‘Dollhouse’

“La mente humana es como Van Halen.   
Si quitas una parte y no haces más que sustituirla, se degenera”.

Dos años antes de que Joss Whedon facturara una de las películas más taquilleras de todos los tiempos (‘Los Vengadores’), no era más que un guionista que arrastraba un culto de fans gracias a sus trabajos en televisión. ‘Buffy, la cazavampiros’ había renovado el género de instituto, casi sin que nadie se diera cuenta, utilizando vampiros, demonios y monstruos variados como alegorías de todos los temores habituales cuando uno está dejando atrás la adolescencia y entrando en la edad adulta, y aunque sus siguientes series no tuvieron el mismo éxito (‘Angel’ aguantó cinco temporadas en antena, pero a ‘Firefly’ sólo le dio tiempo a emitir once de los catorce capítulos que tenía rodados cuando FOX la canceló), cualquier noticia sobre un nuevo proyecto suyo enseguida provocaba que internet echara humo.

En 2008, se anunciaba que Whedon volvía a televisión, después de un intento fallido por poner en pie una película sobre Wonder Woman, y que lo hacía en una serie al servicio de Eliza Dushku, una de las actrices que habían pasado por ‘Buffy’, y que tenía un contrato de desarrollo de nuevos proyectos con FOX. La serie se llamaría ‘Dollhouse’, casa de muñecas, y tendría una premisa bastante original, pero que era al mismo tiempo un potencial campo de minas.

Esa casa de muñecas del título hacía referencia a una empresa que proporcionaba todo tipo de servicios a los clientes que pudieran pagarlo, servicios que llevaban a cabo los empleados de la casa, a los que se implantaba toda una gama de habilidades y recuerdos (y una personalidad) para que pudieran completar la tarea asignada. Una vez la finalizaban, esa identidad era borrada de su “sistema” y los “muñecos” quedaban como una tabula rasa, listos para recibir una nueva “misión” y, por tanto, una nueva personalidad. Lo perturbador de todo esto es que los activos de la casa de muñecas no eran robots; eran personas.

El punto de partida ya hacía que ‘Dollhouse’ tuviera unas implicaciones muy inquietantes. En cada capítulo veíamos a Echo, la protagonista, asumir diferentes identidades y realizar diferentes trabajos para los clientes de la empresa, y al espectador le resultaba muy difícil no pensar que, para muchos de esos clientes, la casa de muñecas no era más que un servicio de prostitutas de lujo, uno en el que podían elegir hasta el último detalle qué tipo de chica querían que fuera su acompañante esa noche, o ese día, o ese fin de semana. Al emitirse en una cadena en abierto como FOX, ‘Dollhouse’ nunca se adentró por ese territorio, pero era inevitable que no planeara sobre todos los episodios como una oscura sombra.

dollhouse2

La serie sí mostraba cómo el “borrado” de la mente de los activos no era tan perfecto, cómo quedaban leves trazos de cada personalidad en ellos, y cómo terminaba provocando que algunos de ellos empezaran a “despertar”, a readquirir su sentido de la individualidad y la autoconsciencia, y eso acarreaba muchos problemas. De hecho, la idea que latía bajo cada capítulo era que esa tecnología de implante de personalidad en otras personas podía ser tremendamente peligrosa si caía en manos de gente con dinero, poder y pocos escrúpulos. Llevaba al extremo la idea de la rebelión de los robots, pero aplicando casi los mismos principios que llevaban a que las máquinas se alzaran contra sus maestros humanos a personas corrientes, personas que se habían visto en dificultades y habían acabado en manos de la casa de muñecas, que se había aprovechado de ellas y las explotaba en su propio beneficio como esclavos sin voluntad.

