‘Real humans’

“Están vivos. Tienen conocimiento. 
Sueñan, crean y se equivocan, como nosotros. No son perfectos”.

En 1921, el dramaturgo checo Karel Capek estrenaba la obra de teatro ‘R.U.R.’, o lo que es lo mismo, ‘Rosumovi Univerzální Roboti’, que significa algo así como “los robots universales de Rosumov”. Era la primera vez que se utilizaba esa palabra, robot, y denominaba a unos seres artificiales, fabricados con materia sintética, pero orgánica, que estaban al servicio de los humanos. Era una evolución moderna e industrializada del monstruo de Frankenstein, que Mary Shelley había creado en 1818, y llevaba un paso más allá algunos de los temas que la novelista británica había introducido en su libro. Los robots de Capek podían pensar por sí mismos y no estaban esclavizados, al contrario; estaban contentos de trabajar para los humanos, hasta que dejaban de estarlo. Es el esquema básico que han seguido después multitud de historias que tratan de la relación entre humanos y robots, sobre todo si esos seres artificiales son androides con una apariencia humana tan perfecta, que hasta podría decirse que son más humanos que nosotros mismos, como se afirmaba en ‘Blade Runner’ sobre los replicantes.

Los replicantes son, tal vez, el paso evolutivo anterior a los hubots, los robots que presenta la serie sueca ‘Real humans’. Estos hubots también son muy parecidos a los humanos, aunque no pueden evitar cierta aura de máquina, de estar siguiendo una programación que los clasifica según la tarea en la que se requiera de su asistencia. Los hay preparados para hacer las tareas del hogar, para cuidar de ancianos, para trabajar como operarios en cadenas de montaje, como albañiles… Hasta existen modelos que permiten que sus dueños realicen con ellos otras actividades recreacionales menos públicas.

Los hubots se pueden comprar en tiendas que no se diferencian demasiado de un concesionario de coches y son el accesorio más popular entre las familias de clase media. Todo el mundo quiere tener uno, como si fueran el último modelo de iPad. Pero no todo el mundo está preparado para asumir esa invasión de una tecnología que puede significar la sustitución definitiva de los hombres por las máquinas. Quienes opinan de ese modo se agrupan alrededor de un partido político llamado Äkta Människor, humanos verdaderos, que es el título original de la serie, y su reticencia a aceptar esa tecnología no siempre va a ser relativamente pacífica. Del mismo modo que la integración de los hubots en la vida cotidiana de los suecos de a pie tampoco va a serlo. Porque, ¿quién les niega a los androides la capacidad de decidir por sí mismos lo mejor para ellos, de ser libres? ¿Y quién niega a los humanos la posibilidad de enamorarse de una máquina?

La vieja pregunta de “qué nos hace humanos” es el tema principal de ‘Real humans’ y sus hubots al servicio de una sociedad como la nuestra

Lars Lundström, el creador de la serie, afirmaba al diario inglés The Independent que, en parte, por ahí se le había ocurrido la idea de ‘Real Humans’. Si todos tuviéramos sirvientes robóticos con los que pudiéramos tener sexo, ¿qué consecuencia tendría en nosotros? “Me fascinaba lo que eso podría hacer a las relaciones humanas. ¿Las estropearía o sería útil?”, apuntaba Lundström al periódico, y es una cuestión que está muy presente en la serie desde el principio. De hecho, cuando arranca el primer capítulo, asistimos a la huida de un grupo de hubots, liderada por un joven activista humano que está enamorado de una de las androides. Pretenden llevar una vida independiente, al mismo tiempo que vemos hasta qué punto ha abrazado la ciudadanía esta nueva tecnología.

