‘Stargate SG-1’

“-Coronel, los Estados Unidos no se dedican 
a interferir en los asuntos de otras personas.
-¿Desde cuándo?

En 1994, el director Roland Emmerich estrenaba ‘Stargate’, una película de aventuras de ciencia ficción en la que el ejército de Estados Unidos ensamblaba un misterioso arco con varios símbolos jeroglíficos a su alrededor. Cuando estos símbolos se situaban en el orden correcto, el arco se activaba y se transformaba en una puerta que llevaba a un planeta dominado por una civilización derivada de los antiguos egipcios, y la misión de exploración que envían los militares, en la que participa un egiptólogo, acaba saliendo mal, por supuesto. Protagonizada por Kurt Russell y James Spader, la película fue un enorme éxito, así que no era de extrañar que, dos años más tarde, el canal Showtime decidiera aprovechar su tirón en televisión.

La cadena llevaba ya un par de años pasando de las comedias de producción propia de sus inicios, a mediados de los 80, a títulos de género como una nueva versión de ‘Más allá del límite’ o una serie sobre ‘Poltergeist’, y las aventuras del coronel Jack O’Neill, Daniel Jackson y la capitán Samantha Carter entraban de lleno en su estrategia. Para ello, confiaron en Brad Wright, guionista de las dos series comentadas anteriormente, para poner en marcha el que acabaría siendo el título de ciencia ficción más longevo de la televisión estadounidense.

Stargate SG-1’ sigue a un equipo del ejército que trabaja con aquella primera stargate. O’Neill y Jackson, con la colaboración de la capitán Carter, se adentran en la puerta para explorar los diferentes mundos a los que da acceso, simplemente cambiando el orden de los jeroglíficos del arco, y aunque los goa’uld reeditan su papel de villanos de la película, uno de ellos, Teal’c, acaba formando parte del grupo de O’Neill. Así, se forma un equipo que desarrolla algunas dinámicas muy similares a las de las tripulaciones de las series de ‘Star Trek’, especialmente con la adaptación de Teal’c a las costumbres de sus compañeros humanos, y en el que hay a menudo discusiones sobre si el lado científico y de exploración no debería ser más importante que el militar.

De hecho, el personaje de Samantha Carter, soldado y, al mismo tiempo, científico residente del equipo, fue ganando cada vez más importancia en la serie, y no pocos periodistas estadounidenses lo utilizaron en bastantes ocasiones como un ejemplo de personaje femenino que podía tener una influencia beneficiosa en las nuevas generaciones de chicas y en la posibilidad de que se dedicaran a carreras científicas. Por otro lado, Teal’c permitía también profundizar en la sensación de desplazamiento, de no pertenecer a ningún sitio que podía tener un personaje como él. Entre los humanos no despierta confianza porque pertenece a una raza que intenta exterminarlos, y entre los goa’uld es tachado de traidor, alguien que ya no merece ser considerado parte de ellos.

La dicotomía entre lo militar y lo científico, y civil, impulsó muchas tramas de ‘Stargate SG-1’

‘Stargate SG-1’ tuvo tiempo de evolucionar mucho en diez temporadas, repartidas además en dos cadenas diferentes (Syfy la rescató al final de la quinta entrega), y en esas dos etapas acabó superando a la película de Emmerich, sobre todo gracias a un humor muy autoconsciente. El personaje del coronel O’Neill, interpretado por un veterano de la televisión como Richard Dean “MacGyver” Anderson, era quien aportaba la mayoría de los chascarrillos y de los comentarios irónicos a costa, muchas veces, de la actuación del ejército en las misiones. Si la ‘Stargate’ original giraba con fuerza alrededor de O’Neil y Jackson, la serie se volvió un poco más coral al darle la misma relevancia a Teal’c y a Carter, lo que enriqueció bastante más las tramas. Y se creó una compleja y vasta mitología alrededor de los Antiguos, la civilización que había creado las puertas, cuyo funcionamiento probablemente estuviera basado en los agujeros de gusano, estructuras teóricas de la física moderna que tienen la capacidad de “doblar” el espacio-tiempo y, de ese modo, permitir el viaje entre dos puntos lejanos del universo.

