‘A través del tiempo’

No es como si te hubieras perdido
en un centro comercial. 
Estás perdido en el tiempo”.

Los viajes en el tiempo no tienen por qué dar pie a historias muy dramáticas, casi a vida a muerte, en las que si no se cambia el pasado, el futuro depara un terrible cataclismo. También pueden ser el punto de partida para aventuras más ligeras, llenas de humor y, de paso, con cierto fin divulgativo, y no, no siempre es una cadena pública europea quien se encarga de producir una serie así. A principios de los 90, fue NBC, en Estados Unidos, la que incluyó en su parrilla ‘A través del tiempo’, un título para toda la familia que utilizaba un ingenioso mecanismo para hacer viajar a su protagonista por diferentes épocas de la historia reciente norteamericana: se metía en el cuerpo de una persona determinada a la que debía ayudar.

Así de sencillo. El doctor Sam Beckett había estado investigando sobre la posibilidad de saltar atrás en el tiempo y había construido un experimento cuántico, un acelerador de partículas que, para su desgracia, había salido mal. O, en realidad, deberíamos decir que había salido demasiado bien. Beckett se despierta de repente en 1956, en el cuerpo de un piloto militar de pruebas llamado Tom Stratton, y tiene que averiguar rápidamente por qué está ahí, qué le está pasando y cómo puede regresar a casa.

Con este arranque, la serie se aseguraba una historia diferente en cada episodio, podía jugar con diferentes géneros en cada uno y hasta podía hacer distintos comentarios sociales, dependiendo de qué personalidad adoptara Sam en sus saltos. En ese aspecto, era un poco como la ‘Doctor Who’ estadounidense, pero con un protagonista muy humano y que, además, no posee ninguna nave espacial.

En sus viajes, al doctor Beckett lo ayuda Al, un amigo de su tiempo al que ve en forma de holograma, y que en teoría debería darle pistas de lo que se supone que debe hacer en cada uno de sus saltos, pero que casi pasa más tiempo haciendo chistes a su costa y ligando con todas las mujeres guapas que pasan por su lado. La dinámica entre Scott Bakula y Dean Stockwell, los dos protagonistas principales de ‘A través del tiempo’, constituía el centro de todo; Sam y Al eran amigos, aunque a veces el segundo pareciera ir un poco a lo suyo, y sus interacciones aportaban gran parte del humor que destilaba la serie, que era bastante. Incluso cuando se metía en tramas más serias, nunca se perdía de vista la oportunidad de colar alguna broma.

Porque ‘A través del tiempo’ llevó a su protagonista a algunos momentos bastante cruciales de la historia de Estados Unidos. Sam llegó a estar en el cuerpo de Lee Harvey Oswald días antes de que asesinara de John F. Kennedy, fue un hombre negro que sufrió en sus carnes el racismo en el segregado sur del país en la década de los 50, una joven violada por el hijo del alcalde de su pueblo en 1980 y hasta uno de los chimpancés utilizados como cobayas en las primeras pruebas de naves tripuladas del programa espacial de la NASA.

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Tener a Sam en todas esas situaciones, y ver a Scott Bakula en ellas (aunque el resto de personajes vean a la persona cuya cuerpo ha adoptado), permitía a la serie trasladar al público reflexiones sobre la intolerancia, los prejuicios y la discriminación por raza o sexo, y era una manera muy efectiva de que la audiencia se identificara con esos personajes, de que se preguntara qué harían ellos si estuvieran en su misma situación.

‘A través del tiempo’ aguantó en antena cinco temporadas, después de una breve primera entrega, de sólo nueve capítulos, estrenada en primavera como un pequeño experimento de NBC. El público joven la abrazó casi enseguida, y sus fans fueron de los primeros en agruparse en la naciente internet para compartir información y para comentar los capítulos de la serie a través de listas de correo y de los primeros foros. Sin embargo, eso no era suficiente para que las aventuras de Sam Beckett se alargaran tanto como las del Doctor en la BBC. La cadena le dio carpetazo en su quinto año, y los guionistas se sacaron de la manga un final agridulce, más en la línea emocional de lo que la serie siempre había contado, aunque enganchara al público gracias a la gran dinámica cómica de Bakula y Stockwell.

