‘Real humans’

“Están vivos. Tienen conocimiento. 
Sueñan, crean y se equivocan, como nosotros. No son perfectos”.

En 1921, el dramaturgo checo Karel Capek estrenaba la obra de teatro ‘R.U.R.’, o lo que es lo mismo, ‘Rosumovi Univerzální Roboti’, que significa algo así como “los robots universales de Rosumov”. Era la primera vez que se utilizaba esa palabra, robot, y denominaba a unos seres artificiales, fabricados con materia sintética, pero orgánica, que estaban al servicio de los humanos. Era una evolución moderna e industrializada del monstruo de Frankenstein, que Mary Shelley había creado en 1818, y llevaba un paso más allá algunos de los temas que la novelista británica había introducido en su libro. Los robots de Capek podían pensar por sí mismos y no estaban esclavizados, al contrario; estaban contentos de trabajar para los humanos, hasta que dejaban de estarlo. Es el esquema básico que han seguido después multitud de historias que tratan de la relación entre humanos y robots, sobre todo si esos seres artificiales son androides con una apariencia humana tan perfecta, que hasta podría decirse que son más humanos que nosotros mismos, como se afirmaba en ‘Blade Runner’ sobre los replicantes.

Los replicantes son, tal vez, el paso evolutivo anterior a los hubots, los robots que presenta la serie sueca ‘Real humans’. Estos hubots también son muy parecidos a los humanos, aunque no pueden evitar cierta aura de máquina, de estar siguiendo una programación que los clasifica según la tarea en la que se requiera de su asistencia. Los hay preparados para hacer las tareas del hogar, para cuidar de ancianos, para trabajar como operarios en cadenas de montaje, como albañiles… Hasta existen modelos que permiten que sus dueños realicen con ellos otras actividades recreacionales menos públicas.

Los hubots se pueden comprar en tiendas que no se diferencian demasiado de un concesionario de coches y son el accesorio más popular entre las familias de clase media. Todo el mundo quiere tener uno, como si fueran el último modelo de iPad. Pero no todo el mundo está preparado para asumir esa invasión de una tecnología que puede significar la sustitución definitiva de los hombres por las máquinas. Quienes opinan de ese modo se agrupan alrededor de un partido político llamado Äkta Människor, humanos verdaderos, que es el título original de la serie, y su reticencia a aceptar esa tecnología no siempre va a ser relativamente pacífica. Del mismo modo que la integración de los hubots en la vida cotidiana de los suecos de a pie tampoco va a serlo. Porque, ¿quién les niega a los androides la capacidad de decidir por sí mismos lo mejor para ellos, de ser libres? ¿Y quién niega a los humanos la posibilidad de enamorarse de una máquina?

La vieja pregunta de “qué nos hace humanos” es el tema principal de ‘Real humans’ y sus hubots al servicio de una sociedad como la nuestra

Lars Lundström, el creador de la serie, afirmaba al diario inglés The Independent que, en parte, por ahí se le había ocurrido la idea de ‘Real Humans’. Si todos tuviéramos sirvientes robóticos con los que pudiéramos tener sexo, ¿qué consecuencia tendría en nosotros? “Me fascinaba lo que eso podría hacer a las relaciones humanas. ¿Las estropearía o sería útil?”, apuntaba Lundström al periódico, y es una cuestión que está muy presente en la serie desde el principio. De hecho, cuando arranca el primer capítulo, asistimos a la huida de un grupo de hubots, liderada por un joven activista humano que está enamorado de una de las androides. Pretenden llevar una vida independiente, al mismo tiempo que vemos hasta qué punto ha abrazado la ciudadanía esta nueva tecnología.

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La exploración de qué nos hace humanos es parte importante de la serie, como lo es de cualquier título que pretenda tratar con un mínimo de seriedad el tema de los androides de apariencia humana, y que trabajan integrados entre ellos. Los replicantes no tardaron demasiado en darse cuenta de que los recuerdos que les habían implantado no eran suyos, y de que era injusto que tuvieran una vida media de dos o tres años. Si eran casi indistinguibles de los humanos, ¿por qué tenían que ser inferiores a ellos, ser tratados como máquinas sin libre albedrío ni personalidad propia? ‘Real Humans’  explora todo esto mostrando cómo se adaptan dos familias a tener hubots en casa, y a través de una ambientación que podría ser perfectamente la de ahora mismo. La serie no está situada en un futuro lejano, de espacios inmaculados y llenos de tecnología, sino en el ahora más inmediato; como mucho, tiene lugar en la sociedad de dentro de diez años, una sociedad en la que podrían haber evolucionado los robots desarrollados en la actualidad por compañías como Honda o Toyota.