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La exploración de qué nos hace humanos es parte importante de la serie, como lo es de cualquier título que pretenda tratar con un mínimo de seriedad el tema de los androides de apariencia humana, y que trabajan integrados entre ellos. Los replicantes no tardaron demasiado en darse cuenta de que los recuerdos que les habían implantado no eran suyos, y de que era injusto que tuvieran una vida media de dos o tres años. Si eran casi indistinguibles de los humanos, ¿por qué tenían que ser inferiores a ellos, ser tratados como máquinas sin libre albedrío ni personalidad propia? ‘Real Humans’  explora todo esto mostrando cómo se adaptan dos familias a tener hubots en casa, y a través de una ambientación que podría ser perfectamente la de ahora mismo. La serie no está situada en un futuro lejano, de espacios inmaculados y llenos de tecnología, sino en el ahora más inmediato; como mucho, tiene lugar en la sociedad de dentro de diez años, una sociedad en la que podrían haber evolucionado los robots desarrollados en la actualidad por compañías como Honda o Toyota.

Porque las máquinas están muy presentes en nuestras vidas cotidianas, pero todavía tienen el aspecto de máquinas. Hay brazos robóticos que montan coches o realizan delicadas operaciones médicas, y hay robots de apariencia más o menos humanoide (o más similares a Rocketeer) que trabajan en la Estación Espacial Internacional, y cada vez más facetas de nuestra existencia están entregadas a algún tipo de robot.

De hecho, ya hay algunos ejemplos de androides que podrían pasar por modelos iniciales de los hubots de ‘Real Humans’, como los fabricados por el profesor Hiroshi Ishiguro, del Laboratorio de Robótica Inteligente de la universidad de Osaka (Japón). Sus robots, como el modelo Actroid, tienen apariencia humana y son capaces de reproducir algunos movimientos faciales, y uno de ellos, el Geminoide, es una réplica bastante fiel del propio Ishiguro. Los vídeos que hay de ese modelo pueden hacernos creer que estamos ante uno de los androides de ‘Real Humans’, y que no falta mucho para que empiece a desarrollar una consciencia de su propia individualidad, y a cuestionarse el sentido de su existencia. Y entonces, ¿quién será capaz de distinguir a los verdaderos humanos?

El personaje

anita

En ‘Real humans’ son tan importantes los humanos que utilizan hubots para su vida cotidiana como los robots que empiezan a adquirir consciencia propia, o los que ya son entes independientes y buscan huir del yugo, y de la desconfianza, de los humanos. Hay un personaje que funciona un poco como puente entre todos esos mundos distintos, que es Anita (Lisette Pagler). O Mimi, que era su nombre cuando era una hubot libre que estaba en la clandestinidad. En el primer capítulo, es atrapada y puesta de nuevo en funcionamiento como robot de servicio, con su memoria formateada. Acaba en casa de una familia convencional donde la madre no está muy convencida de que tener un hubot sea necesario, y donde el padre comienza a tener curiosidad por qué otras cosas puede hacer Anita con las actualizaciones de software disponibles.

El lento proceso de Anita recordando quién es en realidad, y todas las consideraciones éticas y morales que despierta la manera en la que esa familia la utiliza, son un eje importante de la primera temporada de la serie. También lo es porque sus compañeros liberados la buscan, especialmente Leo, un humano que se une a su causa y que está enamorado de ella, y eso ofrece otro punto de conflicto importante. El conocimiento que tiene el espectador de lo que Anita había logrado antes de volver a ser un electrodoméstico consigue que gran parte de las interacciones que la familia tiene con ella acaben siendo bastante perturbadoras.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. 1×01
  2. 1×05
  3. 1×10
  4. 2×02
  5. 2×10

El creador


Lars Lundström llevaba años pensando en la idea detrás de ‘Real humans’, mientras trabajaba como guionista en bastantes series de la televisión sueca. Su especialidad eran los policíacos, hasta escribiendo para la adaptación escandinava de las investigaciones del inspector Wallander, de Henning Mankell, pero su consagración ha sido esta serie de ciencia ficción en la que intentaba explorar, desde todos los ángulos, cómo sería realmente tener unos asistentes robóticos en casa que fueran capaces de hacer prácticamente lo mismo que hacemos los humanos, y que además se parecieran enormemente a nosotros.

