor representa lo que es la serie es Granate (Estelle). Esta Gema se presenta desde el principio como la más calmada de las tres, la que posee una presencia física más imponente y la que suele tomar las decisiones más complicadas. No habla demasiado y no suele expresar sus sentimientos, pero enseguida queda claro que haría cualquier cosa por Steven.  Y que hay algo más en ella, algo que no conseguimos averiguar de primeras, pero que le da cierta aura de misterio.

Cuando la serie introduce el concepto de la fusión, la unión armoniosa de dos Gemas para formar una más grande y poderosa, entendemos qué es Granate, que encarna a la perfección el mensaje de amor y respeto de la serie. Granate está formada por dos Gemas, Rubí y Zafiro, que deciden mantenerse fusionadas porque se quieren y no soportan estar una lejos de la otra, incluso aunque a veces discutan y no se pongan de acuerdo. La manera en la que Steven acepta la verdadera naturaleza de Granate representa perfectamente lo que ‘Steven Universe’ quiere contar sobre las relaciones con otras personas.

La creadora

Rebecca Sugar (1987) es la primera mujer que crea en solitario una serie para Cartoon Network, uno de los canales de animación más importantes de Estados Unidos. Se dio a conocer en el que fue también su primer trabajo en Hollywood, como guionista y responsable de las canciones de ‘Hora de aventuras’, una peculiar serie sobre un mundo postapocalíptico en el que se mueven un niño y su perro mágico. Las canciones de Sugar mezclan el folk, las sintonías de videojuegos y ayudan a que el público comprenda mucho mejor a los personajes, y fueron su principal carta de presentación con ‘Steven Universe’.

Esa serie está creada basada en gran parte en su infancia con su hermano y en su amor por la fantasía, la ciencia ficción y cómo esas historias formaban una parte importante de sus vidas. También cree que esas historias pueden ayudar a formar al público, a normalizar aspectos de la realidad que, a lo mejor, no pueden ver de otra manera, como una relación entre dos personajes del mismo sexo o la capacidad de los personajes femeninos de ser las heroínas de sus propias historias.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Giant woman’  (1×12)
  2. ‘Jailbreak’ (1×49)
  3. ‘Sworn to the sword’ (2×09)
  4. ‘The answer’ (2×25)
  5. ‘Gem drill’ (3×02)

Ficha

Cadena/nacionalidad: Cartoon Network-Estados Unidos
Año: 2013-
Creadora: Rebecca Sugar
Reparto (voces): Zach Collison, Estelle, Deedee Magno, Michaela Dietz
Temporadas/capítulos: 3 (86)

‘Xena, la princesa guerrera’

“La primera vez que empuñas una espada, 
te conviertes en un objetivo. 
Y en cuanto matas, todo cambia. Todo”.

En la década de los 90 era habitual desarrollar series directamente para su emisión sindicada, es decir, para que se vieran en las redes de afiliadas locales a las grandes cadenas en abierto o en los canales de cable básico. Así se puso en marcha ‘Star Trek. La nueva generación’, por ejemplo, y así se desarrolló todo un universo paralelo de aventuras que adaptaba o, mejor, se divertía y remezclaba historias de la mitología griega,  convirtiéndolas en historias de fantasía épica sin ningún complejo ni sentido del ridículo. La productora de Sam Raimi y el guionista Robert Tapert crearon así ‘Hércules: Sus viajes legendarios’, serie de la que saldría uno de los personajes femeninos más influyentes de la televisión reciente: Xena, la princesa guerrera.

Xena era una villana en la serie de Hércules, una guerrera despiadada que, cuando pasó a protagonizar su propia historia, se dedicó a expiar sus antiguos pecados, a buscar la redención por todas las cosas terribles que había hecho antes. Y sin tomarse a sí misma demasiado en serio. O, más concretamente, la serie nunca lo hizo, porque para Xena sí que era importante esa búsqueda de la redención, que intentaba lograr ayudando a la gente que lo necesitara. En ese aspecto, era lo más parecido a un caballero andante que las producciones de Sam Raimi podían imaginar.