Las aventuras sin demasiadas pretensiones del equipo de O’Neill calaron entre el público aficionado a la ciencia ficción y ‘Stargate SG-1’ acabó teniendo dos spin-off. El primero de ellos, ‘Stargate Atlantis’, se centraba en una base en el espacio, en la mítica Atlántida, construida por los Antiguos, y era un poco la ‘Star Trek: Espacio Profundo 9’ de la saga de las puertas estelares.

stargateatlantis

En lugar de tener en la Tierra su centro de operaciones, los protagonistas de la nueva serie estaban destinados directamente al espacio, y en su tripulación se veía más de cerca la colaboración entre humanos y extraterrestres con la presencia de Ronon y Teyla. ‘Stargate Atlantis’ explotó más el lado humorístico y de diversión de su serie madre, y también creó unos villanos todavía más aterradores que los goa’uld, los Espectros. Entre ambas series se hicieron muy comunes los crossovers de personajes y las dos contribuyeron a construir un universo en el que tendría después cabida ‘Stargate Universe’, un intento de ficción un poco más seria, con un grupo de gente  atrapado por accidente en una antigua nave cuyo destino ignoran.

Las tres series estaban muy influidas por ‘Star Trek’ en la manera en la que los miembros de cada equipo stargate interactuaban con las civilizaciones alienígenas que se encontraban. La mitología de los Antiguos fue desarrollándose y profundizándose en las tres, y lo que se mantuvo también en ellas era la tensión entre los objetivos militares y los científicos, o meramente civiles. ‘Stargate Universe’, de hecho, basaba buena parte de sus tramas en ese conflicto, y en los otros dos títulos solía dar pie a diferentes discusiones sobre los beneficios de la exploración altruista, por el beneficio del conocimiento, y sin buscar la explotación por un lucro determinado.

Cuando ‘Stargate SG-1’ finalizó, en 2007, lo hizo por el deseo de Syfy de buscar un público más amplio a través de series menos espaciales, y que tuvieran más elementos fantásticos y más humor, un giro que se ejemplificó en títulos como ‘Warehouse 13’ o ‘Eureka’. La época de las space operas parecía haber quedado atrás.

El personaje

carter

Uno de los personajes creados específicamente para la serie, la capitán Samantha Carter (Amanda Tapping), es el que ha terminado encarnando mejor la personalidad propia de ‘Stargate SG-1’ frente a la película original de Roland Emmerich. Carter representa el enlace entre los dos mundos enfrentados, al principio, en la serie: el militar de O’Neill y el científico de Jackson. Es astrofísica, estudiosa de las stargate y, al mismo tiempo, piloto de combate, y eso le permite tener una visión más amplia de las misiones que llevan a cabo, y de la importancia de las puertas estelares.

Tanto Richard Dean Anderson (O’Neill) como Michael Shanks (Jackson) terminaron dejando la serie, pero Tapping no sólo se mantuvo en ella, sino que su personaje se convirtió en el nexo de unión entre los tres títulos de la franquicia. Su experiencia con las puertas y sus conocimientos científicos le daban siempre un mayor ascendente sobre el resto de personajes. Y lo interesante es que, aunque era evidente en la serie que Carter y O’Neill estaban enamorados el uno del otro, su relación nunca fue un aspecto definitorio del personaje.

Los creadores

Los dos responsables de ‘Stargate SG-1’ eran Brad Wright (1961) y Jonathan Glassner. El segundo se marchó tras la tercera temporada, mientras el primero continuó también supervisando ‘Atlantis’ y ‘Universe’. Ambos habían trabajado antes en ‘Más allá del límite’ y Wright ya tenía experiencia en series que adaptaban películas con la de ‘Los inmortales’. El éxito de ‘SG-1’ le dio las llaves, junto con el guionista Robert C. Cooper, de una de las franquicias televisivas más longevas en Estados Unidos, que hasta llegó a expandirse en dos películas producidas directamente para el mercado de DVD, ‘Ark of Truth’ y ‘Continuum’.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘There but for the grace of God’ (1×19)
  2. ‘Window of opportunity’ (4×06)
  3. ‘Abyss’ (6×06)
  4. ‘Heroes’ (7×17)
  5. ‘200’ (10×06)

Ficha

Cadena/nacionalidad: Showtime-Syfy/Estados Unidos
Año: 1997-2007
Creadores: Brad Wright y Jonathan Glassner
Temporadas/capítulos: 10 (215), más dos tv movies
Otros: Basada en la película ‘Stargate’, de Roland Emmerich. Tuvo dos spin off, ‘Stargate Atlantis’ y ‘Stargate Universe’

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‘Star Trek’

“El espacio, la frontera final”.

