‘Torchwood’

“¿No te preguntas a veces cuánto puedes sobrevivir
antes de volverte loco, o morir o perder a un ser querido?”

¿Y si hubiera una brecha espacio-temporal en la Tierra, y no sólo en la Tierra, sino bajo la bahía de Cardiff, y por ahí entraran todo tipo de alienígenas sedientos de sangre? ¿Quién se encargaría de protegernos de ellos? La respuesta es el Instituto Torchwood, una creación de la era moderna de ‘Doctor Who’ y que, inicialmente, fue creado por la reina Victoria justo para controlar al propio Doctor.

La serie introdujo esa organización en su segunda temporada, en la que ya era todo un éxito de audiencia en BBC y había vuelto a recuperar su posición como una verdadera institución cultural británica, al nivel pop de James Bond y Harry Potter. El Instituto tenía gran protagonismo en el tramo final de aquella temporada, en preparación para el spin off que Russell T. Davies estaba desarrollando, y ya dibujaba las líneas maestras detrás de su funcionamiento. Una de ellas era que los agentes de Torchwood tenían un alto riesgo de morir en cumplimiento del deber.

En realidad, la idea del spin off había surgido con dos episodios de la etapa de Christopher Eccleston como Doctor. Rose, su acompañante, y él habían viajado al Londres del blitz, o lo que es lo mismo, de los bombardeos constantes de la aviación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, y habían conocido a un timador lleno de encanto, y capaz también de viajar en el tiempo, que se hacía llamar capitán Jack Harkness. La entrada de ese personaje en la serie, y la manera en la que John Barrowman, su intérprete, transmitía su personalidad juguetona y aventurera, flirteando no sólo con Rose, sino también con el Doctor, lo convirtió rápidamente en uno de los favoritos de los fans. Harkness siguió apareciendo aquí y allá en la primera temporada y, para cuando se emitió el último episodio, había presentado de sobra sus credenciales para protagonizar su propia serie.

torchwood

Ésta era ‘Torchwood’, un spin off con un tono más adulto que el familiar de ‘Doctor Who’, aunque al principio se confundió eso con más sexo y más sangre. En realidad, el tono venía marcado por la evolución que aquel último capítulo de la primera temporada de la serie madre había tenido en Harkness. El timador había decidido sacrificarse heroicamente por sus amigos, pero eso había generado una consecuencia imprevista: Jack era inmortal.

¿Cómo es una persona que sabe que no puede morir? ¿Que lo ha intentado incontables veces, sólo para regresar a la vida al poco tiempo? ¿Cómo puede afectar a Harkness darse cuenta no sólo de que es inmortal, sino que está atrapado en la Tierra en el siglo XIX y que no tiene los medios para viajar en el tiempo y buscar al Doctor? ‘Torchwood’ es más oscura porque su protagonista lleva siglos intentando dar con el Doctor para que le explique no sólo que le ha pasado, sino para que le ayude a solucionarlo. La inmortalidad no es un regalo para Jack. Sí, se aprovecha en ocasiones de ella para seguir con sus timos, pero es más una carga para él. Desconocer la causa de su incapacidad para morir tampoco ayuda, y todo eso influye en el Jack Harkness que se presenta ante el espectador en el arranque de ‘Torchwood’.

Éste sigue el clásico esquema de introducir a la audiencia en ese mundo a través de los ojos del nuevo integrante del grupo, en este caso, una policía llamada Gwen Cooper. Su llegada no sólo nos presenta al resto de personajes y el mundo en el que se mueven, sino que empieza a suscitar una cierta evolución en Harkness. Deja de estar desconectado de una vida que no puede abandonar y empieza a involucrarse más en ella.

‘Torchwood’, que recibe su nombre del anagrama con el que se enviaban las cintas de ‘Doctor Who’ del rodaje en Gales a Londres, para evitar filtraciones, va llevando a sus personajes por caminos emocionalmente muy complicados mientras presenta capítulos centrados en alienígenas que necesitan la energía del orgasmo para sobrevivir, viajeros del tiempo que se dedican también a las estafas, como Jack, parásitos de la memoria, personas atrapadas en un bucle temporal, hadas que no se parecen en nada a las de los cuentos… En todos esos episodios se nota la influencia de las series de Joss Whedon, sobre todo en las resoluciones emocionales de bastantes personajes, y de ‘Expediente X’, y se explora cómo ese trabajo tan extraordinario afecta a unos agentes que, hasta entonces, llevaban vidas bastante mundanas. El carácter especial de dicho trabajo se enfatiza en la voz en off que arranca todos los capítulos en las dos primeras temporadas, y que explica que ‘Torchwood’ está “fuera del gobierno, más allá de la policía” y que su labor es “armar a la raza humana contra el futuro”.

