‘Star Trek’

“El espacio, la frontera final”.

“El espacio puede ser explorado y dominado sin alimentar las hogueras de la guerra, sin repetir los errores que el hombre ha hecho al extender su mandato alrededor de este planeta nuestro. No hay luchas, no hay prejuicios, no hay conflictos nacionales en el espacio todavía. Sus peligros son hostiles para todos. Su conquista merece lo mejor de toda la humanidad, y su oportunidad para la cooperación pacífica puede no aparecer otra vez”. Así presentaba el presidente John F. Kennedy, en 1962, el programa de Estados Unidos para ir a la Luna antes del final de la década (y, a ser posible, batiendo en la carrera a los rusos), un programa bautizado como Apolo y que, en aquel momento, representaba el culmen del optimismo y la confianza nacional que exudaba el país.

Dos años más tarde, el guionista televisivo Gene Roddenberry empezaba a trabajar en un proyecto que trasladaría a la pantalla esos valores de exploración y colaboración expresados por Kennedy en aquel discurso, que terminaba con el famoso “elegimos ir a la Luna en esta década y hacer otras cosas no porque sean fáciles, sino porque son difíciles”. Roddenberry se ganaba la vida escribiendo para westerns, pero su verdadera afición era la ciencia ficción. Había sido un niño con tendencia a caer enfermo que se había dedicado a leer ‘La Odisea’, ‘John Carter de Marte’, y la revista ‘Astounding Stories’,  y también le interesaban las historias de marineros intrépidos del siglo XVIII que surcaban los mares cumpliendo peligrosas misiones, y explorando territorios vírgenes, como las del capitán Horatio Hornblower. Todas estas influencias, más el clima optimista y de adelantos científicos que se vivía en la época, acabaron cristalizando en ‘Star Trek’, una serie sobre una nave que viajaba a planetas exóticos y remotos llevando el mensaje de cooperación pacífica de la Federación de Planetas.

Roddenberry creía que el futuro estaba lleno de grandes posibilidades y que la humanidad podía aprender a dejar atrás las rencillas que siempre habían coartado su progreso en el pasado. A través de Kirk, Spock, Sulu, Scotty y Uhura, su serie trasladaba a los espectadores un mensaje de tolerancia, y de aventuras increíbles, que quizás no le sirvió para tener una vida demasiado longeva en NBC, pero sí para convertirse en una serie de culto cuando sus capítulos comenzaron a repetirse en sindicación. A ‘Star Trek’ se le deben un montón de aspectos que, entonces, eran novedosos y que ahora estamos hartos de ver en todo tipo de películas y series.

‘Star Trek’ sólo vivió tres años en NBC, pero su legado se ha dejado sentir en la ciencia ficción posterior

Algunos surgieron un poco por casualidad, como el teletransporte de la tripulación de la Enterprise a los planetas que iban a explorar, o a otras naves. El coste de rodar un plano (con miniaturas) del aterrizaje de la nave en cada lugar que visitaban Kirk y Spock era demasiado alto, así que se optó por “inventar” el teletransporte como una manera de aprovechar mejor el presupuesto.

startrek

La lógica pura de Spock y su amistad con Kirk, que escuchaba más a sus emociones, son otros de los aspectos más determinantes de una serie que se esforzaba por presentar dilemas morales a sus protagonistas, y que echaba mucha imaginación para hacer creer al espectador que la Enterprise realmente se encontraba con civilizaciones extrañas y de aspecto peculiar. La serie tuvo episodios sobre realidades alternativas en las que los personajes se encontraban con doppelgängers malvados, civilizaciones extraterrestres que intentaban lanzar una guerra contra todas las demás, o que usaban el control mental para dominar a sus rivales… Era una space opera muy clásica, con su protagonista un poquito arrogante y muy heroico (Kirk) y su amigo más racional, poniendo el contrapunto un poco más serio (Spock), pero en las aventuras de la nave Enterprise se procuraba entablar lazos de colaboración con las razas alienígenas que se encontraban, en lugar de pelear contra ellas.

Como decimos, el éxito de ‘Star Trek’ fue tardío. Lo encontró en las repeticiones en sindicación y, sobre todo, tras su salto al cine, en 1979, con una película que pretendía aprovechar el tirón de ‘Star Wars’, pero que era un poco más cerebral y más ciencia ficción tradicional que aventuras en el espacio. Y la longevidad que ha tenido ‘Star Trek’ desde su cancelación en televisión es digna de estudio. Los actores originales participaron después en seis películas entre 1979 y 1991 (de la que la mejor es la segunda, ‘La ira de Khan’), y en 1987 se estrenó, directamente para sindicación, ‘Star Trek. La nueva generación’, una serie que recogía los principios de la obra original y los recuperaba para la televisión de la época.

khan

Se mantuvo en antena siete temporadas y llegó a estar nominada al Emmy a mejor drama en 1994, y su gran éxito no sólo hizo famoso al actor Patrick Stewart, sino que permitió el lanzamiento de tres spin-offs: ‘Star Trek. Voyager’, ‘Star Trek. Espacio Profundo 9’ y ‘Star Trek. Enterprise’. ‘La nueva generación’ fue la space opera para, nunca mejor dicho, toda una nueva generación de aficionados a la ciencia ficción y las aventuras espaciales.

