‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor’

No te vuelvas loca persiguiendo el futuro.
No podemos predecir, sólo podemos intentar prevenir

En el futuro, las máquinas se han rebelado contra los humanos. Una inteligencia artificial llamada Skynet, responsable de los sistemas de defensa, adquiere consciencia propia y desata un holocausto nuclear, entrando en guerra con los humanos a través de cyborgs denominados terminators. Para eliminar a la resistencia humana, Skynet envía al pasado a un modelo T-800, un terminator letal que debe asesinar a Sarah Connor, la madre del líder de los resistentes, antes de que éste nazca. Pero, a la vez, viaja también en el tiempo Kyle Reese, un soldado cuyo objetivo es proteger a Sarah e impedir que el terminator cumpla su misión.

Ésa es la trama de ‘Terminator’, una película dirigida por James Cameron que se convirtió en un sorprendente éxito a mediados de los 80, teniendo después cuatro secuelas y convirtiéndose en un estándar para cualquier historia de viajeros temporales que iban al pasado a intentar cambiar el futuro. La saga cinematográfica tuvo su momento más álgido con la segunda, ‘Terminator 2. El Juicio Final’, y las demás casi iban a rodándose más para que el estudio, FOX, retuviera los derechos de la franquicia.

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Con ese mismo objetivo, y con la idea de crear una continuidad entre la segunda película y la cuarta, ‘Terminator Salvation’, que debía estrenarse en 2009, el canal FOX estrenaba en 2007 ‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor’, una serie que debía contar la huida de Sarah y su hijo John de las autoridades, para los que son fugitivos, y de los nuevos terminators enviados desde 2029 para matarlos. Sin embargo, también tienen una cyborg protectora, Cameron, con la que van viajando de ciudad en ciudad buscando no llamar la atención y poder sobrevivir hasta que John pueda evitar la rebelión de Skynet. O, directamente, su creación.

‘Las crónicas de Sarah Connor’ no tuvo, inicialmente, una acogida demasiado cálida de los fans de ‘Terminator’, a los que no les gustaba la elección de Lena Headey como protagonista

‘Las crónicas de Sarah Connor’ se estrenó en la peor temporada posible para ella, la de 2007/08, una temporada marcada por una larga huelga de guionistas que acortó más de lo normal las temporadas de muchas series y que las dejó sin episodios nuevos que emitir durante meses. También debutó en medio de cierta controversia por la elección de la actriz británica Lena Headey para dar vida a Sarah Connor, a la que los fans no consideraban lo suficientemente dura como para hacer honor al icónico retrato de Linda Hamilton. Headey optó por dar más matices al personaje, por mostrar a una mujer que tenía que reconciliar ser madre soltera de un adolescente (del que dependía el futuro de la humanidad) con su condición de fugitivos y de perseguidos por todo tipo de enemigos llegados de 2029, enemigos que eran casi indestructibles. Ah, y con un diagnóstico de leucemia.

Las aventuras de Sarah y John arrancan en 1999, cuando Cameron los lleva al futuro más  próximo, a 2007, para huir de los enviados de Skynet (saltándose también los eventos de la tercera película, pero es que la continuidad temporal nunca ha sido el fuerte de la saga). La serie tenía grandes escenas de acción, enemigos ocultos a los que no siempre era fácil distinguir y, en Cameron, hasta su propia historia de robot que va desarrollando emociones humanas.

Nombrada en homenaje al director de la película original, la cyborg estaba interpretada por Summer Glau, lo que era un contraste muy interesante con Arnold Schwarzenegger o Robert Patrick en ‘Terminator 2’. Cameron no sólo era la protectora de John, también empieza a aprender, a través de él, lo que es el sentido del humor, la amistad, el amor, e incluso tenía su propia historia pasada porque, al fin y al cabo, había sido el John Connor del futuro quien la había enviado a 1999 para proteger a su yo adolescente y a su madre.

