‘Black Mirror’

“No existe la gente real”.

Teléfonos móviles, tabletas, ordenadores portátiles, relojes inteligentes, reproductores de MP3… Nuestra vida cotidiana está repleta de pantallas, de los “espejos negros” a los que se refiere una canción de Arcade Fire que da título a esta serie de antología, y que incluye un verso que reza: “grabado por una cámara de seguridad, no puedes ver tu propia imagen y también mirarte a los ojos”.

Algo así estaba pensando Charlie Brooker cuando ideó ‘Black Mirror’ y la situó en un presente en el que las innovaciones tecnológicas más futuristas han dejado de serlo y nos permiten vivir totalmente en un mundo virtual, o grabar y compartir todo lo que experimentemos o bloquear, literalmente, el contacto con personas a las que ya no queremos más en nuestro entorno. Inspirado por Rod Serling y ‘La dimensión desconocida’, Brooker, que es un ácido y certero comentarista sobre la actualidad televisiva y la influencia de la tecnología en nuestras vidas en sus colaboraciones con el diario The Guardian, construye un mundo paralelo muy parecido al nuestro, por supuesto, y explora hasta dónde puede llegar nuestra fascinación con la tecnología, y lo que dicen de nosotros los usos que le damos.

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Brooker ha señalado en muchas ocasiones que su serie no es anti-tecnología, que los avances tecnológicos no son el problema, sino que son los humanos que los utilizan los que pueden representar uno. Y así, cada uno de los capítulos de su serie cuenta una historia independiente sobre uno de esos usos, sobre las consecuencias imprevistas que puede tener abrazar tan completamente una tecnología cuyo potencial no tiene límites.

Por supuesto, lo que ‘Black Mirror’ está haciendo, en realidad, es explorar las debilidades humanas, sus mezquindades, sus bondades y lo fácil que es ser cruel con otra persona cuando no la estás viendo cara a cara, la falta de empatía que puede acarrear estar siguiendo la evolución de un hecho a través de, por ejemplo, las redes sociales. Para un novio celoso, quizás no es lo más adecuado tener instalado en el cerebro una especie de chip que permite grabar y reproducir (y, en esencia, revivir) todas sus sospechas de que su chica está engañándole con otro, y si tu pareja acaba de morir, tal vez no es lo más sano que utilices un servicio que permite recrear su personalidad a través de su actividad en internet, y que construye una copia virtual de esa persona a la que acabas de perder. ¿Cómo afrontarías todo eso? ¿Te volvería loco? ¿Te ayudaría de verdad a superar la situación en la que te encuentras? ¿Considerarías la tecnología una herramienta útil o un estorbo?

Charlie Brooker ideó ‘Black Mirror’ como una manera de criticar la excesiva dependencia de las personas de la tecnología

Brooker se hace todas esas preguntas y las traslada a su serie, que es una destilación de todos sus intereses y sus obras anteriores. Ya parodió la obsesión con los reality shows tipo ‘Gran Hermano’ en ‘Dead Set’ y la invasión zombie de un programa de ese estilo, y se ha cachondeado de algunas de las convenciones más típicas de las series de detectives con ‘A touch of cloth’. En ‘Black Mirror’ aúna la sátira con historias muy humanas, incluso cuando lo que vemos en pantalla son nuestros peores comportamientos.Probablemente sea el primer episodio de su segunda temporada, ‘Be right back’, el que mejor presente la esencia de la serie. Su protagonista acaba de perder a su novio e incapaz por superarlo, encarga una réplica virtual de él. Ni que decir tiene que aferrarte a la persona que acaba de fallecer puede no ser el mejor remedio para afrontar su pérdida.

Su naturaleza de serie de antología, en la que cada capítulo cuenta una historia diferente, permite que los episodios se adentren en territorios que pueden resultar bastante oscuros Nada se libra de ser visto a través del espejo negro, del desencanto con la política a la espectacularización del crimen y la violencia, y cuando la serie realmente da en la diana, es en los momentos en los que hay menos crítica social, y más observación de los sentimientos y los comportamientos humanos. Es lo que dice de nosotros el uso de la tecnología lo que le interesa a Brooker y sus colaboradores.

Esa tecnología, además, es menos futurista de lo que podría parecer. Realmente hay aplicaciones para “reconstruir” a alguien que ha muerto a través de sus correos electrónicos y sus actualizaciones en redes sociales, hay empresas que crean réplicas inquietantemente realistas de otras personas (algo que también se ha reflejado en la serie ‘The Leftovers’) y existen gadgets que permiten que vivamos en una especie de realidad aumentada que sólo existe cuando llevamos puestas unas gafas, por ejemplo.