‘Torchwood’ tenía un tono un poo más oscuro y adulto porque su protagonista principal, el capitán Jack Harkness, era inmortal

Es una serie bastante irregular, algo que Chris Chibnall, su responsable en las dos primeras entregas, explicaba diciendo que “en cuanto a la gente que hacía la serie, y en cuanto a las notas que nos dio la BBC, eran ser atrevidos y diferentes, y peculiares y extraños, lo que hicimos mejor o peor y con mayor o menor éxito en diferentes episodios” con un tramo muy notable de episodios en la segunda temporada y en la tercera, que es esencialmente una miniserie en la que lo que queda del Instituto Torchwood se enfrenta a la nebulosa amenaza de unos extraterrestres que expone las hipocresías de los gobiernos. Esos cinco capítulos llevan a los personajes a extremos que resultan difíciles de mantener más allá, y prueba que ‘Torchwood’ siempre ha tenido mucha querencia por probar cosas nuevas y, valga la redundancia, extremas. La cuarta entrega, con su punto de partida de un mundo en el que, de la noche a la mañana, nadie muere, es un buen ejemplo de esa tendencia.

Su mejor caso, probablemente, sea el que explora qué ocurre cuando alguien desaparece en la brecha espacio-temporal bajo la bahía de Cardiff y, aunque regresa a casa, lo hace cambiado hasta el punto de ser irreconocible. ¿Cómo pueden sus seres queridos aceptarlo de vuelta, por mucho que quieran? En la exploración emocional de las consecuencias que tiene trabajar para Torchwood es donde la serie da lo mejor de sí misma. Ahí, y en la evolución de Gwen Cooper, especialmente en su relación con Jack, al que los fantasmas de todo lo que ha hecho en su larga vida nunca dejan en paz.

El personaje

jackharkness

‘Torchwood’ se creó a mayor lucimiento de Jack Harkness y, especialmente, de su intérprete, John Barrowman. Hasta que participó en la primera temporada de ‘Doctor Who’, era un actor sobre todo de musicales del West End londinense, con alguna que otra aparición en películas del mismo género. Harkness lo propulsó al estrellato más geek gracias al lado sarcástico y vacilón del personaje, definido muchas veces como omnisexual. Jack, sin embargo, empieza la serie más taciturno que en ‘Doctor Who’. Era inevitable si había pasado siglos dándose cuenta de que era inmortal, pero sin saber por qué, y sin encontrar al Doctor, la única persona que puede ofrecerle alguna explicación.

Harkness es el líder del equipo de ‘Torchwood’ y, como tal, es el que siempre asume las decisiones más complicadas. A veces es demasiado impulsivo, y el peso de la carga de la inmortalidad es una de las razones por las que la primera temporada de la serie no termina de alcanzar el nivel que sí tendrá en la segunda y, sobre todo, en la tercera. No obstante, Jack es un gran personaje, lleno de contradicciones entre su reticencia a ser un héroe y su capacidad de sacrificio por quienes le importan, y que sí consigue recuperar gran parte de la chispa que tenía en su serie madre.

El creador

La idea de ‘Torchwood’ salió de la cabeza de Russell T. Davies, el responsable de la resurrección de ‘Doctor Who’, pero fue Chris Chibnall quien se encargó de supervisar más de cerca la serie. Chibnall es un veterano guionista, y fan de ‘Doctor Who’, que ya había escrito algún episodio para esa serie cuando empezó a trabajar en ‘Torchwood’. Después, se especializaría en títulos policiacos como ‘Law & order UK’ o ‘Broadchurch’, y él mismo reconoce que la primera temporada era una locura que estaba aún buscando su tono y su camino.

Chibnalll también experimentó un curioso fenómeno, y que es que, durante un par de años, ‘Torchwood’ fue mucho más popular en Estados Unidos que ‘Doctor Who’. La primera era emitida por BBC America, que podía promocionarla de un modo que Syfy no podía hacer con la segunda, y hasta se llegó a buscar un acuerdo de co-producción con Starz para ‘Miracle Day‘, la cuarta temporada. Las tornas cambiaron cuando la rama estadounidense de la cadena pública británica se hizo con los derechos de la serie madre. Chibnall, además, será el nuevo productor ejecutivo de ‘Doctor Who’ después de Steven Moffat.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘Random shoes’ (1×09)
  2. ‘Out of time’ (1×10)
  3. ‘Adam’ (2×05)
  4. ‘Adrift’ (2×11)
  5. ‘Day four’ (3×04)

Ficha

Cadena/nacionalidad: BBC-Starz/Reino Unido-Estados Unidos
Año: 2006-11
Creador: Russell T. Davies
Temporadas/capítulos: 4 (41)
Reparto: John Barrowman, Eve Myles, Naoko Mori, Burn Gorman, Gareth David-Lloyd
Otros: Spin off de ‘Doctor Who’.

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