‘Las crónicas de Sarah Connor’ no lo tuvo fácil para sobrevivir en un panorama televisivo en el que, a la huelga de guionistas, se unieron sus audiencias en declive y unos fans que han tardado algún tiempo en apreciarla de verdad. Ahora, suelen decir que las mejores historias en la saga creada por James Cameron son las dos primeras películas y la serie de televisión, que fue cancelada al final de una segunda temporada en la que empezaba a  perfilarse en el horizonte la guerra futura que había dado comienzo a todo.

El personaje

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Los seguidores de la serie siempre tuvieron mucho cariño a Cameron, pero Sarah Connor (Lena Headey) es el gran personaje de un título que, además, lleva su nombre. Esta Sarah ya no era la que Linda Hamiton interpretó en el cine porque había vivido la muerte de Kyle Reese y ya llevaba un tiempo huyendo de la amenaza del futuro. Sobre sus hombros recae una enorme responsabilidad, lo que hace que, a veces, veamos a una Sarah cansada y vulnerable, que sigue adelante sólo porque la protección de su hijo es su único objetivo, porque tiene un deber que cumplir. Además, el diagnóstico de leucemia que recibe nada más empezar la serie todavía añade una carga mayor sobre su conciencia, así que se dedica a preparar a John para ser el líder que la humanidad necesitará en el futuro, sabiendo que ella ya no estará allí para apoyarlo.

No deja de ser curioso que los fans de ‘Terminator’ no se mostraran demasiado convencidos inicialmente por Headey en el papel, porque el lado de mujer dura ha acabado definiendo buena parte de la carrera de la actriz después de ser Sarah Connor. Además de ser la villana de ‘Dredd’, el papel que la ha hecho famosa es el de Cersei Lannister en ‘Juego de tronos’, y nadie podrá acusar nunca a la reina de Poniente de ser frágil. La experiencia de Sarah Connor (y de la película ‘300’) ayudó a la actriz a dar un giro al tipo de personajes que interpretaba, y a insuflar nueva vida a una saga que, en el cine, parece estar ya bastante agotada.

El creador


Josh Friedman (1967) fue el guionista al que se le encargó crear ‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor’ como una manera de recuperar un poco los temas de las dos primeras películas, descartando los excesos que empezaron a notarse en ‘Terminator 3. La rebelión de las máquinas’. Friedman era, principalmente, un hombre de cine que había escrito los guiones de la versión de Steven Spielberg de ‘La guerra de los mundos’ , un vehículo para Keanu Reeves llamado ‘Reacción en cadena’ y la cinta noir ‘La dalia negra’, y en la creación de ‘Las crónicas de Sarah Connor’ intentó mantenerse fiel a ‘Terminator’ y a su secuela más directa.

Sin embargo, él mismo reconocía, en una entrevista a la web Blastr, que “siempre sentí que ‘TSCC’ debía mucho a T1 y T2, e iba a hacer todo lo que pudiera para honrarlo. Con el tiempo, no obstante, te encuentras con una deuda al trabajo que estás haciendo, al material justo enfrente de ti”. Así que la serie se movió por sus propios caminos, se atrevió con algunas sorpresas que los fans no esperaban y tomó decisiones más atrevidas que sus hermanas mayores en el cine. Tras su cancelación, Friedman intentó crear otra serie, la adaptación del cómic de terror ‘Locke & Key’, que no fructificó, y lo acabó fichando James Cameron para que escribiera la segunda parte de ‘Avatar’.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘Pilot’ (1×01)
  2. ‘The demon hand’ (1×07)
  3. ‘What he beheld’ (1×09)
  4. ‘Automatic for the people’ (2×02)
  5. ‘Today is the day’ (2×18)

Ficha

Título original: ‘Terminator: The Sarah Connor Chronicles’
Cadena/nacionalidad: FOX/Estados Unidos
Año: 2008-09
Creador: Josh Friedman
Reparto: Lena Headey, Thomas Dekker, Summer Glau, Brian Austin Green, Garrett Dillahunt, Richard T. Jones
Temporadas/capítulos: 2 (31)
Otros: Basada en la saga de ‘Terminator’, creada por James Cameron

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‘Survivors’

“Vamos a tener que empezar de cero otra vez.
Vamos a tener que reaprender las habilidades que 
habíamos olvidado”.