Xena, la princesa guerrera’ era una serie de aventuras protagonizada por una heroína formidable, una variación de la figura del “guerrero justo” sobre la que se han construido muchos mitos de la narrativa occidental, y en la que se mezclaban después aspectos de filosofías orientales, de religiones como el hinduismo y de, por supuesto, los mitos clásicos de Grecia y Roma. En un ensayo sobre las mujeres guerreras televisivas para la universidad de Syracuse, Frances Early y Kathleen Kennedy apuntaban que ese guerrero justo es “el ciudadano responsable cuya voluntad para derramar sangre en aras del bien común le da privilegios para tener control sobre sí mismo y sobre los demás”.

Es el héroe más tradicional y clásico, y Xena venía a revolucionar esa figura simplemente por ser una mujer. Y porque su camino vital era de expiación. Es lo que ha hecho que la serie sea una favorita a la hora de los estudios universitarios de la representación de los roles de género en la ficción, un estatus académico que parecería improbable si nos asomamos a sus capítulos.

xena-gabrielle

Un sentido de la diversión y del pastiche es el que impregna todas las aventuras de Xena, su acompañante Gabrielle y el bufón Joxer. No hay ningún rigor histórico en ellas, sino que sus responsables buscan el entretenimiento y mantener a su protagonista en constante evolución. No se les caen los anillos por presentar a Ares, dios de la guerra, como un arrogante tipo vestido todo de cuero, por ejemplo, y tampoco les preocupa lo más mínimo que entre Xena y Gabrielle se vaya creando un subtexto lésbico que es otra de las razones por la que la serie ha sido mucho más analizada y estudiada de lo que nadie se imaginaría inicialmente.

Y lo más curioso de todo es que parte de la culpa de su éxito, que es el enorme carisma de Lucy Lawless como Xena, llegó casi de casualidad, porque la actriz contratada originalmente para el papel, Vanesa Angel, no pudo viajar a Nueva Zelanda a tiempo para el inicio del rodaje.

Xena no puede entenderse sin el protagonismo de Lucy Lawless, lanzada a la fama gracias a ese papel

El protagonismo de Lawless es indisociable de la serie. No sólo les permitía conseguir escenas de lucha convincentes, sino que encajaba bien en el tono humorístico y casi paródico de muchas aventuras y, por otro lado, no desentonaba en las historias con mayor carga emocional. Sin la actriz, quizás ‘Xena, la princesa guerrera’ no habría llegado a ser el gran éxito que fue a mediados de la década de los 90, y tal vez esa heroína amazona no habría resultado tan influyente en la ficción posterior. Ella puede deberse a pioneras como Wonder Woman o la mujer biónica, pero buena parte de las protagonistas de acción posteriores en televisión le deben casi todo a Xena.

El personaje

Xena

Evidentemente, no se puede hablar de ‘Xena, la princesa guerrera’ y no destacar a su gran protagonista, Xena (Lucy Lawless), guerrera amazona que dedica toda la serie a expiar los actos terribles que cometió durante su paso por ‘Hércules: Sus viajes legendarios’. Para ello, viaja por todo el mundo ayudando a gente que se encuentre aterrorizada por algún villano, o que esté en peligro. Xena es muy consciente de que no es una buena persona y de que tiene que ser responsable de sus acciones pasadas, que es justo lo que acaba convirtiéndola en una heroína mucho más moderna y menos de una pieza de lo que era habitual en los héroes masculinos de la época.