‘Star Trek’, además, no sólo ha pasado a la historia de la televisión por todo esto, o porque su influencia en las series posteriores es mucho más intensa de lo que parece, sino porque se atrevió, en 1968 (un año marcado por las manifestaciones a favor de los derechos civiles de la comunidad afroamericana), a incluir el primer beso interracial que se veía en la televisión estadounidense. La presencia de una mujer negra en la tripulación (Uhura) ya fue en su momento toda una declaración de intenciones, y que Kirk y ella compartieran un beso, aunque fuera obligados por unos malvados alienígenas, representaba toda una revolución. Por desgracia, aquel episodio llegaba en la tercera temporada, que sería la última de la serie y que no era demasiado seguida por la audiencia, pero el gesto quedó ahí.

El optimismo y la apuesta por la tolerancia y la cooperación internacional de ‘Star Trek’ terminó calando en los numerosos fans (los trekkies) que fueron descubriendo la serie en años posteriores, y la importancia que tuvo en el despertar de vocaciones científicas, por ejemplo, se recogen en un interesante documental dirigido por el hijo de Gene Roddenberry, ‘Trek Nation’, que nos acerca a la importancia cultural que ha tenido ‘Star Trek’. Aquel “el espacio, la frontera final” con la que se abría cada episodio era una puerta hacia lugares increíbles y aventuras de todo tipo que apelaba, realmente, a las mejores cualidades de los espectadores.

El personaje

spock

El gran personaje de ‘Star Trek’ es, muy probablemente, Spock (Leonard Nimoy). Mitad vulcaniano, mitad humano, el oficial científico de la nave Enterprise es también el segundo de a bordo del capitán Kirk (William Shatner) y su mejor amigo. Su manera de afrontar cualquier problema, desde la lógica y la racionalidad más fría, se ve cuestionada constantemente no sólo por la personalidad más impulsiva de Kirk, sino por su propio lado humano, con unas emociones que a Spock le cuesta, a veces, entender y dominar. En la integración de esas dos mitades suyas, la intelectual y la emocional, es donde está la gran evolución de personaje no sólo en las tres temporadas de la serie original, sino en las películas posteriores.

Además, la amistad entre el señor Spock y Kirk lanzó un movimiento fan que se conoce como shippers. Son espectadores que ven una relación romántica entre dos personajes cuyas tramas no los llevan por ese camino, y que se dedican a escribir sus propias historias desarrollando esa relación. En el caso de estos dos personajes, además, sus fans se referían a ellos como Kirk/Spock, y esa barra en medio, denominada “slash”, daría nombre a los shippers de parejas del mismo sexo.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Balance of terror’ (1×14)
  2. ‘The city on the edge of forever’ (1×28)
  3. ‘Mirror, mirror’ (2×04)
  4. ‘The trouble with tribbles’ (2×15)
  5. ‘Plato’s stepchildren’ (3×10)

El creador


Para Gene Roddenberry (1921-1991), ‘Star Trek’ fue la creación de su vida. Piloto de combate durante la Segunda Guerra Mundial, comercial a su término y policía en Los Ángeles después, empezó a escribir guiones televisivos para varios westerns, que eran las series de mayor éxito a finales de los 50 y principios de los 60. Intentó crear en varias ocasiones sus propias series, incluida una ambientada en un barco y otra policiaca, pero sin suerte hasta que logró poner en pie ‘The Lieutenant’, sobre una base de marines, que duró poco.

Sin embargo, esa serie le permitió entrar en contacto con varios de los actores de ‘Star Trek’ y le dio la idea, primero, de situar otra serie en un barco, al estilo de las aventuras de Horatio Hornblower, y con una tripulación multiétnica, y luego decidió transformar esa idea en una space opera con toques de historias del Oeste. Roddenberry fue el primer guionista de televisión en tener su propia estrella en el Paseo de la Fama, en 1985, y siguió supervisando el universo que había creado incluso en la nueva versión de ‘Star Trek’ con el capitán Jean-Luc Picard al frente de la Enterprise.

Ficha

Cadena/nacionalidad: NBC/Estados Unidos
Creador: Gene Roddenberry
Año: 1966-68
Reparto: William Shatner, Leonard Nimoy, Nichelle Nichols, George Takei, DeForest Kelley, James Doohan, Walter Koenig
Temporadas/capítulos: 3 (80), más cinco películas

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