Porque las máquinas están muy presentes en nuestras vidas cotidianas, pero todavía tienen el aspecto de máquinas. Hay brazos robóticos que montan coches o realizan delicadas operaciones médicas, y hay robots de apariencia más o menos humanoide (o más similares a Rocketeer) que trabajan en la Estación Espacial Internacional, y cada vez más facetas de nuestra existencia están entregadas a algún tipo de robot.

De hecho, ya hay algunos ejemplos de androides que podrían pasar por modelos iniciales de los hubots de ‘Real Humans’, como los fabricados por el profesor Hiroshi Ishiguro, del Laboratorio de Robótica Inteligente de la universidad de Osaka (Japón). Sus robots, como el modelo Actroid, tienen apariencia humana y son capaces de reproducir algunos movimientos faciales, y uno de ellos, el Geminoide, es una réplica bastante fiel del propio Ishiguro. Los vídeos que hay de ese modelo pueden hacernos creer que estamos ante uno de los androides de ‘Real Humans’, y que no falta mucho para que empiece a desarrollar una consciencia de su propia individualidad, y a cuestionarse el sentido de su existencia. Y entonces, ¿quién será capaz de distinguir a los verdaderos humanos?

El personaje

anita

En ‘Real humans’ son tan importantes los humanos que utilizan hubots para su vida cotidiana como los robots que empiezan a adquirir consciencia propia, o los que ya son entes independientes y buscan huir del yugo, y de la desconfianza, de los humanos. Hay un personaje que funciona un poco como puente entre todos esos mundos distintos, que es Anita (Lisette Pagler). O Mimi, que era su nombre cuando era una hubot libre que estaba en la clandestinidad. En el primer capítulo, es atrapada y puesta de nuevo en funcionamiento como robot de servicio, con su memoria formateada. Acaba en casa de una familia convencional donde la madre no está muy convencida de que tener un hubot sea necesario, y donde el padre comienza a tener curiosidad por qué otras cosas puede hacer Anita con las actualizaciones de software disponibles.

El lento proceso de Anita recordando quién es en realidad, y todas las consideraciones éticas y morales que despierta la manera en la que esa familia la utiliza, son un eje importante de la primera temporada de la serie. También lo es porque sus compañeros liberados la buscan, especialmente Leo, un humano que se une a su causa y que está enamorado de ella, y eso ofrece otro punto de conflicto importante. El conocimiento que tiene el espectador de lo que Anita había logrado antes de volver a ser un electrodoméstico consigue que gran parte de las interacciones que la familia tiene con ella acaben siendo bastante perturbadoras.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. 1×01
  2. 1×05
  3. 1×10
  4. 2×02
  5. 2×10

El creador


Lars Lundström llevaba años pensando en la idea detrás de ‘Real humans’, mientras trabajaba como guionista en bastantes series de la televisión sueca. Su especialidad eran los policíacos, hasta escribiendo para la adaptación escandinava de las investigaciones del inspector Wallander, de Henning Mankell, pero su consagración ha sido esta serie de ciencia ficción en la que intentaba explorar, desde todos los ángulos, cómo sería realmente tener unos asistentes robóticos en casa que fueran capaces de hacer prácticamente lo mismo que hacemos los humanos, y que además se parecieran enormemente a nosotros.

Lundström quería que los hubots fueran una tecnología neutra, que no es ni buena ni mala, sino que depende de lo que sus usuarios hagan con ella. Quería escapar de lo que, a su juicio, es el tratamiento más común en las historias de robots que viven entre los humanos: “Muchas historias de robots han sido en blanco y negro, los humanices son presentados como una amenaza que tiene que superarse. Eso me parece aburrido”.

Ficha

Título original: Äkta människor
Creador: Lars Lundström
Cadena/nacionalidad: SVT/Suecia
Año de emisión: 2012-14
Reparto: Lisette Pagler, Pia Halvorsen, Johan Paulsen, Natalie Minnevik, Josephine Alhanko
Temporadas: 2 (20 capítulos)
Otros: Tiene un remake de AMC y Channel 4 titulado ‘Humans’

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