La gripe española de 1918 fue una de las peores epidemias que ha sufrido la humanidad en la época moderna. La combinación de las terribles condiciones en las que luchaban los soldados en la Primera Guerra Mundial, atrapados durante meses en trincheras llenas de barro, de la conexión más rápida entre distintas partes de Europa que ofrecía el ferrocarril y de los insalubres barrios donde vivía una buena parte de la población de las ciudades llevó a que 50 millones de personas sucumbieran en un año a un virus que, en la actualidad, sigue cobrándose algunas vidas todos los inviernos, debilitando los sistemas inmunes de personas ya muy enfermas y débiles.

El virus de la gripe, además, tiene la capacidad de mutar en cada temporada, razón por la que vacunarse una sola vez de él no protege en los años siguientes, y los científicos siempre han temido que, con su alto factor de contagio, si alguna de esas cepas se desarrollara en los animales y saltara a los humanos, la epidemia sería muy difícil de contener en el nuevo mundo hiperconectado actual, en el que un vuelo de cinco horas podría llevar a una persona enferma de gripe de Madrid a Moscú.

La movilidad cada vez más sencilla y rápida por todos los confines del globo aumenta el viejo temor a la plaga, a la pandemia, a la enfermedad que sea lo suficientemente potente y resistente como para acabar exterminando a una parte importante de la población mundial. El castigo bíblico nunca se pasa de moda.

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Lo que va variando es la epidemia concreta que acaba con la humanidad. La elevada mortalidad de la peste negra en la Edad Media puede considerarse todavía el “estándar” cuando la ciencia ficción se adentra en historias de pandemias, pero cada época ha tenido una enfermedad que concentraba los miedos del común de los mortales. En los años 80 pudo ser el sida y, casi veinte años después, el ébola, pero la gripe siempre ha tenido un hueco especial en al arsenal de armas biológicas utilizadas por los autores de ciencia ficción. Se contagia por el aire con gran facilidad y rapidez, y cualquier mínima tos puede activar todas las alarmas y los comportamientos más extremos. Y no hay más que imaginar una pandemia de gripe aún más fuerte que la de 1919 para crear un título post-apocalíptico como ‘Survivors’.

Originalmente, ese mundo arrasado por la gripe fue imaginado por Terry Nation, veterano guionista y novelista británico (responsable también del nacimiento de los daleks de ‘Doctor Who’), en la década de 1970, pero para cuando la BBC quiso hacer una lectura contemporánea, probablemente no imaginaba que sería mucho más relevante de lo esperado. Esta nueva ‘Survivors’ nos lleva a un Reino Unido actual, en el que lo que empieza como un serio caso de contagio masivo de gripe, acaba transformándose en una epidemia que acaba con la vida de buena parte de la población. Sólo quedan unos pocos supervivientes, gente que nunca llegó a infectarse, y que ahora tiene que encontrar la manera de seguir con sus vidas.

‘Survivors’ explora la cuestión más clásica en todas las historias post-apocalípticas: ¿qué tipo de sociedad se quiere crear? ¿Se aboga por un nuevo sistema, o se vuelve a caer en los vicios de siempre? En condiciones de supervivencia, ¿es el hombre bondadoso o, como creía Thomas Hobbes, por naturaleza, el hombre es un lobo para la hombre? La plaga de gripe es algo que ya ha quedado atrás para los supervivientes (esto no es una historia de zombies), y a ellos sólo les preocupa encontrar comida, agua, un techo donde guarecerse, y protegerse de quienes intenten quitarles algunas de esas cosas.