Lundström quería que los hubots fueran una tecnología neutra, que no es ni buena ni mala, sino que depende de lo que sus usuarios hagan con ella. Quería escapar de lo que, a su juicio, es el tratamiento más común en las historias de robots que viven entre los humanos: “Muchas historias de robots han sido en blanco y negro, los humanices son presentados como una amenaza que tiene que superarse. Eso me parece aburrido”.

Ficha

Título original: Äkta människor
Creador: Lars Lundström
Cadena/nacionalidad: SVT/Suecia
Año de emisión: 2012-14
Reparto: Lisette Pagler, Pia Halvorsen, Johan Paulsen, Natalie Minnevik, Josephine Alhanko
Temporadas: 2 (20 capítulos)
Otros: Tiene un remake de AMC y Channel 4 titulado ‘Humans’

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‘Expediente X’

“La verdad está ahí fuera”.

El cine de los 70 todavía arroja una sombra muy alargada sobre el Hollywood actual. Su fuerte componente político y social estaba muy marcado por las protestas contra la guerra de Vietnam y el escándalo Watergate, y reflejaba un malestar de la sociedad estadounidense con sus gobernantes que supo recoger Chris Carter para crear ‘Expediente X’. Él era un adolescente cuando Richard Nixon dimitió por aquel espionaje en las oficinas del partido demócrata, y la investigación que después reflejó ‘Todos los hombres del presidente’, más su afición por una serie de terror llamada ‘Kolchak, the night stalker’, cristalizaron en uno de los títulos de más éxito de los años 90, y uno de los más influyentes en la ficción televisiva posterior.

Superficialmente, ‘Expediente X’ era un policiaco con dos detectives investigando un caso nuevo cada semana. La diferencia era que los casos implicaban abducciones alienígenas, presencias sobrenaturales, monstruos legendarios y hasta experimentos clandestinos del gobierno. Y, además, había una historia serializada de fondo, una mitología, que iba desgranándose poco a poco y que resultaba muy personal para Fox Mulder, agente del FBI: la historia de qué había pasado con su hermana, de quien Mulder estaba convencido de que había sido abducida delante de él, cuando no era más que un niño.

Su obsesión por descubrir la verdad de lo que había ocurrido con ella, y su facilidad para creer en teorías conspiradoras y en fenómenos paranormales le ganan el apodo de “Mulder, el siniestro” y lo destierran a un despacho en el sótano. Allí lo encuentra la otra protagonista de la serie, Dana Scully. También es agente del FBI, pero tiene formación científica y sus jefes le asignan los expedientes X con un único cometido: informarles de las actividades de Mulder y, de paso, desacreditar su trabajo.

El cine político de los 70, el escándalo de Watergate y ‘Twin Peaks’ son dos de las grandes influencias de ‘Expediente X’

Ése es el punto de partida de una serie cuyo principal punto débil fue, paradójicamente, lo que le dio en su momento su toque diferenciador; la conspiración que Mulder intentaba desenmascarar, una conspiración que asumía que el gobierno de Estados Unidos estaba al tanto de las visitas alienígenas y que no sólo había creado una elaborada cortina de humo para ocultarlas, sino que también se dedicaba a eliminar a los que se acercaban demasiado a la Verdad, esa Verdad que los títulos de crédito de la serie afirmaban todas las semanas que estaba “ahí fuera”.