Había, por supuesto, un agente del FBI que empezaba a investigar la casa de muñecas, sin saber muy bien dónde se estaba metiendo, y antiguos “muñecos” cuyos cerebros no habían podido soportar tanta descarga y borrado de personalidades diferentes, y en la segunda temporada, la serie exploró, a través de flashforwards, cómo sería un futuro en el que esa tecnología fuera portátil y estuviera al alcance de cualquiera con los suficientes medios para hacerse con ella. El subtexto de ‘Dollhouse’ era aterrador, pero nunca se llegó a mostrar del todo. Jugaba con las teorías sobre el control mental, la hipnosis, sobre la capacidad de sugestión y sobre los mensajes subliminales, temas que habían estado muy de moda durante la Guerra Fría, y también utilizaba otro tema todavía más viejo; la opresión de los más desfavorecidos por parte de los poderosos, y cómo los oprimidos acaban tomando conciencia de su identidad y despiertan.

El personaje

topher

Echo podía ser la protagonista de ‘Dollhouse’, pero pocos personajes encapsulan tan bien lo que es la serie como Topher (Fran Kranz), el técnico responsable de “cargar” las nuevas identidades en los muñecos y de borrarlas cuando finalizan su misión, de tal manera que, mientras no estén activos, sean lo más parecido a tablas rasas ambulantes, y prisioneras en la casa. Topher representa, inicialmente, uno de los arquetipos más recurrentes en las series de Joss Whedon, el del experto en tecnología, el geek del grupo, que es un poco más excéntrico que los demás y que, al principio, tiene el rol del secundario gracioso que a todo el mundo cae simpático. Topher está contento con su trabajo en la casa, siempre buscando mejoras en su tecnología y solucionando cualquier problema que pueda haber con los muñecos, y su evolución a lo largo de la serie va pareja a las revelaciones sobre lo que hay detrás, realmente, de la casa de muñecas.

La historia de cómo Sierra acaba en la empresa, por ejemplo, es uno de los momentos más inquietantes de ‘Dollhouse’, uno que apunta la dirección en la que iba a moverse el futuro de ese mundo, y en el que  Topher toma consciencia de que, tal vez, lo que él ha estado haciendo no es tan “chulo” como pensaba. Las secuelas de los sucesivos borrados e implantes de personalidades son muy reales (hay otro personaje en la serie, la doctora Saunders, que lo prueba), y las implicaciones que esa tecnología tiene, si cae por completo en manos de hombres poderosos, terminan por transformar al personaje.

Los creadores

Joss Whedon era el impulsor de ‘Dollhouse’, pero como de él hablaremos bastante más adelante, fijémonos en dos de sus más estrechos colaboradores en esa serie, su hermano Jed (1975) y Maurissa Tancharoen (1975). Este matrimonio de guionistas es responsable, en la actualidad, de ‘Agents of SHIELD’, pero empezó a hacerse notar gracias a su participación en ‘Dr. Horrible’s Sing-Along Blog’, una serie web que Joss Whedon concibió y rodó durante la huelga de guionistas de la temporada 2007/08.

Los dos aportaron canciones, principalmente, a la historia de un aspirante a supervillano que se enamora de una chica a la que también pretende un arrogante superhéroe, y después tuvieron la oportunidad de probarse como guionistas de ‘Spartacus’. La serie de Starz contaba de nuevo la revuelta de Espartaco contra Roma con un estilo visual muy dramático, con sexo y violencia muy explícitos, y con el paso de las temporadas, bastantes críticos acabaron encontrándola mucho más interesante de lo que parecía en un principio.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Needs’ (1×08)
  2. ‘Epitaph One’ (1×13)
  3. ‘Belonging’ (2×04)
  4. ‘The Attic’ (2×10)
  5. ‘The Hollow Men’ (2×12)

Ficha

Cadena/nacionalidad: FOX/Estados Unidos
Creador: Joss Whedon
Año: 2009-10
Reparto: Eliza Dushku, Tahmoh Penikett, Olivia Williams, Fran Kranz, Dichen Lachmann, Enver Gojkaj
Temporadas/capítulos: 2 (26)

Anuncios

2 comments

  1. Jorge · mayo 11, 2016

    Ay que mal me suena siempre cuando leo ese “la” entre Buffy y Cazavampiros. Es muy traducción latina, pero en España se tradujo sin el artículo y me gusta mucho más.

    Me gusta

    • missmacguffin · mayo 15, 2016

      Nunca he conseguido aclararme con esa traducción, la verdad 🙂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s