‘Survivors’ fue víctima de su propia premisa; la gripe aviar de 2009 retrasó su segunda temporada casi un año

Es cierto que hay, muy al fondo, una trama sobre unos científicos que buscan una manera de comprender qué ha pasado (o que pueden tener otros objetivos), y que una de las protagonistas cae enferma de gripe al principio de la serie y consigue recuperarse, pero ‘Survivors’ tampoco tuvo demasiado tiempo de explorar el mundo que había creado. Poco después de su emisión, en 2009, se desató la alarma por la gripe aviar, se generaron todo tipo de protocolos de actuación para evitar un contagio masivo a nivel global, los gobiernos compraron millones de vacunas a los laboratorios farmacéuticos y, al cabo de un año, aproximadamente, la tan temida pandemia no llegó a producirse. La BBC, sin embargo, no se atrevió a estrenar la segunda temporada de ‘Survivors’ en medio de aquel clima. La retrasó durante casi un año. Una serie que no era más que ciencia ficción, de repente se había convertido en la representación de los peores temores de la población. No se podía alimentar aún más la hoguera de la paranoia.

Por cierto, la gripe española de 1918 se llamó así porque fueron los periódicos españoles los primeros en informar de la epidemia.

El personaje

Survivors (2008) - Episode 1

La principal protagonista de ‘Survivors’ en Abby Grant (Julie Graham), una mujer que lleva una vida normal y corriente cuando se desata la pandemia de gripe, pero que tiene algo que la convierte en una persona muy valiosa; es la única que se contagió de la enfermedad y, aun así, logró recuperarse y sobrevivir. Eso hace que Abby sea el foco de la trama de conspiración empresarial que aparece con más relevancia en la segunda temporada, y a través de ella, los espectadores van averiguando qué causó la epidemia y qué objetivos buscan esos científicos que, al principio, no son más que misteriosas presencias esporádicas.

Abby es, también, la líder del pequeño grupo de supervivientes que centra ‘Survivors’. Ella sólo quiere, inicialmente, buscar a su hijo Peter, desaparecido en los primeros momentos de la pandemia, pero acaba ejerciendo también como la brújula moral de la serie, la persona que intenta mantener a los supervivientes dentro de los límites de la civilización, aunque ésta se haya derrumbado a su alrededor. Abby tenía sus principios muy claros, y que ese nuevo mundo los vaya poniendo a prueba era parte, igualmente, de la serie.

El creador


Adrian Hodges (1957) es más conocido por haber creador la serie fantástica ‘Primeval’, en la que un grupo de científicos se dedica a investigar la aparición, por todo el Reino Unido, de criaturas prehistóricas. A finales de la década de 2000, era una de las series más populares de BBC, así que no era extraño que, cuando la cadena quiso revivir la vieja serie de Terry Nation, acudiera a él para ponerla en marcha. Hodges es un guionista muy veterano, que ha trabajado en televisión como en el cine (en ‘Mi semana con Marilyn’, por ejemplo), y en los últimos años se ha encargado de ‘The musketeers’, una nueva adaptación de las novelas de Alejandro Dumas, también para BBC.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. 1×01
  2. 1×06
  3. 2×03
  4. 2×05
  5. 2×06

Ficha

Cadena/nacionalidad: BBC/Reino Unido
Creador: Adrian Hodges
Año: 2008, 2010
Reparto: Julie Graham, Paterson Joseph, Max Beesley, Zoë Tapper, Phillip Rhys, Nikki Amuka-Bird
Temporadas/capítulos: 2 (12)
Otros: Remake de una serie de 1975 creada por Terry Nation, basada en un libro suyo

‘Salto al infinito’

¿Y si pudieras encontrar nuevos mundos aquí,
en la Tierra? Donde todo es posible.
Mismo planeta, diferente dimensión”.