La mitología de ‘Expediente X’ bebía de esa desconfianza hacia el gobierno que la sociedad estadounidense aún arrastraba del escándalo Watergate y mezclaba allí leyendas urbanas y viejas historias de miedo. Las alusiones a películas clásicas de terror eran muy habituales (hubo todo un episodio en la quinta temporada que homenajeaba ‘Frankenstein’, de James Whale, y la película ‘Máscara’, con Cher), y Chris Carter y sus colaboradores empezaron también a experimentar con casos más humorísticos, con “monstruos” que no elegían lo que eran, y que sólo querían que los dejaran en paz, y fueron construyendo la serie, cada vez más, alrededor de la química y la dinámica establecida desde el principio entre Mulder y Scully, interpretados por dos desconocidos entonces como David Duchovny y Gillian Anderson. Carter se había propuesto inicialmente que la relación entre ambos agentes del FBI fuera puramente profesional, pero la sensación de que estaban solos contra esa conspiración, y de que eran las únicas personas en las que podían confiar, terminó por hacerla evolucionar hacia algo más personal y, al final, hasta romántico.

‘Expediente X’ tuvo la suerte de que, en 1993, FOX era una cadena casi recién nacida cuyo único éxito real era ‘Los Simpson’, por lo que estaba dispuesta a ser paciente con ella y con sus bajas audiencias en la primera temporada. La oscuridad de sus capítulos (si se rodaban de noche, era más fácil disimular que había poco dinero para efectos especiales) y la mezcla de elementos de ‘Kolchak’, ‘Twin Peaks’ y ‘El silencio de los corderos’ tardó en calar entre el público, que empezó a descubrir la serie en su repetición en verano. Su pico de popularidad llegaría entre la cuarta y la sexta temporadas, con película estrenada en cines incluida, y para entonces también dio pie a bastantes otras series que intentaban copiar lo que la hacía distinta, pero que se quedaban en la presencia de alienígenas y en las conspiraciones al más alto nivel, y no duraban demasiado en antena.

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Además, la creación de Chris Carter fue una gran cantera de guionistas y creadores de nueva series. Quienes escribían los capítulos eran animados a pensar en términos visuales y cinematográficos y a visitar el plató para ver cómo ese guión se transformaba en realidad, lo que era un entrenamiento de primera mano para que, después, gente como Vince Gilligan creara ‘Breaking Bad’, James Morgan y Glen Wong se animaran con la muy breve ‘Space: Above and Beyond’, Howard Gordon y Alex Gansa produjeran después ’24’ (el primero) y ‘Homeland’, Tara Butters y Michele Fazekas, editoras de guión, dieran luego el salto a la creación de sus propios proyectos con ‘Reaper’ (también supervisaron ‘Agent Carter’)…

La influencia de ‘Expediente X’ acabó notándose más allá de esa mezcla de componentes serializados con el caso (o monstruo) de la semana, de los toques de humor autoparódico, de la atracción (casi más intelectual que física) entre Mulder y Scully o de los homenajes a clásicos de la ciencia ficción y el terror. Aunque el revival de 2016 y la segunda película, de 2008, no recuperaran del todo la antigua magia (que se fue diluyendo a partir de la sexta temporada), el cóctel que hacía posible ‘Expediente X’ continúa sin ser igualado.

El personaje

scully

Aunque fuera la “cruzada” de Fox Mulder (David Duchovny), ‘Expediente X’ estaba contada desde el punto de vista de Dana Scully (Gillian Anderson). Su formación científica la había hecho ser elegida, inicialmente, para espiar a Mulder y desacreditar su trabajo, o eso esperaban los jefes del FBI. Para la serie, resultaba un truco muy útil para que todas las historias de abducciones extraterrestres, fantasmas, monstruos y experimentos secretos del gobierno se presentaran desde el punto de vista del escéptico. Así, las discusiones entre Mulder y Scully sobre la realidad de lo que estaban investigando daban a la serie una pátina diferente de cualquier otro título que girara alrededor de lo paranormal y la “conspiranoia”.

Scully, además, es la que acaba teniendo el viaje personal, y emocional, más importante. Sus convicciones se van poniendo a prueba por todo lo que va viviendo junto a Mulder, y aunque es cierto que, en las últimas temporadas, su evolución acaba traicionando un poco la esencia inicial de “Expediente X”, la exploración de sus dudas y de su decisión firme de dejar atrás un trabajo que no le ha traído más que dolor aportan interés, sobre todo, a la miniserie con la que el título de FOX regresó a la programación a principios de 2016. Y tampoco hay que desestimar la importancia que Scully tuvo en fomentar el interés de jóvenes generaciones de chicas por la ciencia y las carreras técnicas (STEM, por sus siglas en inglés: Science, Technology, Engineering, Mathematics).

