‘Los 100’

Quiénes somos y quiénes tenemos que ser para sobrevivir 
son dos cosas muy diferentes

En la imaginación de los autores de ciencia ficción, el mundo se ha acabado muchas veces. Una epidemia letal, un impacto de meteorito, el agotamiento de los recursos naturales, el cambio climático o el apocalipsis preferido en la década de 1980, el holocausto nuclear, han destruido el planeta tal y como lo conocemos en incontables libros, películas y series, y lo que vemos después es cómo los supervivientes de aquel cataclismo se adaptan a ese nuevo mundo. En el caso de ‘Los 100’, los que logran sobrevivir a una guerra nuclear no se quedan en la superficie para averiguarlo; escapan a una gran estación orbital en la que se refugian esperando que, en algún momento, el efecto de la radiación no sea tan nocivo y les permita regresar.

En ese siglo que la humanidad ha permanecido en el espacio ha nacido toda una nueva generación que nunca ha pisado la Tierra, y cuyo mundo se reduce a unos módulos metálicos en los que hay que racionar los alimentos y donde todo se recicla, y hay un estricto control de la natalidad para no sobrepoblar la estación y, por tanto, preservar lo máximo posible el sistema de soporte vital.

‘Los 100’ es una clásica historia post-apocalíptica de supervivencia a toda costa

Pero éste tiene, inevitablemente, una fecha de caducidad, y 97 años después de que huyeran de la superficie del planeta, es más que probable que no les quede más remedio que regresar si no quieren morir en el espacio. Para comprobar si la Tierra vuelve a ser habitable, se envía a cien jóvenes delincuentes, encerrados por delitos que pueden ir desde el robo al gasto irresponsable de provisiones, con la misión de que informen al Arca si la humanidad puede volver a la superficie. Por supuesto, las cosas se torcerán desde el mismo momento en el que los adolescentes pongan un pie en esa nueva Tierra post-apocalíptica.

‘Los 100’ muestra un planeta en el que la radiación ha afectado de diferentes maneras a sus habitantes: los animales tienen mutaciones extrañas, los bosques se han adueñado de las ciudades desiertas y las personas que sobrevivieron a las bombas, y que se quedaron en la superficie, se han agrupado en tribus con sus propias normas, dejando de lado casi todos los avances tecnológicos de la época de la guerra. Los que vuelven del espacio tienen que aprender rápidamente a adaptarse a ese nuevo entorno si quieren sobrevivir, porque precisamente eso, la supervivencia, es el tema principal de la serie.

Toda buena historia post-apocalíptica gira en torno a ello: hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para seguir con vida, cómo evolucionaríamos en un medio ambiente hostil, cómo intentaríamos reconstruir una sociedad y qué haríamos para protegerla. ¿Abogaríamos por la violencia, o buscaríamos un contrato social, una manera de llegar a acuerdos y pactos para poder vivir en cierta paz? Estas preguntas se exploran en ‘Los 100’ a través de sus personajes adolescentes y, especialmente, de su gran protagonista, Clarke Griffin, una joven que debe aprender a marchas forzadas lo que implica ser la líder de su grupo.

octavia

En Clarke se personifican todas las decisiones imposibles que los supervivientes tienen que tomar no sólo en la Tierra, sino también en el Arca, donde el bien de la mayoría es siempre el objetivo que motiva algunas de las acciones, a priori, más difíciles de justificar, aquellas en las que las series suelen dar vuelta atrás antes de que se vuelvan demasiado serias. ‘Los 100’ siempre las explora hasta sus últimas consecuencias, que es la razón por la que ha conseguido dar el salto de “jóvenes guapos viviendo aventuras en un bosque” a un título bastante valiente con los caminos por los que lleva a sus personajes.

