‘Defiance’

Vivir juntos, morir juntos, funciona cuando tienes 
que seguir luchando. Es una mierda en la vida real

La construcción de mundos es uno de los aspectos más destacados de la ciencia ficción. Para que los personajes y sus aventuras sean creíbles, el mundo en el que se mueven tiene que serlo también. Ha de tener unas normas que tengan lógica interna, debe apreciarse como un universo en el que sus habitantes viven, trabajan, matan, conspiran, sueñan. Si para los personajes es real, es el único mundo que conocen, los espectadores deben poder darse cuenta de ello. Entre las series de género recientes, pocas han tenido un trabajo de construcción de mundo tan extenso como ‘Defiance’, una serie que llevaba el tema del contacto alienígena hasta sus últimas consecuencias.

Estamos en 2046, décadas después de que varias razas extraterrestres llegaran a la Tierra y estallaran las que se conocen como las Guerras Pálidas, enfrentamientos entre los humanos y esos alienígenas (llamados colectivamente los Votan) que dejaron, principalmente, un planeta terraformado por los extraterrestres. De resultas, el clima, la fauna y la flora terrestres cambiaron radicalmente, y también lo hizo el modo de vida de sus habitantes.

En la época en la que arranca la serie, humanos y Votan conviven pacíficamente (o más o menos pacíficamente) bajo el gobierno de la República de la Tierra, y gran parte del planeta se ha convertido en lo más parecido al Salvaje Oeste que podría haber en el siglo XXI. A una de esas ciudades, Defiance (la antigua St. Louis), llegan un ex combatiente humano y su hija adoptiva, una alienígena, que se ganan la vida vendiendo componentes de las naves espaciales Votan abandonadas que, de vez en cuando, caen a la superficie desde la órbita de la Tierra. Su estancia en Defiance va a ser sólo temporal, pero los esfuerzos de la ciudad por mantenerse independiente de la República de la Tierra, y las maniobras de algunos Votan por controlar lo que se esconde en sus minas, los llevan a quedarse.

defiance2

Defiance’ es, en realidad, un western. Kevin Murphy, su co-creador, explicaba en la revista Sci Fi Now que la serie seguía los ideales del escritor Robert Heinlein al apuntar que “era el gran creyente en iconoclastas desaliñados, individualistas y patrióticos que eran todos malhumorados libertarios y que recelaban de la religión organizada, el gobierno, el ejército y la gente que tenía el control. Eran leales a sus hombres y a sus vecinos, creían en cuidar de la gente en su vecindario. Eso está en el espíritu de Defiance”. Pero esos ideales son también los de las historias del Oeste. El individualismo y el concepto de hacerse a sí mismo que se veía en un título como ‘Deadwood’ está presente en los personajes de ‘Defiance’, muchos de los cuales llegan a la ciudad para reinventarse y empezar de cero. Una de sus alienígenas más interesantes, Stahma Tarr, ve la Tierra como la gran oportunidad para escapar de la sociedad patriarcal de su raza, los castithan, y tener el poder y la autonomía que en su planeta nunca le habrían reconocido.

‘Defiance’ muestra una Tierra en la que están obligados a convivir los humanos con varias razas alienígenas que, básicamente, los colonizaron

La convivencia de las rígidas costumbres y la contenida apariencia de los castithan, el lado más hippie de los irathient o los inquietantes secretos escondidos bajo el sarcasmo de los indogene con unos humanos que sólo buscan ganarse la vida de la mejor manera posible es una gran fuente de conflictos para la serie. Si se sustituyen todas esas razas alienígenas por colonos blancos, indios y esclavos negros, se obtiene el esquema básico de un western con un gran potencial para el comentario social. Y ‘Defiance’ intenta varias veces ese comentario, ya sea a través de la respuesta de la ciudad a una enfermedad de la que parecen ser portadores los irathient, a las consecuencias psicológicas que las Guerras Pálidas tuvieron en quienes las lucharon. La serie procura no quedarse en la mera traslación de las tramas típicas de las space operas a un entorno de western, y a veces logra presentar situaciones interesantes de convivencia y resquemores entre las diferentes razas que habitan la zona.

Lo más destacado es el cuidado con el que se crean las especies extraterrestres, cada una con su propio lenguaje, sus costumbres y su estilismo, que responde a la manera en la que ven el mundo. Los irathient a veces caen demasiado en el lado de los nativos americanos, pero las misteriosas, e inquietantes, actividades de los indogene durante la guerra, y su distanciamiento emocional y psicológico del resto de razas, son uno de los puntos más interesantes y, al mismo tiempo, menos explorado por la serie.