El creador

Chris Carter era periodista especializado en surf antes de empezar a trabajar como guionista en televisión, algo que consiguió mediante encuentros casi fortuitos con diferentes ejecutivos como Peter Roth, que cuando entró a trabajar en FOX, a principios de los 90, fichó a Carter para que desarrollara contenido para la cadena, entonces casi recién nacida. Lo primero que le propuso fue ‘Expediente X’, que tuvo un comienzo complicado en la cadena porque sus ejecutivos no terminaban de estar del todo convencidos ni de la serie ni de que su protagonista femenina fuera Gillian Anderson, y no una actriz más espectacular físicamente.

Esa serie es el único éxito verdadero de Carter. Mientras todavía estaba en antena, creó un spin-off, ‘The Lone Gunmen’, centrado en los Pistoleros Solitarios que ayudan a Mulder de vez en cuando, una serie sobre un ex agente del FBI con visiones de asesinos en serie (‘Millennium’) y otra sobre un grupo de personas atrapadas en un entorno de realidad virtual (‘Harsh Ream’). Sólo ‘Millennium’ tuvo cierto éxito, emitiendo tres temporadas. También presentó un piloto apocalíptico para Amazon, ‘The After’, que fue cancelado aunque la plataforma había dado luz verde a una primera temporada.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘Squeeze’ (1×03)
  2. ‘Anasazi’ (2×25)
  3. ‘Clyde Bruckman’s final repose’ (3×04)
  4. ‘Home’ (4×02)
  5. ‘Bad blood’ (5×12)

Ficha

Título original: ‘The X Files’
Cadena/nacionalidad: FOX/Estados Unidos
Año: 1993-2002, 2016
Creador:  Chris Carter
Reparto: David Duchovny, Gillian Anderson, Mitch Pileggi, William B. Davis, Nicholas Lea, Sheila Larkin
Temporadas/capítulos: 9 (202), más una miniserie y dos películas

‘Gravity Falls’

La realidad es sólo una ilusión
y el universo, un holograma”.

¿Cuántas obras de ficción han surgido de la nostalgia por los veranos largos y despreocupados de la infancia? ¿Por esos sueños de aventuras y esos amigos que hacíamos en nuestro lugar de vacaciones? ¿Por esa promesa de romper la rutina del colegio adentrándonos en lugares fuera de nuestro alcance el resto del año? ‘Gravity Falls’ es una de esas obras.

Su creador, Alex Hirsch, era un veinteañero con poca experiencia en televisión que decidió meter en una serie todas las cosas que le gustaban cuando era un niño y darles el pegamento de su relación real con su hermana gemela. De su afición por ‘Expediente X’ y su pretensión de hacer una ‘Twin Peaks’ mezclada con ‘Los Simpson’ nació ‘Gravity Falls’, la historia de un épico verano de Dipper y Mabel en el pueblo de su tío abuelo Stan, que tiene una tienda de curiosidades esotéricas llamada Mystery Shack como fachada de todas las estafas y estratagemas que está siempre ideando para ganar dinero sin dar, realmente, un palo al agua.

Los dos gemelos Pines tienen 12 años y, por casualidad, se encuentran un misterioso diario que detalla todas las cosas extrañas que ocurren en el pueblo. Hay monstruos de todo tipo, lugares mágicos y un villano interdimensional que busca todas las maneras posibles de dominar el mundo, y los únicos que pueden detenerlo son Dipper, Mabel, Stan, Soos, dependiente de la tienda con un intelecto no demasiado brillante, y Wendy, una adolescente sarcástica por la que Dipper enseguida se queda colgado. El niño se obsesiona con averiguar quién es el autor de ese diario (diarios, en realidad), y mientras investiga su identidad, va viviendo las aventuras más peculiares, divertidas e increíbles, muchas con un claro aroma al cine y la televisión fantásticos de los 80 y principios de los 90.