El personaje

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Es muy probable que Scott Bakula nunca haya vuelto a interpretar a otro personaje que le permitiera lucirse tanto como Sam Beckett en sus saltos en el tiempo. Podía interpretar a mujeres en entornos muy sexistas, a niños, a personas que atravesaban difíciles situaciones personales, hasta podía cantar y bailar. Sam desplegaba siempre una gran empatía por las personas en cuyos cuerpos entraba, y a las que ayudaba a cambiar algo en sus vidas que les permitía ser mejores o, simplemente, sobrevivir. Ésa era la idea de todos sus viajes al pasado; ayudar a quienes más lo necesitaran, ya fueran universitarios, cantantes de club nocturno o viejos chóferes de adineradas señoras del sur. A Sam le costaba un poco aclimatarse a sus personalidades y sus vidas, pero luego siempre hacía todo lo posible por echarles una mano, y no sólo porque era la única manera que tenía de saltar a otra época y, con un poco de suerte, volver a casa.

Beckett, además, es un protagonista no demasiado habitual en las series de entretenimiento masivo estadounidenses porque es un científico en un campo tan esotérico, para la mayoría del público, como la física cuántica. Su capacidad de adoptar las personalidades de otras personas mimetizándose en sus cuerpos podría explicarse por el teletransporte cuántico, que es más o menos la misma teoría detrás de la manera en la que la tripulación de la nave Enterprise, en ‘Star Trek’, se desplazaba a los planetas que visitaban. Aunque ‘A través del tiempo’ diera más importancia al lado humano de sus historias, su punto de partida en la ciencia la hacía también destacar.

El creador

Donald P. Bellisario (1935) es uno de los productores más prolíficos de la televisión norteamericana de los últimos 30 años.  De su máquina de escribir salió, por ejemplo, ‘Magnum’, la serie sobre el detective privado en Hawai que convirtió en una estrella a Tom Selleck y que le dio a Bellisario el suficiente crédito con NBC para presentarles ‘A través del tiempo’. Ex marine y ex ejecutivo de una agencia de publicidad, sus creaciones buscan todas llegar al mayor público posible. Casi siempre se encuadran en las aventuras (como ‘Los cuentos del Mono de Oro’) o en las historias de policías, aunque sus mayores éxitos, en realidad estén protagonizados por abogados militares (‘JAG’) y por investigadores de la Marina (‘NCIS’ y sus spin-off).

En el caso de ‘A través del tiempo’, Bellisario se inspiró en parte en ‘El cielo puede esperar’, en el que un fallecido antes de tiempo regresa a la Tierra, en el cuerpo de otro hombre, para ayudarle a reconducir su vida. La película de 1978, dirigida por Warren Beatty, adaptaba una obra de teatro y había tenido mucho éxito en su momento, así que el guionista la vio como una excusa para presentar a la cadena una serie de antología. Con cada salto en el tiempo, y en otro cuerpo, se podía contar una historia distinta, en un género diferente.

CINCO CAPÍTULOS IMPRESCINDIBLES

  1. ‘Genesis’ (1×01)
  2. ‘The color of truth’ (1×07)
  3. ‘Jimmy’ (2×08)
  4. ‘The leap home’ (3×01)
  5. ‘Killin’ time’ (5×05)

Ficha

Título original: ‘Quantum leap’
Cadena/nacionalidad: NBC/Estados Unidos
Año: 1989-93
Creador: Donald P. Bellisario
Reparto: Scott Bakula, Dean Stockwell, Deborah Pratt
Temporadas/capítulos: 5 (97)
Dónde verla: Editada en DVD

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