La ciencia ficción juvenil (o young adult, como se la identifica más habitualmente en la actualidad) puede dar obras que realmente estén reflejando aspectos de nuestra sociedad que, de otro modo, sería un poco más complicado explorar. Si ‘Los juegos del hambre’ trata asuntos como las consecuencias de la conversión de las guerras modernas en espectáculos televisivos o la cultura de los reality shows, ‘Los 100’ se pregunta si, en esa nueva sociedad post-apocalíptica, dejaríamos de lado algunos de nuestros prejuicios y crearíamos algo más justo. ¿Seríamos capaces de hacerlo o, como decían en ‘Battlestar Galactica’, todo esto ya ha pasado antes y volverá a pasar otra vez?

El personaje

clarke

El gran hallazgo de ‘Los 100’ es su protagonista, Clarke Griffin (Eliza Taylor), una adolescente que se ve obligada a asumir una posición de mando si quiere que sus compañeros sobrevivan a la estancia en la superficie de la Tierra. Clarke sigue el esquema del líder reticente, el que no se ve como jefe de todo su grupo, pero al que no le queda más remedio que hacerlo, que tomar las decisiones difíciles para que todos tengan una oportunidad de continuar con vida. En ese aspecto, sigue la tendencia de las protagonistas jóvenes y fuertes de la ciencia ficción juvenil de los últimos tiempos, personificadas en Katniss Everdeen, de ‘Los juegos de hambre’. Al igual que ella, a Clarke también le pesan las consecuencias de las cosas que tiene que hacer, pero no duda a la hora de llevarlas a cabo.

La evolución de Clarke a lo largo de la serie también ha puesto sobre la mesa otros temas poco tratados en la televisión norteamericana, como su bisexualidad, que nadie cuestiona y que no se presenta como un rasgo definitorio de su carácter. Y junto con ella, sería justo recordar otro de los hallazgos de ‘Los 100’, Lexa (Alycia Debnam-Carey), la comandante de los terrícolas. Ella representa a alguien endurecido por el mundo en el que vive y por la enorme responsabilidad que lleva sobre sus hombros, y es un espejo en el que Clarke puede mirarse y decidir si quiere seguir ese camino solitario, y de hermetismo emocional, o si prefiere buscar otra manera de ser una líder.

El creador

Aunque esté basada en un libro de Kass Morgan, la adaptación que hace Jason Rothenberg, su responsable, es bastante libre, por lo que puede decirse que es el creador de la serie. Rothenberg tenía poca experiencia como guionista de televisión hasta este proyecto. Su anterior serie, también para The CW, se titulaba ‘Body Politic’ y seguía a varios jóvenes trabajadores del Capitolio y de otras instituciones del gobierno de Estados Unidos, pero no pasó del episodio piloto.

‘Los 100’ es, por tanto, su gran carta de presentación en Hollywood, una en la que él mismo confiesa que tiene las mismas miras que ‘El Señor de los Anillos’ y ‘Juego de tronos’, en cuanto a amplitud del mundo que presenta, y a su voluntad por seguir hasta el final tramas que pueden derivar en lugares más oscuros de lo habitual para un título considerado, a priori, juvenil. Rothenberg también se ha visto en medio de agrias polémicas con los fans en las redes sociales, algo que ya entra en el contrato de los showrunners actuales.

Cinco capítulos imprescindibles

  1. ‘Twilight’s last gleaming’ (1×05)
  2. ‘I am become Death’ (1×10)
  3. ‘Spacewalker’ (2×08)
  4. ‘Blood must have blood’ (2×15)
  5. ‘Thirteen’ (3×07)

Ficha

Título original: ‘The 100’
Cadena/nacionalidad: The CW/Estados Unidos
Creador: Jason Rothenberg
Año: 2014-
Reparto: Eliza Taylor, Paige Turco, Henry Ian Cusick, Isaiah Washington, Marie Avgeropoulos, Richard Harmon
Temporadas/capítulos: 3 (45)
Otros: Basada en una saga de libros de Kass Morgan
Dónde verla: Syfy España, Netflix

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