Si ‘Black Mirror’ puede dar escalofríos, es porque el mundo que muestra está a apenas diez minutos de distancia; el salto que nuestra imaginación debe dar no es tan significativo. Podemos vernos perfectamente utilizando el “grano” o jaleando a un personaje animado faltón y sin gracia como respuesta a los políticos tradicionales. El cómico italiano Beppe Grillo ya hizo ese experimento de verdad. Nada de lo que presenta la serie es tan descabellado. Broker explicaba ‘Black Mirror’ a la prensa británica con la siguiente frase: “Si la tecnología es una droga, y parece una droga, ¿entonces cuáles son, en concreto, sus efectos secundarios?”

El personaje

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Liam Foxwell (Toby Kebbell) es el protagonista de ‘The entire history of you’, el segundo episodio de ‘Black Mirror’, y tal vez sea el personaje que mejor define lo que es la serie, lo que ésta quiere contarnos. Es un tipo joven, con una buena profesión (es abogado), una relación estable con su novia, un grupo de amigos en el que todos se llevan bien y una buena casa. Es también el prototipo del joven profesional que se anima a probar todos los nuevos gadgets, alguien que se compra el nuevo iPhone o el smartwatch más moderno porque quiere estar a la última en tecnología. No es extraño, por lo tanto, que sea un usuario convencido del “grano”, un implante en el cerebro que permite grabar todo lo que vean sus ojos, almacenarlo y reproducirlo después como si fuera una película. Liam puede confirmar, así, si es correcta su sensación de que la entrevista de trabajo que acaba de hacer le ha salido mal, y también puede alimentar sus celos y sus sospechas de que su novia le está siendo infiel con uno de sus amigos.

Liam es una representación de una parte muy importante de la sociedad, la que abraza la tecnología y se entrega por completo a ella sin pensar en sus consecuencias. Él depende tanto del “grano”, se obsesiona tanto con que ese chip le permite grabar la realidad, que no se da cuenta de que, al final, dicha realidad sigue estando filtrada por su propia percepción, por sus sentimientos. El “grano” es imparcial, pero Liam no lo es. Podría ser comparable a la obsesión por compartir fotos de todos los momentos de nuestra vida en Instagram, por ejemplo, y que pretendamos utilizarlas para demostrar que tal persona estuvo en ese sitio cuando había afirmado estar en otro. La tecnología no hace más que acrecentar nuestras debilidades y nuestros fallos, porque nosotros mismos somos débiles y nos equivocamos.

El creador

Charlie Brooker (1971) es un periodista y guionista británico que empezó su carrera escribiendo para revistas de videojuegos, y que poco después comenzó a ejercer como crítico televisivo y, en general, de la actualidad y de cómo la presentan los medios de comunicación en el diario The Guardian. Su especialidad es la sátira informativa, que desplegó en el informativo humorístico ‘The 11 o’clock show’, y ha colaborado en diferentes programas de sketches en la televisión británica, muchos de ellos relacionados con la tecnología y con la manera en la que el público reacciona ante determinadas noticias.

La primera serie que creó fue ‘Dead Set’, en 2008, que aunaba todos esos intereses, más la crítica de la obsesión por la telerrealidad, al situar un apocalipsis zombie a las puertas de la casa de ‘Gran Hermano’, pero ha seguido participando en informativos satíricos y en especiales como ‘How videogames changed the world’, en el que repasaba los 25 videojuegos más influyentes de la historia. Parte del tratamiento de los reality shows que Brooker hace viene por el hecho de que su mujer, Konnie Huq, participó en los resúmenes semanales de las galas de ‘The X Factor‘, el talent show más popular del Reino Unido, cuyo éxito ha contribuido a crear a su propio tipo de celebrities.

Cinco episodios imprescindibles

  1. ‘The national anthem’ (1×01)
  2. ‘The entire history of you’ (1×03)
  3. ‘Be right back’ (2×01)
  4. ‘White Bear’ (2×02)
  5. ‘White Christmas’ (Especial Navidad 2014)

FICHA

Cadena/nacionalidad: Channel 4-Netflix/Reino Unido-Estados Unidos
Creador: Charlie Brooker
Año: 2011-
Reparto: Rory Kinnear, Jessica Brown-Findlay, Toby Kebbell, Jodie Whitaker, Hayley Atwell, Domnhall Gleason, Lenora Crichlow
Temporadas/capítulos: 2 (7)
Cómo verla: Editada completa en DVD en el Reino Unido. La tercera temporada se verá sólo en Netflix

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One comment

  1. Don Monopatín · septiembre 10, 2016

    Esperando con muchas ganas la vuelta de esta serie a Netflix este año, esperemos que esté a la altura, al menos algunos capítulos lo estén.

    Me gusta

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