La versatilidad de Lawless en el papel (que estudió canto), y su gran dinámica con Renee O’Connor (Gabrielle), permitió a los guionistas utilizar capítulos musicales para explorar las dudas y tormentos emocionales de sus personajes, extraer comedia de algunos de los clichés más utilizados en el género de espada y brujería y, por supuesto, explorar más en profundidad la relación de amistad (bordeando siempre lo romántico) entre sus dos protagonistas femeninas. La fructífera vida post-serie que el personaje ha tenido en cómics y libros prueba su condición más que como objeto de culto, como todo un fenómeno pop. Lucy Lawless ha descrito varias veces ‘Xena, la princesa guerrera’ como “una serie tontorrona para gente inteligente”.

Los creadores

Los responsables de ‘Xena, la princesa guerrera’ eran John Schulian y Robert Tapert, que ya había participado en ‘Hércules: Sus viajes legendarios’, y que era un viejo conocido de Sam Raimi, al que le produjo ‘Terroríficamente muertos’ y con el que ha seguido colaborando después en casi todos sus proyectos, incluida la serie ‘Ash vs Evil Dead’. Tapert desarrolló la serie ante el éxito de la serie de Hércules y la petición de los ejecutivos de continuar ese éxito con un spin-off.

Xena era el personaje que tenía más potencial para tener su propia serie, aunque el propio Tapert pensaba en su momento que podía ser complicado vender una ficción de aventuras con una guerrera en su centro. Pronto se vio que estaba equivocado. Sin embargo, el verdadero creador del personaje era un veterano guionista televisivo como John Schulian, que había escrito el capítulo de ‘Hércules’ en el que Xena hacía su primera aparición.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Destiny’ (2×12)
  2. ‘The debt’ (3×06)
  3. ‘The bitter suite’ (3×12)
  4. ‘The ides of march (4×21)
  5. ‘The haunting of Amphipolis’ (6×02)

Ficha

Título original: ‘Xena, Warrior Princess’
Cadena/nacionalidad: Sindicación/Nueva Zelanda-Estados Unidos
Año: 1995-2001
Creadores: John Schulian y Robert Talpert
Reparto: Lucy Lawless, Renee O’Connor, Ted Raimi, Kevin Tod Smith, Hudson Leick, Bruce Campbell
Temporadas/capítulos: 6 (134)
Otros: Spin-off de ‘Hércules: Sus viajes legendarios’
Dónde verla: Editada en DVD

‘La leyenda de Korra’

“Descubrirás que si buscas la luz, la encontrarás a menudo.
Pero si buscas la oscuridad, es todo lo que verás”.

Durante mucho tiempo, estudios de cine y cadenas de televisión buscaron el nuevo Harry Potter, el fenómeno juvenil que les permitiera atraer a un público que resulta muy goloso por su fidelidad a las cosas que le gustan. Nickelodeon justo estaba en esa búsqueda, abierta a tener una serie de aventuras no sólo tipo Harry Potter, sino en la línea de ‘El Señor de los Anillos’, cuando dos jóvenes guionistas llamados Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino le presentaron ‘Avatar: The last airbender’, una ambiciosa historia por la vastedad y el nivel de detalle con el que ambos habían imaginado su mundo.

En dicho mundo había algo parecido a la magia, que ellos denominaron bending. Había algunas personas que eran capaces de dominar uno de los cuatro elementos fundamentales, el aire, el agua, el fuego y la tierra, y los maestros de cada uno de esos elementos vivían agrupados en tribus. Estaba el Reino de la Tierra, la Tribu del Agua Austral o la Nación del Fuego, y luego estaban los Maestros del Aire, los airbenders, nómadas al estilo de los monjes shaolin.

En cada generación nacía siempre una persona que tenía a capacidad de dominar todos los elementos, y esa persona era el avatar, el encargado de velar por el equilibrio entre todos ellos. En ‘Avatar: The last airbender’, esa persona era un niño llamado Aang que se veía en medio de una guerra larga y cruel lanzada por las ansias expansionistas de la Nación del Fuego y, entre 2005 y 2008, se convirtió en una de las series de animación infantil más exitosas, hasta el punto de tener una adaptación al cine de acción real, dirigida por M. Night Shyamalan, que todos los implicados prefieren olvidar.