“El espacio puede ser explorado y dominado sin alimentar las hogueras de la guerra, sin repetir los errores que el hombre ha hecho al extender su mandato alrededor de este planeta nuestro. No hay luchas, no hay prejuicios, no hay conflictos nacionales en el espacio todavía. Sus peligros son hostiles para todos. Su conquista merece lo mejor de toda la humanidad, y su oportunidad para la cooperación pacífica puede no aparecer otra vez”. Así presentaba el presidente John F. Kennedy, en 1962, el programa de Estados Unidos para ir a la Luna antes del final de la década (y, a ser posible, batiendo en la carrera a los rusos), un programa bautizado como Apolo y que, en aquel momento, representaba el culmen del optimismo y la confianza nacional que exudaba el país.

Dos años más tarde, el guionista televisivo Gene Roddenberry empezaba a trabajar en un proyecto que trasladaría a la pantalla esos valores de exploración y colaboración expresados por Kennedy en aquel discurso, que terminaba con el famoso “elegimos ir a la Luna en esta década y hacer otras cosas no porque sean fáciles, sino porque son difíciles”. Roddenberry se ganaba la vida escribiendo para westerns, pero su verdadera afición era la ciencia ficción. Había sido un niño con tendencia a caer enfermo que se había dedicado a leer ‘La Odisea’, ‘John Carter de Marte’, y la revista ‘Astounding Stories’,  y también le interesaban las historias de marineros intrépidos del siglo XVIII que surcaban los mares cumpliendo peligrosas misiones, y explorando territorios vírgenes, como las del capitán Horatio Hornblower. Todas estas influencias, más el clima optimista y de adelantos científicos que se vivía en la época, acabaron cristalizando en ‘Star Trek’, una serie sobre una nave que viajaba a planetas exóticos y remotos llevando el mensaje de cooperación pacífica de la Federación de Planetas.

Roddenberry creía que el futuro estaba lleno de grandes posibilidades y que la humanidad podía aprender a dejar atrás las rencillas que siempre habían coartado su progreso en el pasado. A través de Kirk, Spock, Sulu, Scotty y Uhura, su serie trasladaba a los espectadores un mensaje de tolerancia, y de aventuras increíbles, que quizás no le sirvió para tener una vida demasiado longeva en NBC, pero sí para convertirse en una serie de culto cuando sus capítulos comenzaron a repetirse en sindicación. A ‘Star Trek’ se le deben un montón de aspectos que, entonces, eran novedosos y que ahora estamos hartos de ver en todo tipo de películas y series.

‘Star Trek’ sólo vivió tres años en NBC, pero su legado se ha dejado sentir en la ciencia ficción posterior

Algunos surgieron un poco por casualidad, como el teletransporte de la tripulación de la Enterprise a los planetas que iban a explorar, o a otras naves. El coste de rodar un plano (con miniaturas) del aterrizaje de la nave en cada lugar que visitaban Kirk y Spock era demasiado alto, así que se optó por “inventar” el teletransporte como una manera de aprovechar mejor el presupuesto.

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La lógica pura de Spock y su amistad con Kirk, que escuchaba más a sus emociones, son otros de los aspectos más determinantes de una serie que se esforzaba por presentar dilemas morales a sus protagonistas, y que echaba mucha imaginación para hacer creer al espectador que la Enterprise realmente se encontraba con civilizaciones extrañas y de aspecto peculiar. La serie tuvo episodios sobre realidades alternativas en las que los personajes se encontraban con doppelgängers malvados, civilizaciones extraterrestres que intentaban lanzar una guerra contra todas las demás, o que usaban el control mental para dominar a sus rivales… Era una space opera muy clásica, con su protagonista un poquito arrogante y muy heroico (Kirk) y su amigo más racional, poniendo el contrapunto un poco más serio (Spock), pero en las aventuras de la nave Enterprise se procuraba entablar lazos de colaboración con las razas alienígenas que se encontraban, en lugar de pelear contra ellas.

Como decimos, el éxito de ‘Star Trek’ fue tardío. Lo encontró en las repeticiones en sindicación y, sobre todo, tras su salto al cine, en 1979, con una película que pretendía aprovechar el tirón de ‘Star Wars’, pero que era un poco más cerebral y más ciencia ficción tradicional que aventuras en el espacio. Y la longevidad que ha tenido ‘Star Trek’ desde su cancelación en televisión es digna de estudio. Los actores originales participaron después en seis películas entre 1979 y 1991 (de la que la mejor es la segunda, ‘La ira de Khan’), y en 1987 se estrenó, directamente para sindicación, ‘Star Trek. La nueva generación’, una serie que recogía los principios de la obra original y los recuperaba para la televisión de la época.

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Se mantuvo en antena siete temporadas y llegó a estar nominada al Emmy a mejor drama en 1994, y su gran éxito no sólo hizo famoso al actor Patrick Stewart, sino que permitió el lanzamiento de tres spin-offs: ‘Star Trek. Voyager’, ‘Star Trek. Espacio Profundo 9’ y ‘Star Trek. Enterprise’. ‘La nueva generación’ fue la space opera para, nunca mejor dicho, toda una nueva generación de aficionados a la ciencia ficción y las aventuras espaciales.