Los multiversos, las dimensiones paralelas, son un clásico de la ciencia ficción y, sobre todo, son un clásico en los cómics. Superhéroes como Flash los han exprimido hasta la última gota y más allá (la editorial DC tiene toda una serie de historietas ambientada en una Tierra paralela, ‘Tierra 2’), y en muchas space operas era habitual encontrarse un capítulo en el que los protagonistas se encontraban en un “mundo bizarro”, un reflejo distorsionado del suyo y que funcionaba de modo paralelo. ‘Mirror, mirror’, de ‘Star Trek’, fue uno de los primeros capítulos en mostrar una historia así en televisión, pero luego llegarían series enteras que permitían incluso el viaje entre diferentes dimensiones paralelas.

La serie que se animó más en serio a explorar esa posibilidad fue ‘Salto al infinito’, o ‘Sliders’, un título que, en realidad, aplicaba lo que solía hacerse con los viajes en el tiempo a los desplazamientos entre realidades paralelas. Hasta arrancaba con un científico construyendo una máquina que le permitía realizar esos viajes. En este caso, se trataba de un universitario que investigaba agujeros de gusano, figuras teóricas desarrolladas a partir de las ecuaciones de la teoría de la relatividad de Einstein, que permiten “doblar” el tejido del espacio-tiempo y, de ese modo, tender un puente (el puente de  Einstein-Rosen) entre dos puntos de ese continuo espacio-temporal. Así se podría viajar, teóricamente, de un extremo al otro del universo en apenas segundos si se encontrara, o se generara, el agujero de gusano adecuado. Y si se fuera capaz de mantenerlo abierto y estabilizado.

Quinn Mallory, el protagonista de la serie, logra abrir un agujero de gusano por casualidad, mientras investiga la generación de antimateria, y sin saberlo, ese agujero lo transporta a una Tierra paralela. Desde ese momento, y con la colaboración de su profesor y otros amigos, Mallory se esfuerza por regresar a su dimensión, pero las cosas no son tan sencillas. Porque sólo disponen de un tiempo limitado de estancia en esos mundos paralelos; los “portales” de acceso se abren sólo por un tiempo determinado y, si no los atraviesan en ese momento, tienen que esperar casi 30 años a que vuelvan a darse las circunstancias para que aparezcan. Y, además, todas esas dimensiones, a veces, son difíciles de distinguir de la “original”, la primera de la que partió Mallory inicialmente. ‘Salto al infinito’ seguía, al menos en las primeras temporadas, la tendencia más clásica en las historias de multiversos, que es que son ligeramente diferentes entre sí porque sus habitantes tomaron distintas decisiones en cada uno de ellos.

‘Salto al infinito’ partía de la teoría de que la toma de cada dimensión paralela era sólo ligeramente diferente de la “original” de Quinn Mallory

Quinn pudo besar o no a su mejor amiga, Wade. En una dimensión lo hizo; en otra, no, y esos genera, a su vez, otros cambios. Para la serie, la frase del poeta Paul Éluard, “hay otros mundos, pero están en éste”, es cierta de una manera muy literal, y todos ellos son versiones ligeramente distintas unos de otros.

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‘Salto al infinito’ lidiaba a veces con tramas que entraban en el terreno de las ucronías, o las historias alternativas en las que John F. Kennedy no había sido asesinado, por ejemplo. Sin embargo, esa original manera de afrontar una serie así no duró demasiado. En la segunda temporada ya se introdujo una raza humanoide, los Kromagg, que utilizaban los vórtices entre dimensiones para conquistar otros mundos, y a partir de la tercera se descartó al personaje del profesor de Mallory y se buscó un tono más de acción, y con menos raíces en la ciencia ficción, reciclando tramas de películas de éxito en la época, como ‘Twister’ y ‘Parque Jurásico’, para intentar recolectar con la audiencia. Pero ésta ya no estaba interesada.