El mundo creado por DiMartino y Konietzko podía parecer agotado después de aquello, pero no lo estaba. En 2012, Nickelodeon estrenaba la continuación de la serie, ‘La leyenda de Korra’, que regresaba al universo de Aang unos cuantos años después y centrándose en todo un grupo nuevo de personajes. Al fin y al cabo, su protagonista era la siguiente avatar en la línea, una adolescente maestra del agua llamada Korra.

La serie arranca con Korra trasladándose de su aldea tipo esquimal en el polo sur a Republic City, una gran ciudad de toques steampunk en la que terminar su entrenamiento como avatar aprendiendo a dominar el aire. Pero en la ciudad descubre también que el mundo no es tan perfecto, ni tan benévolo hacia el avatar o los benders, como ella pensaba en un principio. De hecho, el villano de la primera temporada es, precisamente, un hombre que lidera un movimiento llamado los Igualitarios y que cree que, para asegurar la igualdad entre los maestros de los elementos y los que no tienen ese poder, los primeros deben ser erradicados.

‘La leyenda de Korra’ enfrenta a su protagonista a villanos que defienden la igualdad extrema entre las personas, la anarquía o el ascenso del fascismo

Amon ya da una pista de una de las principales características de ‘La leyenda de Korra’, y es el hecho de que utiliza su ambientación en una especie de década de los 20 para introducir asuntos sociales y políticos que ‘Avatar: The last airbender’ no podía tocar. Desde esa igualdad extrema de los Igualitarios a los fanatismos religiosos o el ascenso del fascismo, la serie entrelaza el aprendizaje y la maduración de su protagonista con conflictos mucho más cercanos a acontecimientos históricos y a protestas sociales reales, otorgándole una capa un poco más “adulta”.

Era una evolución lógica de la historia que DiMartino y Konietzko habían pergeñado en su momento, una historia en la que habían “atado” la magia de Harry Potter a elementos mucho más naturales y tangibles y que podían determinar los límites del poder y sus consecuencias. En una entrevista con NPR, la radio pública estadounidense, Bryan Konitezko afirmaba que “queríamos hacerlo natural. Es todo físico, procede del practicante, es una habilidad que se tiene que aprender y adquirir”. Uno de los signos de que se está ante una serie menos infantil es, precisamente, la manera en la que trata esas consecuencias de los actos de sus protagonistas. Korra va notando progresivamente el peso de todas las decisiones que toma desde el principio de la serie, y eso la ayuda a ser una mejor avatar, a ser la heroína que su mundo necesita y a ser una mejor persona.

THE LEGEND OF KORRA

‘La leyenda de Korra’ y el rol del avatar en su mundo beben claramente de la filosofía oriental, la serie está muy influenciada por el anime y, sobre todo, por las películas de Hayao Miyazaki y la importancia en ellas del contacto con la naturaleza. Korra tiene que aprender a meditar para poder acceder el lado espiritual del avatar, que es uno de sus aspectos más importantes, y su maestro Tenzin procura enseñarle a ser paciente, a no lanzarse tan de cabeza a cualquier aventura o peligro que se le cruce por el camino. Al mismo tiempo, Korra aprende a pelear, a defenderse por sí misma y a ser capaz de proteger a las personas que quiere, y la serie destaca especialmente en las escenas de acción, con una animación muy cinematográfica que muestra un mundo lleno de detalles, con secundarios tan cuidados como su propia protagonista, y en el que se es muy consciente de que la luz y la oscuridad viven dentro de nosotros. Ninguna de las dos puede ganar, sino que tienen que mantenerse en equilibrio, que es un concepto muy oriental.