No hay límite para todo lo que puede ocurrir en ‘Gravity Falls’. La principal amenaza, que va presentándose poco a poco, es un apocalipsis interdimensional, pero ya resulta sumamente entretenido conocer al resto de habitantes del pueblo, tan excéntricos como algunos de los personajes que poblaban Twin Peaks, o a algunos de esos monstruos, extraídos directamente de la cultura popular. Hay zombies, big foot, brujas, búnkeres inquietantes y hasta agentes del gobierno que aparecen, de vez en cuando, para investigar el pueblo, y la serie se toma en serio la construcción de su mitología y de su trama serializada. Los fans se podían dedicar horas a buscar pistas que explicaran algunos de los enigmas del pueblo, y ‘Gravity Falls’ no se guardaba las respuestas demasiado tiempo. Su segunda y última entrega, por ejemplo, se dedica a resolver todas las dudas posibles.

MABEL, DIPPER

Sin embargo, donde la serie destaca especialmente es en la construcción de sus dos protagonistas. Hirsch reconocía en una entrevista en Collider que había trasladado allí su propia relación infantil con su hermana gemela, señalando que “tengo una hermana gemela de verdad, y yo era ese niño neurótico que llevaba 16 cámaras desechables a todas partes, y mi hermana realmente vestía jerséis estrafalarios y cada semana le gustaba un chico diferente, de forma ridícula. La principal relación de la serie es mía al 100%, de mi propia infancia”. El contraste entre Mabel, de personalidad más relajada y siempre dispuesta a pasárselo bien en cualquier situación, y la tendencia a preocuparse constantemente de Dipper deja algunos de los mejores momentos de ‘Gravity Falls’, especialmente en su apartado más cómico.

‘Gravity Falls’ logra integrar a la perfección el humor con las aventuras de misterio que le gustan a Dipper

Ahí también resulta clave su plantel de secundarios, liderado por Stan. Es un estafador de poca monta que se aprovecha de la fama del pueblo en cuanto a eventos misteriosos para vender los fraudes más descarados en su tienda, y arranca la serie sin estar muy seguro de querer tener a sus sobrinos nietos por allí. Los diversos planes de Stan para ganar dinero, a cada cual más chapucero, casi siempre se entrometen en la investigación de Dipper de los enigmas de Gravity Falls, y son acogidos con entusiasmo por una Mabel que le ve el lado positivo a todo.

Además de él, tenemos también a Soos, un chico no demasiado avispado que se presta a ayudar en todo, y a Wendy, que abre para los gemelos Pines una ventana al mundo de los adolescentes. Wendy es la chica cool que resulta, inevitablemente, muy atractiva para un niño a las puertas de la pubertad, pero su retrato también va evolucionando hacia algo más tridimensional. Cuando este quinteto se lanza en equipo a resolver algún problema, la serie suele alcanzar sus mejores cotas.

stan

La afortunada mezcla del humor y las aventuras de misterio ayudaron a que la serie no sólo fuera un éxito entre su público objetivo en Disney Channel, sino también entre adultos con ganas de sentirse un poco niños de nuevo, y que captaban algunas de las referencias más meta de sus capítulos. Eso le permitió contar con un reparto impresionante para que pusieran voz a algunos de sus personajes, y la intención de Hirsch de que la serie sólo durara dos temporadas aún elevó más su estatus de título de culto entre sus espectadores de más edad. Aparte de que la mitología de fondo de la serie está tan trabajada como podría estarlo la de títulos como ‘Perdidos’, por ejemplo, y la introducción de dimensiones alternativas y viajes en el tiempo permite que se pueda jugar con muchos más aspectos de su universo.