‘Star Trek’, además, no sólo ha pasado a la historia de la televisión por todo esto, o porque su influencia en las series posteriores es mucho más intensa de lo que parece, sino porque se atrevió, en 1968 (un año marcado por las manifestaciones a favor de los derechos civiles de la comunidad afroamericana), a incluir el primer beso interracial que se veía en la televisión estadounidense. La presencia de una mujer negra en la tripulación (Uhura) ya fue en su momento toda una declaración de intenciones, y que Kirk y ella compartieran un beso, aunque fuera obligados por unos malvados alienígenas, representaba toda una revolución. Por desgracia, aquel episodio llegaba en la tercera temporada, que sería la última de la serie y que no era demasiado seguida por la audiencia, pero el gesto quedó ahí.

El optimismo y la apuesta por la tolerancia y la cooperación internacional de ‘Star Trek’ terminó calando en los numerosos fans (los trekkies) que fueron descubriendo la serie en años posteriores, y la importancia que tuvo en el despertar de vocaciones científicas, por ejemplo, se recogen en un interesante documental dirigido por el hijo de Gene Roddenberry, ‘Trek Nation’, que nos acerca a la importancia cultural que ha tenido ‘Star Trek’. Aquel “el espacio, la frontera final” con la que se abría cada episodio era una puerta hacia lugares increíbles y aventuras de todo tipo que apelaba, realmente, a las mejores cualidades de los espectadores.

El personaje

spock

El gran personaje de ‘Star Trek’ es, muy probablemente, Spock (Leonard Nimoy). Mitad vulcaniano, mitad humano, el oficial científico de la nave Enterprise es también el segundo de a bordo del capitán Kirk (William Shatner) y su mejor amigo. Su manera de afrontar cualquier problema, desde la lógica y la racionalidad más fría, se ve cuestionada constantemente no sólo por la personalidad más impulsiva de Kirk, sino por su propio lado humano, con unas emociones que a Spock le cuesta, a veces, entender y dominar. En la integración de esas dos mitades suyas, la intelectual y la emocional, es donde está la gran evolución de personaje no sólo en las tres temporadas de la serie original, sino en las películas posteriores.

Además, la amistad entre el señor Spock y Kirk lanzó un movimiento fan que se conoce como shippers. Son espectadores que ven una relación romántica entre dos personajes cuyas tramas no los llevan por ese camino, y que se dedican a escribir sus propias historias desarrollando esa relación. En el caso de estos dos personajes, además, sus fans se referían a ellos como Kirk/Spock, y esa barra en medio, denominada “slash”, daría nombre a los shippers de parejas del mismo sexo.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Balance of terror’ (1×14)
  2. ‘The city on the edge of forever’ (1×28)
  3. ‘Mirror, mirror’ (2×04)
  4. ‘The trouble with tribbles’ (2×15)
  5. ‘Plato’s stepchildren’ (3×10)

El creador


Para Gene Roddenberry (1921-1991), ‘Star Trek’ fue la creación de su vida. Piloto de combate durante la Segunda Guerra Mundial, comercial a su término y policía en Los Ángeles después, empezó a escribir guiones televisivos para varios westerns, que eran las series de mayor éxito a finales de los 50 y principios de los 60. Intentó crear en varias ocasiones sus propias series, incluida una ambientada en un barco y otra policiaca, pero sin suerte hasta que logró poner en pie ‘The Lieutenant’, sobre una base de marines, que duró poco.

Sin embargo, esa serie le permitió entrar en contacto con varios de los actores de ‘Star Trek’ y le dio la idea, primero, de situar otra serie en un barco, al estilo de las aventuras de Horatio Hornblower, y con una tripulación multiétnica, y luego decidió transformar esa idea en una space opera con toques de historias del Oeste. Roddenberry fue el primer guionista de televisión en tener su propia estrella en el Paseo de la Fama, en 1985, y siguió supervisando el universo que había creado incluso en la nueva versión de ‘Star Trek’ con el capitán Jean-Luc Picard al frente de la Enterprise.

Ficha

Cadena/nacionalidad: NBC/Estados Unidos
Creador: Gene Roddenberry
Año: 1966-68
Reparto: William Shatner, Leonard Nimoy, Nichelle Nichols, George Takei, DeForest Kelley, James Doohan, Walter Koenig
Temporadas/capítulos: 3 (80), más cinco películas