Es una serie llena de aventuras, de personajes memorables desde su primera aparición, de una animación espectacular y que muestra el valor de la tolerancia y de la aceptación de uno mismo como pilares importantes en la madurez de una persona. Cada uno de sus libros, o temporadas, enfrenta a Korra y sus amigos con nuevas amenazas, y éstas van creando y ampliando el mundo de la avatar. La historia no empieza de cero en cada temporada, sino que lo que sus personajes aprendieron, y sufrieron, en la anterior, informa su evolución en los siguientes episodios. ‘La leyenda de Korra’, al contrario que ‘Avatar: The last airbender’, ni tiene un gran villano al que hay que derrotar al final, sino que su camino muestra la madurez de su protagonista hasta un último capítulo que hizo correr ríos virtuales en tinta en los medios estadounidenses.

El personaje

THE LEGEND OF KORRA

La gran protagonista de ‘La leyenda de Korra’, su heroína total, es la propia Korra (Janet Varney). Es la siguiente avatar en la línea y, cuando comienza la serie, es una adolescente un poco testaruda e impulsiva que ya domina el agua, el fuego y la tierra, y que se desplaza a Republic City para aprender el manejo del aire al lado de Tenzin, el hijo de Aang. Su presentación como protagonista de una serie de acción y aventuras para niños y pre-adolescentes puso, inicialmente, un poco nerviosos a los ejecutivos de Nickelodeon, que creían que su público objetivo de chicos no querría ver un título protagonizado por una chica. Pero los primeros visionados con grupos de estudio demostraron que aquellas reticencias eran infundadas. Para su público, Korra, que sus creadores habían moldeado físicamente en la línea de las chicas que podían encontrarse practicando snowboard, fuertes y proporcionadas, simplemente era genial.

Si lleva su nombre, ’La leyenda de Korra’ tiene que estar muy centrada en el proceso de crecimiento de su protagonista. A través de ella conocemos más cosas sobre la historia de los avatares, y los diferentes villanos que van a apareciendo la obligan a mirarse en el espejo porque todos ellos (y especialmente la de la cuarta temporada) representan lados de Korra en los que ella tiene que trabajar. La asunción de la importancia del mundo espiritual, el convencimiento de que no tiene por qué enfrentarse sola a todos los peligros y de que debe ser consciente de que en el mundo hay gente diferente a ella, con problemas que merecen ser escuchados, la van convirtiendo poco a poco en una de las mejores heroínas que ha dejado la televisión reciente.

Los creadores

Bryan Konietzko (1976) y Michael Dante DiMartino son dos guionistas y dibujantes estadounidenses que, antes de poner en pie el mundo de ‘Avatar: The last airbender’ y Korra, habían estudiado en la Escuela de Diseño de Rhode Island, de donde salieron creadores como Seth McFarlane. Konietzko y DiMartino empezaron a trabajar en Hollywood en series de animación para adultos como ‘El rey de la colina’ y ‘Padre de familia’, pero su primera creación conjunta fue una serie infantil, con una ambición bastante mayor de lo habitual para un título de Nickelodeon, como ‘Avatar’. Por esa serie, Konietzko y DiMartino recibieron, entre otros galardones, un premio Peabody, uno de los más prestigiosos en Estados Unidos y que reconoce no sólo la excelencia creativa, sino también su relevancia social. Con ‘La leyenda de Korra’ quisieron presentar un mundo un poco más “adulto” que el de la primera serie, un mundo que hubiera crecido con sus espectadores y que se planteara preguntas un poco más complejas.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Welcome to Republic City’ (1×01)
  2. ‘Beginnings. Part 1’ (2×08)
  3. ‘The terror within’ (3×08)
  4. ‘Korra alone’ (4×02)
  5. ‘Day of the Colossus’ (4×12)

Ficha

Título original: ‘The legend of Korra’
Cadena/nacionalidad: Nickelodeon/Estados Unidos
Año: 2012-14
Creadores: Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko
Temporadas/capítulos: 4 (52)
Reparto (voces): Janet Varney, David Faustino, Seychelle Gabriel, P.J. Byrne, J.K. Simmons, Mindy Sterling
Otros: Secuela de la serie ‘Avatar: The last airbender’
Dónde verla: Editada en DVD