‘Gravity Falls’ cuenta un único verano, una época en la que Dipper y Mabel no sólo viven todo tipo de aventuras, sino en la que crecen y empiezan a dejar atrás su infancia. El trauma que tiene la segunda cuando se da cuenta de que está a punto de convertirse en una adolescente es muy significativo de todo lo que hacía bien la serie. Eso, y que su final aprovecha que en animación hay pocos límites a la imaginación para echar un pulso, en cuanto a épica y escala, a cualquier película de acción actual. Al fin y al cabo, es toda la dimensión espacio-temporal de Gravity Falls lo que está en peligro.

El personaje

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Dipper Pines (Jason Ritter) es el protagonista principal de ‘Gravity Falls’. Es un niño un poco neurótico que, al principio, no está demasiado convencido de que pasar el verano con su excéntrico tío abuelo Stan vaya a ser una buena idea, pero al darse cuenta de que en ese pueblo pasan cosas inexplicables, pasa a obsesionarse con averiguar por qué. Su investigación de todos esos misterios, y de la identidad del autor de unos diarios que los recogen todos, es lo que impulsa la trama de la serie en su mayor parte.

Es fundamental la relación que tiene con su hermana gemela Mabel, sobre todo porque parte de la moraleja de ‘Gravity Falls’ es que tiene que aceptar que, conforme se hagan mayores, esa relación no se va a mantener igual y que es muy posible que se distancien mucho. Los peajes emocionales que se pagan al dejar de ser un niño forman parte del retrato no sólo de Dipper, sino de los dos gemelos Pines en conjunto, y le da otra capa a lo que, si no, sería un héroe juvenil un poco más habitual. Porque Dipper se lanza a resolver misterios y a luchar contra los malos (ya sean el pequeño y déspota Gideon o Bill Cifra) con el mismo arrojo con el que lo haría el héroe de otra historia de pugna entre el Bien y el Mal, pero conservando su lado de joven un poco estirado para otras cosas. Dipper y Mabel se complementan perfectamente, y por eso ‘Gravity Falls’ es, en realidad, una serie sobre su relación fraternal y cómo pueden mantenerla cuando dejen atrás la infancia.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Tourist trapped’ (1×01)
  2. ‘Dreamscaperers’ (1×19)
  3. ‘Into the bunker’ (2×03)
  4. ‘Not what he seems’ (2×11)
  5. ‘Dipper & Mabel vs the Future’ (2×17)

El creador


Alex Hirsch (1985) pertenece a una generación de renovadores de las series animadas infantiles en Estados Unidos que está liderada por Pendleton Ward, creador de ‘Hora de aventuras’, con el que coincidió mientras trabajaba en su primera serie, ‘Las maravillosas desventuras de Flapjack’. Hirsch estudó en CalArts, el prestigioso Instituto de las Artes de California de donde habían salido los animadores que resucitaron Disney en los 80 y los 90, y antes de crear ‘Gravity Falls’ para esa compañía pasó por el otro gran canal de animación en Estados Unidos, Cartoon Network, conocido por probar series con conceptos peculiares o tonos muy diferentes de lo habitual.

Hirsch concibió su serie como una oda a sus propias experiencias de infancia en sus vacaciones de verano en Oregón, en una cabaña en el bosque sin televisión y en la que su principal pasatiempo era dejar volar su imaginación. Entre esos recuerdos y su afición por el misterio cuando era un niño, creó ‘Gravity Falls’ sin haber cumplido aún los 30, otra nota en común con esos renovadores de los dibujos animados para niños en canales tan establecidos como el propio Disney Channel, Cartoon Network o hasta Nickelodeon.

Ficha

Cadena/nacionalidad: Disney Channel/Estados Unidos
Año: 2012-16
Creador: Alex Hirsch
Reparto (voces): Alex Hirsch, Jason Ritter, Kristen Schaal, Linda Cardellini
Temporadas/capítulos: 2 (40)