‘Defiance’ va profundizando en su mundo y complicando las cosas para sus protagonistas poco a poco, conforme van transcurriendo los capítulos. Hay un lado místico y legendario referido a lo que oculta la antigua ciudad de St. Louis, enterrada en las minas, que va adquiriendo mayor relevancia en la serie, pero que no es lo más destacado de ella. Es justo la construcción de ese universo en el que los humanos ya no son la única raza inteligente y dominante en la Tierra, y en el que se ven obligados a asumir esa nueva posición, donde la serie termina aportando algo diferente al género.

En lo que este título de Syfy sí fue pionero fue en su estrategia transmedia. Su debut coincidió con la puesta en marcha de un MMORPG, un juego online multijugador, y una y otro se retroalimentaban en sus tramas. Se buscaba ofrecer a quienes vieran la serie, y jugaran al videojuego, una experiencia completa dentro del mundo de ‘Defiance’, que por esa razón tenía que estar pensado hasta el más mínimo detalle. Los personajes del MMORPG se movían por otras partes de ese universo, pero protagonizaban, por ejemplo, historias que se mencionaban en la serie, o permitían vistazos a lugares de los que Nolan hablaba y que, en ocasiones, acababan apareciendo en televisión.

Fue una manera distinta de representar también el cambio de rumbo de Syfy, que había confiado en los procedimentales fantásticos para relanzar su marca y dejar atrás su vieja denominación de Sci Fi Channel, y que con ‘Defiance’ volvía a las historias más de ciencia ficción y a las space operas. Aunque ésta en concreto, cancelada en la tercera temporada, no fuera todo lo longeva que les habría gustado.

El personaje

stahma

El protagonista nominal de ‘Defiance’ es Nolan (Grant Bowler), el ex soldado que acaba como sheriff de la ciudad, pero la mejor creación de la serie, probablemente, sea Stahma Tarr (Jaime Murray). Es una mujer castithan perteneciente a sus clases altas y cuyo marido quiere controlar todo el crimen organizado del lugar, ya sean apuestas, bares de mala muerte o negocios de extorsión a cambio de protección. Datak Tarr (Tony Curran) parece, al principio, el gran villano de la serie, pero poco a poco vamos comprobando que el verdadero cerebro es Stahma, que maniobra como si fuera Lady Macbeth alrededor de su marido.

La cultura castithan fuerza a la mujer a una posición sumisa, algo contra lo que ella lucha sutilmente al principio, y de manera más abierta después, maniobrando para quedarse con los negocios de su marido y obligarlo a que la reconozca como una socia de igual a igual. Los Tarr terminan siendo los personajes con un trayecto vital más interesante de todos, pues pasan de disfrutar de cierta posición de poder a acabar peleando por sobrevivir. La Tierra les ofrece una oportunidad de reinvención, y de redención, que ‘Defiance’ desarrolla casi hasta sus últimas consecuencias.

El creador

Kevin Murphy, co-creador de “Defiance” junto a Rockne S. O’Bannon (que aportó buena parte de las ideas iniciales) y Michael Taylor, y showrunner de la serie, tiene una heterogénea carrera a sus espaldas, una en la que no parece que un western de ciencia ficción como éste fuera a ser un proyecto para él. Pero no era la primera vez que había trabajado en el género. Participó en ‘Caprica’, el spin off precuela de ‘Battlestar Galactica’ centrado en el origen de los cylones a través de la rivalidad entre dos familias, los Adama y los Greyson, aunque es cierto que otros créditos televisivos suyos incluyen ‘Mujeres desesperadas’ y ‘Hellcats’, un título juvenil de animadoras. Donde Murphy es también conocido es en Broadway. Se encargó de escribir el musical satírico ‘Reefer Madness’ y de la música de la adaptación al teatro de ‘Una rubia muy legal’.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘The serpent’s egg’ (1×06)
  2. ‘The cord and the ax’ (2×03)
  3. ‘Doll parts’ (2×11)
  4. ‘My name is Datak Tarr and I have come to kill you’ (3×08)
  5. ‘Upon the march we fittest die’ (3×13)

Ficha

Cadena/nacionalidad: Syfy/Estados Unidos
Año: 2013-15
Creadores: Rockne S. O’Bannon, Kevin Murphy y Michael Taylor
Temporadas/capítulos: 3 (38)
Reparto: Grant Bowler, Stephanie Leonidas, Jaime Murray, Tony Curran, Julie Benz, Jesse Rath, Graham Greene
Otros: Desarrollada en conjunción con un videojuego MMORPG
Dónde verla: Las dos primeras temporadas están editadas en DVD

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