‘Salto al infinito’ viviría sus dos últimas temporadas en Syfy, pero era esencialmente otra serie diferente, una en la que sus protagonistas tenían que luchar contra una invasión de Kromaggs en su Tierra original. Lo que era la idea inicial sólo se mantuvo durante la primera temporada, mostrando una entretenida vuelta de tuerca las historias de viajes en el tiempo y de dimensiones alternativas.

El personaje

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Quinn Mallory (Jerry O’Connell) era el típico joven “cerebrito” que se utilizaba a mediados de los 90 para iniciar series de aventuras de este tipo. Se le presenta como un genio que se salta varios cursos en el instituto, lo que hace que los chicos más mayores se metan con él, y en la universidad se especializa en teoría de supercuerdas, lo que es algo no tan habitual para el protagonista de un título para el consumo masivo. Mallory es quien da pie a todas las peripecias que viven los personajes de la serie con su creación del vórtice que da paso a las diferentes dimensiones, pero a lo largo de la serie, su caracterización no se mantuvo demasiado coherente. En cierto momento al final de ‘Salto al infinito’, todos los personajes se llevaban fatal para generar un conflicto entre ellos que, teóricamente, tenía que crear drama y nuevas historias, pero que traicionaba lo que había sido la serie.

Curiosamente, su intérprete, Jerry O’Connell, ya se había hecho conocido a finales de los 80 por una comedia en la que su personaje era un adolescente que desarrollaba superpoderes, ‘Mi doble identidad’, y que le permitía continuar una carrera que ya había tenido en sus inicios un trabajo muy notable, la película ‘Cuenta conmigo’. En ‘Salto al infinito’, O’Connell llegaría a ser productor de sus últimas temporadas, y también se encargó de escribir y dirigir algunos episodios.

Los creadores


El dúo responsable de ‘Salto al infinito’ era Robert K. Weiss y Tracy Tormé, y su colaboración era particular por su diferente trayectoria en Hollywood. Weiss era más conocido por su trabajo como productor con “Z.A.Z”, o lo que es lo mismo, Jim Zucker, David Abrahams y Jerry Zucker, las mentes detrás de ‘Aterriza como puedas’, con los que hizo ‘Agárralo como puedas’ y sus secuelas. También colaboró con Lorne Michaels, creador de ‘Saturday Night Live’, en cintas como ‘Movida en el Roxbury’, y esta dedicación a la comedia no parecía apuntar a que sería el co-creador de un título de aventuras de ciencia ficción.

Pero Weiss, al mismo tiempo, está en el comité directivo de la Fundación X Prize, una organización sin ánimo de lucro que se dedica a impulsar los avances tecnológicos mediante competiciones como el Ansari X Prize, que buscaba un vehículo que pudiera volar a 100 km. de altura, hasta el límite del espacio, y regresar a la Tierra. Su socio, Tormé, sí tenía más experiencia como guionista de ciencia ficción, pues había trabajado en ‘Odisea 5’, ‘Star Trek: La nueva generación’ y, después, en ‘Càrnivale’. Su relación con los ejecutivos de Fox durante la vida de ‘Salto al infinito’ no fue precisamente relajada. Una de sus principales quejas es que quería incluir, al final de cada episodio, algo que los uniera con el principio del siguiente (un truco que después utilizaría ‘Alias’), pero la cadena lo descartó porque le obligaba a emitir la serie en el orden previsto por Tormé, en lugar del que ella prefiriera.

Cinco episodios imprescindibles

  1. Piloto (1×01)
  2. ‘Into the mystic’ (2×01)
  3. ‘Post traumatic slide syndrome’ (2×08)
  4. ‘Double cross’ (3×02)
  5. ‘The Exodus’ (3×16)

Ficha

Título original: ‘Sliders’
Cadena/nacionalidad: Fox-Syfy/Estados Unidos
Año: 1995-2000
Creadores: Tracy Tormé y Robert K. Weiss
Reparto: Jerry O’Connell,  John Rhys-Davies, Sabrina Lloyd, Cleavant Derricks, Kari Wührer
Temporadas/capítulos: 5 (88)